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GENTE A LA ÚLTIMA

Lucas Aísa: "Como marca, debes aprender a hablarme a mí, no a la masa"

 

Lucas Aísa, Calvo con barba. - CHUS MARCADOR

Adriana Oliveros Adriana Oliveros
28/02/2021

Lo suyo son las marcas. Él es una de ellas. Además de experto en márketing, Calvo con Barba es un personaje en redes, ya sea sobre una Harley, esquiando o en bici. Su blog ha sido premiado como el mejor del género en España. Y hasta tiene una cerveza con su cara.

--Es Lucas Aísa, Calvo con Barba... ¿Estoy hablando con el hombre o con la marca?
--Siempre con la persona. Las marcas no hablan. Otra cosa es que, quien escuche, no conozca a la persona y busque a la marca. Fíjate que Calvo con Barba empezó como una forma de dejar comentarios en foros, sin ser Lucas. Ahora, es muy divertido como hay gente que me reconoce como Calvo, aunque les parece muy faltón, y no saben que me llamo Lucas.

--Para una persona como usted, una época como esta, incluso con toda su dureza, tiene que haber sido todo un laboratorio...
--Trabajo con marcas. Para ellas, el canal digital ha sido el único disponible. Hemos visto gente que llevaba preparándose hace tiempo y quien ha ido a trompicones. El canal digital tiene sus formas, sus tiempos... Pero ahí quien manda no eres tú; son las personas y es el canal. Como marca, debes aprender a hablarme a mí, no a la masa.

--Esto me recuerda a algo que leí en su ‘newsletter’ Querida Marca, en su blog. Decía que, en el mundo digital, cuentan las ideas y el contenido, no las conexiones.
--Lo digital ha permitido democratizar la comunicación. Ahora importan las ideas y los pensamientos y no hace falta una cabecera para escribir. Otra cosa es que le interesa a alguien lo que escribas. Pero si lo que tú escribes y cuentas en un podcast, o grabas en un vídeo, o lanzas en un tuit, es suficientemente interesante para las suficientes personas acabará saliendo a la luz. Simplemente por el rebote, como en las máquinas de pinball. La cadena tradicional de emisor y, receptor se mantiene. Pero todos los receptores nos hemos convertido en emisores. Porque todos tenemos exactamente el mismo acceso al canal.

--En ese blog da un consejo para estos tiempos: escribir con lápiz. Y déjeme decir que es un espacio que ha recibido premios.
--A las marcas yo les hablo de escribir con lápiz para poderlo borrar. Ahora es imposible hacer un plan estratégico a cinco años... ¡Pero si no sé qué voy a poder hacer el fin de semana! Y, respecto a los premios, es cierto. Eso a mi ego le encanta. Pero escribo por mí y de una forma egoísta. ¡En mi blog, me siguen leyendo cuatro! (risas)

--Dice que tenemos muchos canales. Usted es culpable de general algunos más...
--Yo genero como un loco, pero eso es mi pedrada (risas). Ahora incluso he vuelto a youtube. Tenemos un problema de exceso de canales. Yo cada vez soy más mayor y más cuidadoso con mi tiempo, porque no quiero ser esclavo de los canales. Por ejemplo, si me mandas un whattsapp te saldrá un mensaje diciendo que no lo uso. Solo lo reviso una vez al día. Quien tiene algo urgente, te llama. No pasa nada. Y, hasta ahora, el mundo sigue girando.

--¿Cómo nace su historia como marca?
--Yo estudié, trabajé en Empresa y Márketing en Inglaterra, luego me fui a Madrid, a Zaragoza... Y en 2006 me quedé sin excusas para hacer lo que quería hacer. ¡Me despidieron! Fue entonces cuando decidí empezar a trabajar con mi marca, asesorando en temas de márketing y comunicación. Es decir, para entender a las personas y ayudar a las marcas a hablar con las personas.

--En estos quince años, habrá trabajado con un montón de marcas...
--Trabajo con Ibercaja, con Iberdrola. He trabajado con Aramón; con Turismo de Aragón para poner las bases al desarrollo digital; con Zaragoza Global en paramizaragoza.es; con la Posada de la Pastora, Ternasco de Aragón... ¡Y muchos proyectos turísticos! Últimamente, además de un proyecto para los Valles Occidentales, estoy con otros en Graus y en Griegos, ambos con la Federación de Municipios y Provincias.

--Su relación con el turismo es muy especial, como dice. Ha trabajado con marcas, pero también ha sido imagen.
--Al final, es contar la imagen virtudes de un territorio. Y yo soy muy de territorio. Y me gusta disfrutarlo. Trabajé como protagonista de algunos de los vídeos de Slow Driving. Porque yo soy de slow driving, con paradas a comer, a poder ser. Bueno, soy de las dos vertientes, porque también pertenezco a un club, el Iron But Association (el club del culo de hierro, traducido), donde el requisito mínimo para entrar es hacer 1.000 millas en 24 horas. Es decir, 1.600 kilómetros. Y soy de Harley. Lo que me define, más allá de mi trabajo, es la moto, la bici, las bravas y el esquí. Y este año, la pandemia me debe 20.000 kilómetros y 50 días de esquí. Me parece una pena que no se abra y la situación del Pirineo la siento muy de cerca. Están viviendo un momento muy, muy delicado.

--Hablando de marcas, usted puede presumir de tener una cerveza con su cara.
--Es una de las ventajas de tener un aspecto algo peculiar. Eso fue culpa de una marca local, de Álex Mabry, de Golden Promise. Por cierto, es un buen personaje para una entrevista... ¡Ahí lo dejo!

 
 
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