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GENTE A LA ÚLTIM@

Luis Romero: «¿Para qué abrir, si nadie va a entrar por la puerta?»

 

Luis Romero. - CHUS MARCADOR

Adriana Oliveros Adriana Oliveros
14/03/2020

Peluquero, empresario, cantante lírico... La empresa que fundó con sus hermanos suma más de 50 años. Estos días, debía ser el anfitrión del congreso Intercoiffure. La crisis varió su calendario, como tantos. Anoche se fue a la cama con otra sorpresa para su sector.

–Podría hacerle esta entrevista como empresario, peluquero, personaje... En realidad, la cerramos porque en seis días tenían que haber reunido aquí a peluqueros de España y de todo el mundo.
--Sí, el congreso de Intercoiffure que reunirá en Zaragoza a peluqueros de toda España y de otros países. Ahora se ha trasladado a septiembre. Desgraciadamente, no hace falta ni explicar por qué.

–Y, en medio de todo esto, los peluqueros se convirtieron en protagonistas de la actualidad ayer, en la comparecencia del presidente Sánchez. Anunció que permanecerían abiertas y fue la gran sorpresa.
–¡Para todos! Sorpresa para nosotros, no solo para la población general. No tiene sentido. Una peluquería es un posible foco de contagio. Y, además, ¿para qué vamos a abrir? ¡Si nadie en su sano juicio va a entrar por la puerta! Lo que hace falta es coherencia entre unas medidas y otras y ayudas a las empresas, que van a ser imprescindibles. Y que nos centremos en lo importante. Y, por nuestra parte, seguir echándole ilusión, pensar en los demás, reorganizarnos y mirar al futuro.

-Miremos al futuro y ese congreso en el que han puesto tantas ilusiones. Volverá a Zaragoza tras diez años.
–Nació aquí y, por el décimo aniversario, vuelve. Y unirá el mundo de la formación y de la empresa. Intercoiffure está formada por 4.500 miembros en setenta países que fomentan la amistad, la cultura y el conocimiento entre los profesionales.

–Habla usted de la cultura. Desde hace tiempo se reivindica el espacio de la moda como parte de la cultura.
–Decía Analote France que si hubiera un incendio mundial y tuviera que salvar un libro, salvaría uno que hablara de la indumentaria. Y que, a través de él, podría reconstruir todas las formas de vida que han tenido los seres humanos. La estética nos define y forma parte de nuestra vida.

–¿Dónde comienza su historia?
–Todo empieza con mis tías, que tenían ua peluquería, Presen y Aurora. Con elos trabajaba José María Betrián, uno de los grandes que tenía la peluquería en Aragón. Y supe que eso era lo mío. A los 17 años ya me hacía cargo del salón.

–Me habla de sus inicios como peluquero. Pero a esa faceta suya se suma la de emprendedor.
–Cuando eres un artista solo piensas en tu trabajo. Mi vida cambió cuando empecé a pensar en los clientes por encima de todo. Así me hice empresario, dándome cuenta de que tenía que aprender y enseñar.

–¿Por eso apostó por la formación?
–Empezó así pero, con el tiempo, se convirtió en una parte importante del negocio. Y no solo aquí, en Rusia desarrollamos un proyecto fantástico. Allí creamos más de 20 escuelas y me pateé todo el país.

–Su negocio ha sido siempre familiar.
–No puedo entender mi carrera sin Goyo, sin Angelines... Mis hermanos. Y, ahora, sin mis sobrinos, Alicia y Pablo, y sin mis hijos Jesús y Nacho. Ni sin mi equipo, formado en una gran mayoría por mujeres.

–En ningún momento se le ha ocurrido jubilarse para dedicarse a la música. Porque es otra de sus facetas.
–Lo intenté pero el mundo de la peluquería está muy complicado. No hemos conseguido mantener los márgenes necesarios para que sea rentable. Y a eso se unen las sobreofertas, el low cost y el cambio de hábitos. Cuando yo empecé, las mujeres iban a la peluquería todas las semanas.

–Bueno, pero ahora hablemos de música... Usted tuvo que dejarla un lado.
–En mi familia, la música es una pasión. Mi hermano Goyo tiene la que quizás sea una de las colecciones privadas más importantes del país. Con 26 años tuve que decidir. Pero ya tenía 14 o 15 personas trabajando para mí y, después, mi empresa se disparó. Mi maestra, Matilde Bizcaurri, nunca me perdonó que dejara la música. Y lo hice, hasta que Estrella Cuello me rescató hace veinte años. A partir de ahí conocí a Sánchez Jericó, a Beatriz Gimeno, a María de Félix o a Marta Heras, con los que acabé estando en muchos conciertos y grabando unos cuantos discos. La gente aún se sorprende. Lo que ocurre es que mi vida está compartimentada: la música, el trabajo, la escultura...

–Hábleme de la escultura.
–La peluquería es un arte, pero efímero. Un día empecé a trabajar con la piedra y descubrí un mundo. He vendido alguna obra, pero yo las hago para mí. Hasta me sorprendo cuando me compran alguna.

–A usted le gusta el arte y la filosofía. Me regala una cita para acabar.
–Ortega y Gasset. Me ha acompañado siempre y viene muy bien ahora: «Yo soy y mi circunstancia». No estamos solos; somos lo que hay a nuestro alrededor

   
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