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GENTE A LA ÚLTIM@

Javi Vázquez: «Me apasiona contar cosas; el medio es lo de menos»

 

Javi Vázquez. - CHUS MARCHADOR

Adriana Oliveros Adriana Oliveros
20/10/2019

Es el periodista que escucha y dice ‘Escúchate’ todas las tardes en Aragón Radio. Pero es muchas cosas más... Este zaragozano «militante» escribe cuentos y teatro, actúa... Y ahora ha compuesto un ‘Tango para una asesina’, con Círculo Rojo. Lo presenta el viernes.

–Entre la radio, el teatro, la ofrenda y las variedades... ¡Ha escrito su primera novela, su ‘Tango para una asesina’!

--(risas) Entre una cosa y otra pero desde hace seis o siete años. No he estado trabajando todo el tiempo en el libro, pero sí en muchos ratos muertos y he sacrificado vacaciones y muchos fines de semana. Llegó un momento que tenía un volumen tan grande que me reeleía para saber dónde estaba. Había empezado la historia y sabía como quería acabar y dejé los personajes paseando por Zaragoza.

-Tiene guasa hacer una novela policiaca en clave de cuplé. Este cóctel explosivo solo se le podía ocurrir a usted.

–¡La novela soy yo en estado puro! (risas) A mí me encantaba Agatha Christie e intenté reinvindicar el tipo de personajes que ella construía, con ese sentido del humor tan peculiar, pero ambientando la novela en la Zaragoza de principios de siglo XX. Soy zaragozano militante y me encanta esa época de la ciudad. Es 1910, acaba de pasar la Exposición Hispano-Francesa, es ese paso del mundo más rural hacia el progreso que marcaba la industrialización... Zaragoza era la ciudad de los grandes cafés, pasaban por aquí muchos personajes interesantes... Y luego lo mezclé con la pasión por los cuplés que heredé de mi abuela. Y dije: «¡ya está! Yo necesito una cupletista que se convierta en detective.»

–De hecho, hay una dedicatoria a su tía Ana Mari y a su abuela en la novela.

–Hay un personaje que se llama Teresa, como mi abuela, y es como ella. Yo casi no la conocí, porque murió cuando tenía año y medio. Pero un día mi padre me descubrió cantando cuplés y se quedó blanco... Eran los mismos que su madre, mi abuela, me cantaba cuando me acunaba.

–Hay otras inspiraciones, personajes y familias a los que ha cambiado el nombre pero que uno puede reconocer.

–Hay espacios reales, espacios a los que he cambiado el nombre, personajes que existieron y que aparecen en la novela, otros que solo tienen tinta en las venas pero bordean los límites de la realidad... Esto genera un juego para que la gente que conozca Zaragoza pueda intentar adivinar.

–Mercedes Ibor, la protagonista, ¿a qué categoría pertenece?

–Mercedes, la Bella Ibor, sigue la estela de aragonesas como Raquel Meller, Mercedes Serós... Es una chica de Zaragoza, biznieta del tío Jorge, porque quería que mi protagonista tuviera muchos arrestos. Y el azar quiere que se convierta en la reina de las variedades. Tiene mucho en común con muchas cupletistas de la época pero, a partir de ahí, toda ella es ficción.

–-Hasta el tango que canta y que da título al libro lo es... ¡Lo ha escrito usted!

–Cierto. El tal Félix Armenteros, al que se cita como autor de la canción, nunca existió. El tango lo escribí yo, como pude. Haciendo un spoiler del primer capítulo, puedo decir que es el que interpreta Mercedes en el Petit Moulin de Barcelona, y a lo largo del cual las coristas disparan una pistola de fogeo. Y, en uno de esos disparos...

–¡Vale de ‘spoiler’! ¿Cómo nació el libro?

–No sé... Puede que fuera después de hacer alguna adaptación al teatro de una obra de Agatha Christie. ¡O puede que fuera tras una partida de Cluedo! (risas). Lo que tengo claro es que todos los elementos del libro estaban presentes en mi vida.

–Antes había escrito literatura infantil, con ‘Cuatro cuentos rusos’ y ‘El escondite ultrasecreto’; teatro, con ‘Un señor de traje gris’... Y hasta actualizó la historia de los Amantes, convirtiéndola en ficción sonora. Incluso es actor. En realidad, ¿qué quería ser de mayor?

–¡Es que soy muy tentadico! (risas) Yo quería ser como Chicho Ibáñez Serrador. Pero había un problema: yo quería ser Chicho, Kiko Ledgard y, si me apuras, hasta la Ruperta. Yo llegué a plantear en casa que quería dedicarme a la interpretación. Y acabé haciendo periodismo. También es cierto que, cuando llegué a la facultad, lo primero que busqué es el grupo de teatro. Lo que aprendí allí me ha servido para la radio y mis pinitos de tele y para llevarlo a un escenario cuando actúo, que es menos de lo que me gustaría. Siempre digo que a mí lo que me gusta es contar; el medio es lo de menos. Da igual que sea en la radio, en un escenario o en un libro.

–¿Cuántas horas echa en ‘Escúchate’?

–Buff... Ni sé. No son las horas de antena, son las de producción... O lo que te ocurre en la calle, que te ofrece historias que quieres contar. Yo creo que, en el fondo, estamos trabajando constantemente, porque estamos trabajando para contar lo que vemos. Y porque somos inquietos.

–Hábleme de la presentación del libro.

–Este viernes, en el IACC Pablo Serrano de Zaragoza, va a estar sentada conmigo Susana Luquin, eso lo tengo claro. Pero puede ser que incluso algún personaje del libro aparezca por allí...