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DOBLES PAREJAS

Miguel Baya: «Añadimos seguridad al vehículo de hidrógeno»

 

Miguel Baya. - CHUS MARCHADOR

Marian Navarcorena Marian Navarcorena
12/11/2018

Profesor de Química Inorgánica e investigador de la Universidad de Zaragoza. Miguel Baya Es coautor de un prototipo a escala de un nuevo tipo de coche de hidrógeno, realizado en colaboración con la Jaume I, la Politécnica y el CSIC.

—¿Cuál es la novedad del prototipo de vehículo que han desarrollado?

—Es una alternativa mejorada del coche tradicional en general, y del coche de hidrógeno en particular. Nuestra propuesta simplifica la obtención del hidrógeno y reduce los riesgos asociados de llevar un depósito de hidrógeno en el coche.

—Explíquelo en palabras sencillas.

—El hidrógeno se puede utilizar como combustible, pero en condiciones normales es un gas. De modo que un coche, para tener una autonomía razonable, tendría que llevar un depósito de alta presión con una cantidad suficiente de hidrógeno, lo que supone riesgos, ya que es explosivo. Frente a eso, nosotros proponemos utilizar líquidos orgánicos portadores de hidrógeno (LOPH) que van pasando por un catalizador, que hemos diseñado, de manera que se vaya generando in situ el hidrógeno que se vaya a utilizar inmediatamente en la celda de combustible para hacer mover el coche.

—Hablamos de un coche eléctrico de pila de combustible de hidrógeno, ¿no?

—Sí.

—¿Cuánta energía es necesaria para generar ese hidrógeno?

—Hemos obtenido rendimientos prácticamente del cien por cien, a temperaturas incluso por debajo de cero, y muy rápidos, en cuestión de segundos. Es muy eficiente y ecológico, ya que las máquinas de hidrógeno suponen la no liberación de CO2 a la atmósfera.

—¿Cómo ‘cargaríamos’ el depósito?

—En las estaciones de servicio, donde además de repostar el LOPH depositaríamos un subproducto generado en la reacción química que tendría que ser reprocesado o cargado de nuevo de hidrógeno en una industria química. Si se impusiera esta tecnología, uno llegaría con el coche, cargaría el líquido, lo utilizaría en la conducción y al volver a la estación de servicio cargaría de nuevo y descargaría el subproducto.

—¿En qué consiste exactamente ese líquido orgánico portador de hidrógeno?

—Es una combinación de silanos, que es un tipo de reactivo químico, y alcoholes. Nuestra patente es el líquido y el catalizador. La utilización de LOPH no es nueva. Ahora mismo hay dos empresas, una en Alemania y otra en Japón, que están trabajando en ello, pero sus propuestas requieren altas temperaturas y no valen para aplicaciones móviles. Nuestro proyecto necesita que empresas o instituciones se interesen y nos financien la continuidad. Y que ingenieros mecánicos construyan un prototipo a tamaño real.

—Las críticas al coche de hidrógeno vienen por el almacenaje y su autonomía.

—El espacio del depósito sería el estándar, aunque su autonomía sería similar a la de un coche con hidrógeno gas, que es menor que el de gasolina.

—¿Cómo serán los coches del futuro?

—Los combustibles obtenidos a partir del petróleo terminarán en desuso. Y la industria petroquímica tendrá que buscar alternativas. Nuestro sistema, si se implanta, requerirá de una industria para desarrollar LOPH a gran escala y para reprocesar el subproducto.