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Mavi Sánchez-Vives: «No sé si lograremos llegar a comprender el cerebro»

 

La neurocientífica Mavi Sánchez-Vives. - SILVIA CATALÁN

Ignacio Martín Ignacio Martín
17/06/2019

La neurocientífica pasó por Zaragoza invitada por Telefónica para impartir la ponencia ‘El cerebro está en la nube’ y explicar que no hay que temer a las nuevas tecnologías «porque siempre se pueden usar para mejorar nuestra vida».

—¿El cerebro ya está en la nube?

—En la medida en que los datos se están almacenando ahora de forma sistemática en la nube, los datos de imagen cerebral o de registros cerebrales, podemos decir que nuestro cerebro está en la nube.

—¿Se puede llegar a comprender el cerebro humano?

—Podemos entender algunos aspectos. Podemos interactuar mejor, tener muchísima mejor imagen, mejores bases de datos, mejores modelos... Aunque comprender globalmente el cerebro es algo muy ambicioso y no sabemos si llegaremos a conseguirlo.

—¿Cuál sería la fórmula?

—Vamos conociendo bastante, ha habido grandes avances. Nos ayudan en nanotecnología, en nuevos materiales que permiten registrar mejor la actividad cerebral. Ahora podemos entender mejor algunos aspectos, pero la globalidad es aún muy inalcanzable.

—¿Conocer el cerebro mejor puede ayudar en avances médicos?

—Sí. Esto es muy muy importante. Se estima que en Europa un cuarto de las personas va a tener algún tipo de patología neurosiquiátrica. Por un lado, es mucho más devastador que cualquier otro tipo de patología porque afecta a la esencia de la persona, al almacenamiento de recuerdos, a la conciencia de uno mismo. Por otro, conforme aumenta la esperanza de vida hemos de esperar que su prevalencia aumentae.

—¿Se puede modificar el funcionamiento del cerebro?

—Ya se hace. El cerebro funciona con electricidad y si se le estimula con campos eléctricos le afecta. Ahora se hace para mejorar la función cerebral, para intentar resolver problemas de depresión, de dolor... Pero es una interacción directa.

—¿El cerebro podría llegar a descargarse como un archivo en un ordenador?

—Veo aún muy lejana la capacidad de descargar nuestros recuerdos o nuestra conciencia, aunque de eso se habla mucho. De todas maneras, en ciencia siempre que se ha dicho que algo es imposible, que no sucederá, se han equivocado.

—¿Se ven peligros?

—Estamos en un momento en que los avances son muy vertiginosos en nuestra interacción con el cerebro a través de dispositivos externos. Por lo tanto, como todas las tecnologías pueden tener un uso perverso. Por eso hay unos retos éticos constantes y debe haber nuevas regulaciones. Las cosas no son iguales si caen en unas manos o en otras. El peligro no está en la tecnología, sino en quién la usa. Pero no hay que tenerles miedo porque siempre se pueden usar para mejorar nuestra vida.

—¿La realidad virtual también modificará nuestro estilo de vida?

—La vemos como entretenimiento, pero ya se está utilizando en terapias psicológicas y se puede utilizar para el aprendizaje y el desarrollo de cualquier actividad. En medicina lo estoy utilizando en embodiment, que es la representación del cuerpo virtual para intentar mejorar la recuperación física y cognitiva, y para intentar tratar el dolor crónico.