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DOBLES PAREJAS

Iguázel Elhombre: «Únicamente se enseña una maternidad muy estética»

 

Iguázel Elhombre. - JAIME GALINDO

Daniel Monserrat Daniel Monserrat
22/05/2019

Acaba de publicar 'Masa madre. Diario de mi maternidad' (DosCuartos Editorial), que recoge su personal experiencia a través de varios textos, algunos de ellos publicados en EL PERIÓDICO DE ARAGÓN.

--Masa madre viene avalado porque ha sido censurado en Instagram...

—Lo malo es que voy hacia una carrera de autora maldita y he empezado un poco mal porque, claro, no lo han censurado por el texto sino por la portada, que es una ilustración muy bonita que ha hecho Agnes Daroca. Y es curioso porque Instagram está lleno de chicas semidesnudas y censuran una ilustración muy cuidada y bonita sobre un fondo blanco, muy pura y maternal.

—¿Tiene que ver con que se trata de imponer una visión concreta de la maternidad?

—Es que es gracioso porque, además de esas chicas que hablábamos, también está lleno de influencers con una maternidad de revista de decoración. Esa maternidad sí les vale, la maternidad niño complemento, pero no la de hablar del sangrado después del parto, de problemas que podemos tener las mujeres acarreados con dar a luz o el embarazo, de los problemas que se nos quedan a otras mujeres… De eso no se habla, únicamente se enseña una maternidad muy estética. En el libro lo digo, que una prima mía se sorprendió al ver que sangraba después del parto durante días y días, nadie le había dicho que eso iba a ser durante tres o más semanas.

—¿Es algo que marca la sociedad?

—Si te sales del carril lo ven como raro, lo mismo que si te cuestionas los estándares de la maternidad o si quieres hablar de ello. Masa madre es un diario en el que yo le contaba cosas a Carmela hasta que ya fuera capaz de contárselas y me servía para entender el mundo que estaba viviendo y las emociones. Frente a esa maternidad estética, reivindico una consciente, real y muy íntima. Yo hablo de las emociones, a mí me interesa eso, como cualquier obra literaria.

—No deja de ser un libro de descubrimiento...

—Sí. Me quedé embarazada y empiezas a plantearte cosas y a sentir cosas. Claro que te cambia la maternidad, desde el minuto 0, desde el embarazo. Encuentras un abanico de miedos que hasta ese momento pensabas que eran unos y descubres otros mucho más profundos que es, por ejemplo, lo que le pueda pasar a tus hijos incluso por adelantado. Sufres por cosas que no han sucedido. Cuando nace tu hija descubres un mundo a través de unos ojos nuevos y vivir todo ese proceso de aprendizaje para mí es muy enriquecedor. He pasado mucho sueño pero he disfrutado mucho también.

—¿Es un homenaje a sus hijos?

—En la presentación del libro dije que como a mis hijos no les va a quedar otra herencia, les dejo una herencia de palabras (risas). Les cuento esos primeros momentos de su llegada al mundo, cómo lo viví yo y como ellos se iban moldeando en este mundo. Es un álbum de fotos pero de palabras de sus primeros instantes en la vida.

—¿Sigue siendo escritura de casquería o ya es menos visceral?

—(Risas). Yo creo que esto es escritura de útero pero los adentros se tocan. No sé si escribo bonito pero sí que no sé escribir para que quede bonito, escribo lo que siento, como necesidad, porque quiero comprenderme y comprender.

   
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