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DESPUÉS DEL CONFINAMIENTO

Vicky Calavia: "El hombre sigue necesitando que le cuenten historias"

 

Vicky Calavia, en la presentación del proyecto, La Aljafería, un lugar de cine. - JAIME GALINDO

Eva García
08/07/2020

Cineasta y gestora cultural, Vicky Calavia es la coordinadora del proyecto de Aragón TV que consiste en la creación de siete cortometrajes (de ocho realizadores aragoneses), sobre cómo vive la sociedad las consecuencias del coronavirus, que conformarán una película que se estrenará en septiembre. Los trabajos los firman Ignacio Estaregui, Javier Macipe, Álex Rodrigo junto a Alejandro Cortés, Pablo Aragüés, Nata Moreno, Pilar Palomero y Gaizka Urresti.

-Siete cortospara formar un largo. Proyecto original. ¿De quién fue la idea?

-El proyecto partió de Aragón TV, de su dirección y equipo de producción, que piensan en llevarlo a cabo por dos motivo: Uno, para reactivar el sector audiovisual, el motivo principal y más importante, porque el cine y la cultura en general ha sufrido muchísimo y sigue sufriendo las consecuencias de la pandemia, ya que durante el confinamiento ha habido un parón de rodajes, y de trabajo en general. Y también para dejar constancia del momento que estamos viviendo en presente porque no somos conscientes del momento histórico porque está cambiando la forma de vivir y de entender las relaciones, de comportarnos…  todo eso refleja de alguna manera estas siete piezas de ocho autores aragoneses, con equipos aragoneses, que era una de las condiciones, rodar aquí, en localidades aragonesas, que los equipos fueran de aquí, precisamente para dar trabajo a tanta gente que había tenido ese parón, que habíamos tenido ese parón. Aragón TV me llamó para coordinarlo por mi trayectoria de coordinar proyectos y demás.

 -Siete proyectos. Ocho autores.

-Uno de ellos es de dos autores, porque Álex Rodrigo (director de El último show) firma guion y la realización no es suya por imposibilidad de compatibilidad laboral y porque vive fuera; y la hace Alejandro Cortés; es la obras de los Álex.

 -¿Cómo fue el proceso de selección? Los trabajos de Macipe nada tienen que ver con los de Estaregui o los de Palomero con Gaizka Urresti.

 -Había unos condicionantes de trayectoria profesional, que fuera sólida, conocidos, premios Goya, que hubieran acometido un largometraje y que fueran directores y directoras, aunque al final ha habido menos mujeres por imposibilidad de participar de otras directoras. Otro condicionante es que fuera diverso. Que hubiera piezas que oscilan entre la comedia costumbrista familiar de Gaizka Urresti a una obra mucho más intimista y personal, más cercana al documental de Pilar Palomero; o una obra que tiene relación con la música de Javier Macipe, que le ha acompañado en todas sus obras y también intimista; una obra sobre una realidad actual pospandemia sobre las relaciones amorosas o la imposibilidad de ellas, que firma Pablo Aragüés; Nata Moreno lleva a cabo una obra, como toda la suya, en la que es muy que sea muy teatral, con peso de textos literarios; y después Alex Rodrigo y Cortes, que es muy pieza cercana sobrelas consecuencias para la gente más joven está teniendo la pospandemia, porque no solo tiene consecuencias de salud sino también sociales.

 -¿Se les ha dado algún tipo de directriz a la hora de trabajar o han tenido total libertad?

 -Básicamente, la única directriz es que fueran obras de entre diez y doce minutos para luego componer un largometraje final, porque no van a ser piezas sueltas si no que van a formar parte de un todo; libertad total creativa en cuanto a géneros y en cuanto a formas de rodar. Había normas establecidas de rodaje en tiempos de covid con el uso de desinfectante, con mascarilla, con distancia y la única restricción ha sido el tiempo porque ha habido unas restricciones de tiempo de la entrega de guiones,  de la preproducción, del rodaje, todo ha sido exprés. También es verdad que han sido equipos reducidos pero preparar un rodaje siempre es un trabajo extenuante. Ahora están todos ya rodados menos el de los Álex.  Ha sido muy estresante para ellos como unos plazos muy apremiantes más que estresantes. Están todos metidos en montaje como locos para llegar en los plazos para tenerlo a tiempo y que podamos hacer el largometraje completo y se estrene a partir de septiembre.

 -Plazos muy cortos porque no tenía mucho sentido que se estrenara el año próximo.

 -Exactamente, es por el momento de la actualidad. Una de las premisas del proyecto era que es un momento actual, no sabemos si la pandemia se acabará en septiembre o durará años, toquemos madera, pero claro retratar el momento actual es ahora mismo. Una de las condiciones del proyecto era que no nos podíamos ir a estrenarlo en febrero del año que viene.

 -¿Cómo se unirán? Cada autor tiene su idiosincrasia.

 -Es un poco como esos largometrajes de varios autores alrededor de la ciudad de Nueva York o París como New York I love you o Paris je t’aime, que  lo que tienen en común es el espacio, que es Aragón, en el sentido más amplio porque ya rodaron en la fase tres. Por lo demás, un orden, cuando podamos ver todos los cortos daremos un inicio común al proyecto.

 -¿En algún momento se pensó como otros proyectos, el rodar durante el confinamiento?

 -Se pensó más bien cuando hubiera libertad de movimientos, por las restricciones y porque rodar en confinamiento suponía rodar en interiores con limitaciones muy altas y no hubiera sido el mismo proyecto. Tenía más interés el rodar en las fases, ya pudiendo salir a la calle. Al fin y al cabo, los rodajes se pueden hacer en interiores pero los exteriores son muy importantes

 -¿Cómo está el sector audiovisual en esta nueva normalidad?

 -Bastante tocado, no se pude decir tocado y hundido, pero sí tocado.  Una de las cosas importantes a tener en cuenta es que hay que reactivarlo, que el cine, el audiovisual, requiere equipos de muchas personas trabajando, de unos presupuestos que a veces no son pequeños y que requieren una apuesta de las instituciones por apoyar la continuidad de la cultura,  no solo del cine. Una de las cosas fundamentales que nos han salvado anímicamente en este tiempo de confinamiento ha sido la cultura, las películas, las series, las óperas filmadas, la danza… todas las cosas que hemos podido ver gracias a las nuevas tecnologías y a los canales digitales, las televisiones y todo eso no existiría si no se hubiera hecho. Si el hombre necesita algo es que le cuenten historias y entender el mundo, a sí mismo y a los demás a través de las historias que nos cuenta la literatura, la pintura, la música y el cine como compendio de todas las artes. Sigue siendo necesario contar historias y todos seguimos queriendo que nos cuenten historias. El futuro aunque a corto o medio plazo no sea halagüeño, yo confío en que renacerá en algún momento.

 

-¿El confinamiento ha sido una buena época creativa? Han surgido muchos proyectos.

 -Bueno, ha sido una época más de reflexión y de creación de proyectos, hablando de la inmensa mayoría de los caso, que de producción, en el sentido de realizar trabajos tal y como se entiende la palabra. El concepto sí de que los proyectos se trabajen más. El confinamiento también nos ha traído momentos muy malos laboral y personalmente a todos de una manera u otra y convivir con eso y con la creatividad a veces no ha sido fácil.