+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario El Periódico de Aragón:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
   
 
 

LA ENTREVISTA

María Bastarós: “No me interesa la literatura con moraleja”

 

María Bastarós, esta semana. - EL PERIÓDICO

ALBERTO LITE
21/12/2018

María Bastarós (Zaragoza, 1987) es muchas cosas. Historiadora del arte, gestora cultural, activista feminista, investigadora sobre el papel de las mujeres en el arte… En 2018 ha publicado junto a Nacho M. Segarra Herstory: una historia ilustrada de las mujeres (Lumen, 2018) un manual sobre el papel de las mujer a lo largo de la historia, y ha debutado como novelista escribiendo uno de los libros revelación del año: Historia de España contada a las niñas (Fulgencio Pimentel, 2018), ganadora del premio de La Casa Encendida Puchi Award 2018 y finalista de los premios Cálamo. 

--¿Cómo ha compaginado el escribir a la vez una obra como Herstory, que es prácticamente una obra enciclopédica con Historia de España contada a las niñas?

--(Risas) No me ha quedado más remedio. Yo la novela la empecé por hobbie porque a mí siempre me había gustado escribir ficción, aunque sí que es verdad que había escrito más poesía. El problema apareció cuando en un momento dado surge el proyecto de Herstory, que es un proyecto muy arduo y nos ocupaba un montón de horas y a la vez gané el Puchi Award sin tener completamente terminada la novela, por lo que tuve que terminar la novela en menos de tres meses, que fueron un poco desquicie. Aún con todo, me ayudo que sean dos trabajos tan diferentes: Herstory ha sido una investigación muy rigurosa y la novela un ejercicio de liberación.

--¿Sorprendida por el éxito? El Puchi Award, la nominación a un premio tan importante como el Premio Cálamo…

--Ya me sorprendió que ganara el Puchi Award, porque es una novela con la suficiente cantidad de elementos conflictivos como para no ganar un premio institucional. Lo que sobre todo me ha impactado es la reacción tan entusiasta por parte de tanta gente. Además, lo de Cálamo me ha hecho especial ilusión, porque aunque yo hace ya muchos años que me marché de Zaragoza y que te valoren en tu tierra siempre es lo máximo.

--Cristina Morales, Sabina Urraca, Laura Ferrero… en los últimos años, la mayoría de las nuevas voces más interesantes de la narrativa española sois mujeres jóvenes con un discurso muy militante. ¿Algo se mueve en la literatura española?

--Siempre ha habido muchas mujeres y muy valoradas en la narrativa española. Yo creo que la principal diferencia es que gracias a redes sociales como Facebook hay más posibilidades de que lo underground encuentre vías de ser publicado en editoriales no tan minoritarias. Con respecto a lo de militante, sí que es cierto que mi novela es ideologizada porque yo soy una persona muy interesada en la política, pero yo no creo que sea un panfleto. Por ejemplo, a mi la ciencia ficción feminista del estilo El Cuento de la Criada como artefacto intelectual no me interesa especialmente, porque no me interesa la literatura con moraleja.

--¿Historia de España contada a las niñas es una novela que trata sobre...?

--Es una historia de violencia. Tanto de violencia contra las mujeres como de la violencia per se.  A mí la violencia me interesa mucho como creadora. Al fin y al cabo, la historia de la humanidad es una historia de la violencia que nos infringimos los unos a los otros. Creo que, también, aunque obviamente ni es un manual de historia ni es para niñas, leyendo este libro sí que te puedes hacer una idea de lo que ha sido la historia de España para las mujeres. 

--Sí que es cierto que, aunque es ficción, muchos de los hechos que aparecen en la novela se asemejan mucho a hechos recientes de la historia negra española como el caso de las niñas de Alcácer o La manada.

 --Yo es que, básicamente, escribo sobre las cosas que me impactan y pocas cosas me parecen más impactantes como todos estos actos de violencia contra las mujeres.

--Con respecto a los recursos narrativos, en el libro se combinan multitud de formatos heredados de las nuevas tecnologías: los whatsapps, los post de Facebook, los artículos de blogs… Yo diría que es una novela muy millenial tanto en manera de narrar como en sus temas.

--Lo de millenial me hace mucha gracia porque yo no me considero millenial, yo considero que millenials son los nacidos en los noventa. Con respecto a lo de la manera de narrar, nuestra comunicación actual está tan basada en whatsapp, Facebook, redes sociales… que yo no creo que ni siquiera es algo intencional, mi lenguaje es así porque habito la contemporaneidad. También he de decir que si quería incluir de alguna manera los whatsapps de La manada porque a nivel mediático supusieron algo así como una puerta a la cotidianeidad del monstruo, a ver que el monstruo muchas veces puede ser un grupo de amigos.

--Siendo esta una novela con tantos personajes algo que podrían tener en común todos es que son muy contradictorios...

--Para mí eso es primordial. Las obras en las que está muy claro cuál es el mal y cuál es el bien no me interesan porque las personas no somos así. Además, me interesaba mucho que aunque haya varias protagonistas sometidas a situaciones de abuso; estas no están limitadas por su condición de víctimas porque además son crueles, complejas, brillantes, divertidas…

--Hay un personaje que probablemente no sea central en la novela pero en el que se muestra muy bien esa contradicción porque acaba cayendo en todo aquello contra lo que combate...

--Es que es un personaje cuya ideología bebe de un conflicto personal puntual. A mí ese personaje me servía para expresar que muchas veces construimos nuestra ideología o nuestras afirmaciones políticas en base a situaciones emocionales o personales que no tienen porque traducirse en ese activismo político. Voy a poner un ejemplo, el movimiento de las no madres: Es muy legítimo no querer experimentar la maternidad pero parece que tienen que legitimar ese deseo convirtiéndolo en una causa política y empiezan a argumentar diciendo cosas como “el mundo está superpoblado” o “la maternidad nos reduce a las mujeres” cuando en realidad lo que hacemos es situar nuestros propios deseos al fondo del todo.

--Hay un punto de la novela en la que esta torna en una historia de venganza ¿Se ha planteado alguna vez si hay una necesidad de revancha de toda esta violencia?

--No. Yo entiendo que en un momento determinado te puedes poner en un papel muy punitivista, pero yo no soy así. Yo pienso que cuando el mal está hecho no tiene ninguna solución. Aún así, yo no creo que esta sea una historia de venganza porque en la novela juego con la idea del tiempo y estos personajes nunca llegan a cometer el acto maligno.

--¿Cuánto tiene que ver la revolución feminista con Historia de España contada a las niñas?

--Yo llevo militando en espacios feministas desde que tenía 22 años. El feminismo, el activismo de izquierdas, el veganismo… son cosas que han marcado mi vida de manera radical. En esta novela no es que haya mucho de la situación actual, es que hay mucho de mí. Y las cosas que a mí me apelan, me apelan como mujer. De todas maneras, a veces caemos en el error de pensar que el feminismo lo llena todo porque está en conversaciones en casa, entre amigos, a nivel mediático… pero las cifras de violencia de género no decrecen, hay mucha violencia entre adolescentes… a veces uno tiene la sensación de que vivimos en cierto espejismo.

--¿Vivimos una contrarrevolución feminista?

--Por supuesto. Pero siempre que hay un fenómeno con cierta popularidad en los medios hay una contrarreacción brutal. Esto ya pasó en los ochenta con Reagan tras la explosión en los setenta y setenta de mujeres muy politizadas que hacían grupos de reunión o asambleas solo de mujeres. Además, el capitalismo también tiene cierta intención como de fagocitar el feminismo. Ahora estamos en una fase de reacción contra las feministas súper virulenta y con la diferencia de que las redes sociales han posibilitado la creación de los “machistas militantes”, que son personajes que dedican todas sus fuerzas a acosar a las feministas.

--¿Le duele que haya algunos de estos "machistas militantes" que vengan desde la izquierda?

--Yo pienso que la estrategia es importante porque corresponde a frutos. Pero hay cierto problema cuando tú estás en una lucha política, miras alrededor y te parece que el único sujeto de esa lucha política eres tú. Y además es curioso porque ese discurso lo suelen articular hombres blancos. Es importante reconocer las diferencias entre nosotros porque no es lo mismo ser negro que ser blanco, ser gitano o ser payo o ser universitario o no serlo. Les concedo a este tipo de autores que es cierto que necesitamos volver a poner en valor el que tenemos una causa común pero creo que gente como Mark Lilla cometen un error en decir que las mujeres u otros colectivos excluidos tenemos como que olvidar nuestra situación.

--¿Hay alguna esperanza de que el “futuro de España contado a las niñas” no sea también una historia de violencia?

--Sí. Yo creo que en primer lugar es fundamental una mayor recuperación económica con mayor calidad de vida para todos, porque en las crisis económicas los primeros que se llevan los palos suelen ser las mujeres y las personas racializadas. La parte que es aún más difícil porque es de dimensiones gigantes es la parte educacional. Además es importante porque hay que ir más allá de colegios, escuelas libres… hay que hacerlo casi todo nuevo. (…) Aún así, yo creo que el ecofeminismo, que para mí es algo muy importante, está muy olvidado por lo tanto es probable que antes de que podamos arreglarlo todo se acabe el mundo.

Agenda Literaria