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El universo infinito de Hawking

El genio británico se enfrentó a las grandes preguntas de la ciencia

 

Stephen Hawking. - AFP

El astrofísico Stephen Hawking, en una imagen de 2003. -

Juan Bolea Juan Bolea
19/01/2019

La editorial Crítica ha publicado con carácter póstumo el que podríamos considerar un testamento resumido del pensamiento científico de Stephen Hawking: Breves respuestas a las grandes preguntas.

En sus páginas, redactadas con la acuñada claridad de un autor particulamente dotado para la divulgación científica, nos asomaremos al borde de ese universo en expansión que Hawking exploró durante toda su vida, a pesar de estar reducida su movilidad a una silla de ruedas y su cuerpo severamente atacado por una enfermedad degenerativa.

Hawking nos invita a subirnos en su cohete espacial para visitar los agujeros negros, una de sus especialidades, hasta allá donde la luz se extingue y el tiempo parece detenerse en una especie de paréntesis entre el origen, la creación y el big-bang o sueño. A raíz de su origen o creación sólo lo atravesarán dos tipos de ondas, las únicas capaces de viajar por los espacios siderales trayendo información sobre objetos muy lejanos: las ondas electromagnéticas (luz, rayos X, radiooondas...) y las gravitatorias.

Estas últimas, según Einstein, el gran maestro de Hawking, consisten en una deformación oscilatoria del espacio, y podrían contener información muy valiosa sobre la verdadera naturaleza del tiempo y del propio universo.

La visión de Hawking se estremecía frente a aquellas enormes estrellas que dejaron de serlo y que abren sus vacías bocas entre la masa interestelar, ocultando cientos de preguntas sin respuesta que la ciencia trata de esclarecer con las mismas herramientas de la física con que Newton y Einstein establecieron algunos de los grandes principios, y también con las últimas y sofisticadas tecnologías, gracias a los nuevos telescopios y sondas exploratorias.

A la hora de definir los enigmas del espacio y del tiempo, o del espacio-tiempo, Hawking nos proporciona paradojas como la siguiente: «En este universo sería posible partir en una nave espacial y regresar antes de haber partido». O este otro y también paradójico enigma: «Un agujero negro tiene una frontera llamada horizonte de sucesos. Es allí donde la gravedad se hace lo suficientemente intensa como para arrastar la luz hacia atrás y evitar que escape».

El genio británico tampoco eludió ninguna de las grandes preguntas, si hubo o no un Dios creador, si el universo es uno o múltiple, si existen seres extraterrestres, si realmente hubo alguna vez un ovni navegando por nuestros cielos («los informes sobre ovnis no pueden ser ciertos porque son mutuamente contradictorios»), si la vida de otros planetas, de haberla, sería adaptable a la tierra, si habrá un final para nuestro mundo, y cuándo y cómo será...

Hip. S. Thorne, en el prólogo a este libro, escribe: «Newton nos dio repuestas. Hawking nos dio preguntas. Y las preguntas de Hawking continúan inspirando avances. Cuando al fin lleguemos a dominar las leyes de la gravedad cuántica y comprendamos el nacimiento de nuestro universo, será muy probablemente a hombros de Hawking».

Título: «Breves respuestas a las grandes preguntas»

Autor: Stephen Hawking

Editorial: Crítica

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