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Nomadic Dreamer

Nada puede detenerme

 

Sarah Dodd Sarah Dodd
01/03/2019

Si tuviera que elegir una palabra para identificar la esencia de mi cordura, sería equilibrio. Vivimos en un mundo lleno de constante movimiento, oportunidades, tentaciones y opiniones contradictorias. A veces la vida parece arrastrarnos en diferentes direcciones. Mantener una vida equilibrada, en el área de la salud y el bienestar espiritual, mental, trabajo y relaciones es la clave para sentir una sensación de logro y felicidad en nuestra dirección y propósito en la vida.

Viajar por el mundo, al mismo tiempo que creo mi propia marca personal y trabajo profesionalmente como conferenciante y coach, me ha dado muchas lecciones sobre la importancia del equilibrio, tener metas establecidas y las prioridades claras.

Una cosa es viajar por diversión y placer, como lo hacía cuando comencé, y una historia totalmente diferente cuando se trata de combinar los viajes y el desarrollo de mi proyecto, para crear una vida en la que tenga la libertad de trabajar en cualquier lugar del mundo.

Cuando estaba llegando a los 70 países visitados, decidí llevar mi marca Nomadic Dreamer a otro nivel  y crear algo duradero y rentable para mí.

Cuando comencé no tenía ni idea de lo que estaba haciendo. Me empujaron en diferentes direcciones, enfocándome en el crecimiento de las redes sociales, escribiendo artículos y traduciendo todo. Estaba totalmente perdida. Sin embargo, seguí poniendo un pie delante del otro, aprendiendo algo nuevo cada día, ofreciendo charlas, cursos y apareciendo en la televisión y radio con el fin de hacer crecer la reputación de mi marca.

Cuando comencé a hablar en público en 2015, estaba con muchas ganas de mejorar, aprender nuevas técnicas y superar mis límites personales. Me di cuenta de que tenía una historia personal con mucho potencial y que mi sueño en la vida era compartirla e inspirar a los demás y hacer todo lo posible para ser la mejor conferenciante que pudiera.

Para poder llegar al siguiente nivel y lograr otro objetivo importante en mi vida, decidí que el año 2016 no sólo lo iba a dedicar a viajar por el mundo y a trabajar en mi proyecto, sino que iba a estudiar otra carrera en la Universidad de Arkansas.

Como no podía asistir presencialmente, hablé con el decano y me ofreció un programa online para estudiar una carrera universitaria en Comunicación y Lenguaje que ofrecía herramientas y capacitaciones que podrían ayudarme a tener éxito como conferenciante, mejorando mis habilidades.

Como tenías créditos acumulados de asignaturas de carreras anteriores que había cursado, enfermería entre otras, de los 4 años que duraban los estudios, se me convalidó prácticamente la mitad y tenía que cursar solo 2 años más. Le dije al decano que quería comenzar el programa en un mes y que pensaba que podría hacerlo todo en solo un año, totalmente a distancia, mientras trabajaba y viajaba a tiempo completo por más de 25 países. ¡Ese era mi plan!

Los diferentes profesores con los que fui hablaron tenían muchas dudas de que fuera posible, ya que era un programa que requería mucho esfuerzo para los estudiantes que asistían físicamente a las clases cada año y lo realizaban en el doble de tiempo del que yo pretendía hacerlo.

Tratando de no desanimarme, se aseguró de que fuera consciente de que tendría que estar activa todos los días para la clase, participar en todas las actividades, discusiones, exámenes, proyectos y en varias ocasiones al año tendría que realizar un proyecto donde debería buscar mi propia audiencia de personas para poder dar una charla organizada en frente de ellos durante 15-20 minutos.

Como viajera, sé lo difícil que es mantener el equilibrio mientras viajo y también lo difícil que es encontrar buen wifi para enviar los proyectos, pero decidí que merecía la pena el riesgo.

El comienzo fue mucho más difícil de lo que pensaba. No solo estaba tratando de hacer malabarismos con las clases, sino que tenía que estar presente en cada una de ellas todos los días, enviar trabajos y hacer exámenes online. Tenía que hacerlo mientras viajaba completamente sola por países como India, Filipinas, Malasia, Indonesia, etc.

No sólo eso, tenía que asegurarme de cuidar bien de mi salud, preocuparme por mi seguridad, planificar mi próximo viaje, confirmar los detalles de mi viaje, mantener mi trabajo online y Nomadic Dreamer.

A parte de eso, a los pocos meses de empezar los estudios, recibí una llamada en la que me invitaban a dar una charla en la conferencia de TEDx mas grande de España, con más de 1.000 asistentes.

Era mi primera charla en español y dos años antes de ese momento no sabía ni una palabra de ese idioma, por lo que suponía uno de los retos más difíciles a los que me había enfrentado en mi carrera profesional.

Fue una oportunidad increíble y no pude negarme, pero sabía que me supondría mucha preparación y esfuerzo, que se añadía a lo que ya tenía hasta ese momento. Así que me estaban pasando muchas cosas y no sabía cómo iba a organizar todo y convertir todos mis sueños en realidad.

En mi tiempo libre, veía incontables vídeos en YouTube sobre cómo mantener el equilibrio, pero luego comencé a practicar la meditación y encontré el equilibrio perfecto en mi vida.

Durante ese año fui muy estricta y disciplinada con mis prácticas. Me despertaba a las 5 de la mañana todos los días, meditaba, hacía algún tipo de ejercicio y estudiaba.

Cuando mayoría de las personas se despertaban, yo ya había terminado con mis actividades diarias (meditación, ejercicio, estudios) y podía seguir viajando, conectando con personas de otras culturas y conociendo diferentes lugares antes de volver por la noche para trabajar en mi proyecto y estudiar un poco más.

La meditación fue la medicina que me ayudó durante esa locura de año. No tomé absolutamente nada de cafeína durante ese tiempo y simplemente confiaba en ese poder que tenía en mi interior para ayudarme a hacer lo imposible.

Muchas veces tenemos sueños en nuestro corazón, pero parecen demasiado grandes para lograrlos, al igual que los míos. A veces comenzamos y vemos nuestro sueño como una gran montaña y olvidamos la importancia de dar un pequeño paso a la vez, porque es de esa manera que llegarás a la cima.

Di un pequeño paso cada día. Me concentraba en mis acciones diarias, asegurándome de no dejar de hacerlo ni un solo día y en los momentos de frustración y dudas, calmaba mi alma con la meditación.

No solo me gradué en diciembre, un año antes, sino que lo hice con honores summa cum laude. También recibí un premio de la universidad como "estudiante que marca la diferencia" y escribieron dos artículos en el periódico sobre mi experiencia viajando por el mundo y terminando mis estudios en tan poco tiempo.

Al final del año, en noviembre, di la charla de TEDx y fue una experiencia increíble para mí.

No cuento todo esto para presumir de mis logros, sino para explicar que si tenemos una pasión, nos esforzamos al máximo y encontramos el equilibrio perfecto, nuestros mayores sueños se pueden convertir en realidad.

¿Eso significa que va a ser fácil? Por supuesto que no.

Había días en que me acostaba llorando pensando que no iba a poder lograrlo. Pasé días muy enferma, cansada por viajar, con nostalgia y momentos en los que solo quería tirar la toalla y dejarlo todo.

Sin embargo, la vida no se trata de escapar de los obstáculos en nuestro camino, más bien de mirarlos directamente a los ojos y decir:  "¡Soy más fuerte que tú y nada puede detenerme!"