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CRÍTICA DE música

¿Dónde está la acción, Mike?

 

Mike Scott, en su actuación del viernes en el pantano de Lanuza. - JAIME ORIZ

Javier Losilla Javier Losilla
14/07/2019

Mike Scott, dueño y señor de The Waterboys, el que fuera años ha notable territorio del folk-rock, anda ahora metido en el estudio del grupo The Rolling Stones (el informante de este detalle es totalmente fiable), como si de la comprensión del mito de la piedra filosofal se tratase, y de ahí que el viernes, en el concierto de apertura de Pirineos Sur, incluyese dos piezas de Jagger y compañía: Under My Thumb y Jampin’ Jack Flash, con la que cerró la actuación. ¡Malamente! A los Stones, si eres tan chulo como para versionearlos, hay que agarrarlos por los bajos y tirar bien fuerte hasta que la cosa suene como dios manda, que diría Mariano el notario.

No fue ese el único fallo de The Waterboys en el estreno de la vigésimo octava edición del festival. Todo el concierto fue una especie de quiero y no puedo o quiero pero no tengo ganas o vaya usted a saber. The Waterboys, que campeó gozosamente en los años ochenta, ha seguido en activo y grabando hasta hoy, y Where The Action Is (Donde está la acción) es su álbum más reciente. Con la canción que le da título, una composición ciertamente vigorosa, comenzó la actuación. No parecía un mal arranque, pero no; las expectativas no se cumplieron. De ese disco estrenado este año solo escuchamos la canción mencionada, Ladbroke Grove Symphony e In My Time On Earth. En el cajón quedaron cosas como London Mick, pieza en la onda The Clash, dedicada sin duda a Mick Jones. Sí sonaron piezas como If The Answer Yeah y Nashville Tennessee, del álbum Out Of The Blue (2017); Still A Freak, de The Modern Blues (2015) y viejos éxitos ochenteros: A Girl Called Johnny (1983); When Ye Go Away y Fisherman’s Blues (1988) y The Pan Within, Medicine Bow y The Whole In The Moon (1985).

La cosa estaba en que te apuntabas al karaoke de canciones con mechero en alto (ahora con móvil) o dejabas que tu cuerpo y tu imaginación disfrutasen de una noche con una temperatura excelente mientras sonaba un hilo musical que te recordaba vagamente otros tiempos. Cierto es que con más músicos y algunos coros la cosa habría mejorado. Siempre que hubiera habido rasmia. No la hubo. Ni rasmia ni acción. Así que la sonora afirmación de que The Waterboys está donde está la acción (Where The Action Is) quedó en una inevitaba pregunta: ¿dónde está la acción, Mike?