+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario El Periódico de Aragón:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
 
   
 
 

el chulucu

Sé feliz, Quique

 

Quique y El Chulucu. -

Íñigo Íñiguez Íñigo Íñiguez
06/06/2020

Hace pocos días recibí la dura y triste noticia. Mi amigo Quique Bas había muerto. Para gran parte de la zona centro de Zaragoza, Quique. Inconfundible. Ya fuera con su largo palo (rematado en la parte superior con un conejito de goma), luego con su andador y, finalmente, en su silla de ruedas. Quique, tan grande, tan sonriente, tan feliz. Quique, la memoria privilegiada. Quique, el recaudador de monedas. Quique, el cachondeo frente al drama. Quique, incapaz de doblegarse ante su incapacidad (quería hacer cualquier cosa que le propusieras). Quique y el Real Madrid. Quique y La Bombi. Quique, mi amigo.

Tras dar el pésame a su hermana Rosa (una de las mujeres más fuertes que he conocido) me senté en la butaca de mi habitación y, mientras mis ojos se inundaban de lágrimas, empecé a recordar.

Conocí a Quique hace más de cuatro décadas en la iglesia de San José Pignatelli del Paseo de la Constitución. Yo era un crío de siete años. Cuando el sacerdote dijo: “Daros la paz”, aquel gigantón de ojos azules y barba rojiza se colocó delante de los bancos y, mirándonos de frente, unió sus manos por encima de su cabeza y empezó a agitarlas en señal de paz para todos los allí presentes. Gestos acompañados de una voz atronadora de la que solo entendíamos: “Paz, paz”. Los mayores sonreían. Yo me partía de risa.

Un par de años después, en aquella hamburguesería vanguardista situada en San Ignacio de Loyola y que tenía nombre de mordisco: “Ñam, Ñam”, Quique se acercó a mi madre y a mí. Mirándome fijamente me preguntó:

- ¿Tú muerdes?

- No –contesté yo.

- Y… entonces ¿cómo comes?

Se echó a reír con aquellas tremendas carcajadas que resonaban por todo el local. Acompañó sus risas dando furibundos golpes en el suelo con el enorme palo que usaba para apoyarse. Los demás clientes me miraban. Sin embargo, no me puse colorado. En lugar de eso, no pude evitar sonreír a aquellos ojos azules. Mi madre le invitó a una hamburguesa y estuvo todo el tiempo alabando la inteligencia de Quique. Pensé que mi madre exageraba, que lo decía para que Quique se sintiera feliz.

Quique posa orgulloso con la camiseta del Real Zaragoza que le regaló Kevin Lacruz

Una década más tarde, empecé a quedar con Quique los sábados por la tarde. Íbamos a 'Cacao' a merendar. Allí se confirmaron las palabras de mi madre sobre lo inteligente que era Quique y, sobre todo, fui testigo, sábado tras sábado, de su prodigiosa memoria. “¡Pregunta, pregunta!” Era lo que le hacía más feliz. Y yo preguntaba, y él respondía con acierto. Y le llevaba test de treinta o de cincuenta preguntas, y respondía con naturalidad pasmosa, y a continuación se tronchaba de risa. Y yo me cabreaba porque siempre me ganaba. Y se reía aún más.

“Cacao” se cerró, pero nosotros seguíamos quedando. Nos pasábamos tardes enteras haciendo el tonto en la panadería chiquita de León XIII esquina con Pedro María Ric. Reíamos sin parar. Sin ninguna duda, el sentido del humor de Quique superaba lo imaginable. Era la razón de que lo quisiese tanto. Se llamaba así mismo “Fitipaldi” (la primera vez que se lo oí decir, no lo podía creer). Nunca se me borrarán los momentos tan hilarantes que pasé con él. Aquella memorable velada en mi casa en la que aplastamos a otros amigos en el juego del “Trivial”. Cada quesito ganado, yo me tiraba al suelo y daba una ridícula voltereta y… ¡de pronto!, cuando ganamos el queso de geografía, veo como Quique decide lanzarse de su asiento para intentar, también él, dar una voltereta. Y aquella otra tarde, en mi apartamento de Conde Aranda, viendo un partido de la selección y saltando como posesos sobre mi sofá cada vez que España marcaba un gol. Y recuerdo también (ya sin tanta risa pero con la emoción a flor de piel) una víspera de Reyes en la que, junto a mi amiga Olga Frontera, lo llevamos a ver la cabalgata. Fue la única vez que vi llorar a Quique. Y fue de emoción, cada vez que aparecía un Rey Mago.

Según me contaron sus hermanos, Rosa y Pepe (al que yo apenas conocía y, desde luego, tipo ingenioso donde los haya), el bueno de Quique hablaba con toda naturalidad de su fallecimiento: “Quiero un ataúd blanco y que, el vehículo que lo transporte, recorra lentamente la calle de León XIII. Así, los vecinos que me conocen, se asomarán a los balcones para aplaudirme y, mis amigos de los comercios, saldrán a la acera para vitorearme.” Así era Quique. Así de grande.

No te preocupes, amigo. Tú vas a recorrer por siempre la calle León XIII. Por el medio de la calzada. Lo harás con tu palo, con tu andador o en tu silla de ruedas. Los vecinos se asomarán a las ventanas y te lanzarán besos. Sara de “La Trufa” te aplaudirá. Con más fuerza aún lo hará Ezequiel y sus compañeros del Mercado París. Pedro y José, los hermanos gemelos dueños de la “Cafetería Estoril” te ofrecerán churros y mucho cariño en sus palabras. Celia, la guapa y simpática camarera te acercará una Coca-Cola grande. Alin, trabajador del mismo establecimiento, te dedicará una enorme sonrisa, y tú le darás las gracias por las tantas y tantas ocasiones en las que liberó tu camino de obstáculos (alfombras, banquetas y mesas) para que no tropezaras en el interior. Las chicas de Kaymo y de Pimkie te darán abrazos y besos. Siempre fuiste un conquistador. Cuando llegues a tu casa y me veas en la puerta de tu portal querrás charlar un rato. Arriba, tus padres y tus hermanos te estarán esperando para comer. Conversaremos sobre fútbol y sobre la vida. Alguien te reclamará por el portero automático para que subas ya. Entonces, nos despediremos con un gran abrazo. Y mientras me alejo, te oiré decir como siempre: “¡Sé feliz, Chulucu!”. Y yo me giraré hacia tu rostro sonriente: “¡Sé feliz, Quique!”

 

 

 

 
 
9 Comentarios
09

Por Carmen Palacios 9:30 - 10.06.2020

DENUNCIA ESTE COMENTARIO

Ayuda: Si considera que este comentario no debe aparecer en este web, por favor indíquenos el motivo y pulse el botón [Enviar aviso].

Hasta siempre Quique!

08

Por campero 9:05 - 09.06.2020

DENUNCIA ESTE COMENTARIO

Ayuda: Si considera que este comentario no debe aparecer en este web, por favor indíquenos el motivo y pulse el botón [Enviar aviso].

Descansa en paz Quique...nada que añadir a lo dicho en los otros comentarios. Ya no vivo en Zgz, y me llené de pena al enterarme...El barrio pierde a un amigo de todos, a una persona feliz, llena de vida, amable siempre...Doy gracias por ser uno de tus vecinos, que desde la Iglesia de Jesuitas, hasta en cualquier calle del centro, nos saludábamos y hablábamos un ratillo...siempre amable y preguntando por todo lo que me concernía...tú y tu memoria prodigiosa...Se te echará de menos, y mucho. DEP

07

Por José S. 1 13:25 - 08.06.2020

DENUNCIA ESTE COMENTARIO

Ayuda: Si considera que este comentario no debe aparecer en este web, por favor indíquenos el motivo y pulse el botón [Enviar aviso].

Una bella loa, además escrita estupendamente. Muchas gracias.

06

Por Luis 1059 12:43 - 08.06.2020

DENUNCIA ESTE COMENTARIO

Ayuda: Si considera que este comentario no debe aparecer en este web, por favor indíquenos el motivo y pulse el botón [Enviar aviso].

Lo conocí hace mas de 45 años en el cumpleaños de mi amigo Ricardo en su casa de Pedro Mº Ric. La primera impresión, causaba miedo pero una vez que te consideraba su amigo, que era inmediatamente, era un amigo, grande. fuerte, feliz y sobre todo bueno. Se acordaba de todo aunque por trabajo viviera fuera y nos viéramos solo de vez en cuando, te pedía que lo acompañaras a la Trufa, o al estanco, o al mercadillo Paris, todos lo conocían, todos lo saludaban y todos lo querían. Te echaremos mucho de menos Quique.

05

Por José Ignacio Iglesia Puig 20:35 - 07.06.2020

DENUNCIA ESTE COMENTARIO

Ayuda: Si considera que este comentario no debe aparecer en este web, por favor indíquenos el motivo y pulse el botón [Enviar aviso].

Yo también tengo recuerdos muy parecidos. Mis padres siempre vivieron en el centro, y Quique siempre ha estado ligado a mi historia. He vivido en sitios muy diferentes en España y fuera de España, y Quique siempre recordaba dónde estaba viviendo. Era una buenísima persona, con un corazón limpio y un alma blanca. ¡Muchas gracias, Íñigo y a todos los que habéis escrito y escribiréis. Seguro que desde el Cielo, Quique nos sonríe y sin duda, ¡es feliz!. Un fuerte abrazo y mi pésame a su familia.

04

Por Unanocturna 19:03 - 07.06.2020

DENUNCIA ESTE COMENTARIO

Ayuda: Si considera que este comentario no debe aparecer en este web, por favor indíquenos el motivo y pulse el botón [Enviar aviso].

Era una de esas personas que solo cuando se han ido aprecias lo que eran: un foco de alegría, de luz...aunque suene un poco cursi: un ángel! Pude saludarle hace unos meses en Leon XIII: creo que estaba precisamente con el autor de este precioso artículo...Lo echaremos de menos! Pero nos deja un legado de lo bueno del ser humano. Descansa en paz, Quique y desde el cielo, donde estarás derrochando tu simpatía, cuida de todos esos con los que tantas veces te cruzabas en esta Zaragoza nuestra

03

Por Javier Lopez del Val 13:26 - 07.06.2020

DENUNCIA ESTE COMENTARIO

Ayuda: Si considera que este comentario no debe aparecer en este web, por favor indíquenos el motivo y pulse el botón [Enviar aviso].

No lo sabia. Que pena lo de su muerte. tengo muchos recuerdos semejantes a los de Iñigo con respecto a Quique. Yo lo conoci estudiando medicina..y quien me iba a decir que años despues yo seria neurologo y tuve oportunidad de hablar en muchas ocasiones con él de temas que por supuesto le interesaban (los neurologicos). Lo siento mucho y me uno a vuestro dolor por su perdida.

02

Por Coco.1967 12:56 - 07.06.2020

DENUNCIA ESTE COMENTARIO

Ayuda: Si considera que este comentario no debe aparecer en este web, por favor indíquenos el motivo y pulse el botón [Enviar aviso].

¡Estupendo artículo Iñigo! Se va una "alma blanca", qué lástima. D.E.P.

01

Por Manuel16 8:18 - 07.06.2020

DENUNCIA ESTE COMENTARIO

Ayuda: Si considera que este comentario no debe aparecer en este web, por favor indíquenos el motivo y pulse el botón [Enviar aviso].

Que grande Quique, y ejemplo de persona , nos ha enseñado mucho, seguirá en el Cielo con su sonrisa y sentido del humor. Muchas gracias Iñigo por el artículo. D.E.P

Escribe tu comentario

Para escribir un comentario necesitas estar registrado.
Accede con tu cuenta o regístrate.

Recordarme

Si no tienes cuenta de Usuario registrado como Usuario de El Periódico de Aragón

Si no recuerdas o has perdido tu contraseña pulsa aquí para solicitarla