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UNA ARAGONESA EXPONE EN LA SANTA SEDE

Una estola para el Papa

La oscense María Teresa Muñoz participa en una muestra de arte textil en el Vaticano

 

Francisco agradeció en persona el obsequio de María Teresa Muñoz. - L'Osservatore Romano

Alba Martín Amaro Alba Martín Amaro
01/03/2019

Estado del Vaticano. Tierra santa. Tierra de arte. Territorio de Miguel Ángel, Bernini o Maderno. Frescos, esculturas, arquitectura e, incluso, tapices. Este noviembre una aragonesa se convirtió en la primera artista textil en exponer dentro de sus muros. “Yo estaba muy ilusionada y a la vez era una cosa incierta y desconocida”; así de feliz lo explica María Teresa Muñoz, nacida en Sariñena, quien señala que “el mundo textil es casi inexistente o poco conocido”.

Y es que este mundo es una miscelánea entre historia, arte y tejido. La historia, Muñoz la aprendió mientras estudiaba en la Universidad de Zaragoza, Filosofía y Letras así como Ciencias Humanas. En cambio, el interés por los textiles viene de familia: “Muchas enseñanzas las he recibido de mi padre y mi abuelo”, comenta orgullosa. Y, por supuesto, su parte artística -como en toda disciplina- le viene “innata”.

Muñoz confecciona casi de todo: desde obras vanguardistas, hasta tapices clásicos; pasando por el arte sacro.

Tiempo atrás, los tapices no solo servían para decorar el castillo del señor. Son aislantes tanto del frío como del calor. Por su parte, el escudo de armas o la bandera de la familia ayudaba a “plasmar signos de identidad de las personas”, así como distinguir a las clases sociales. “Eran muy prácticos y muy considerados”, asegura Muñoz.

De este modo, María Teresa ha tenido que indagar, y mucho, hasta hallar la auténtica técnica del arte textil. Archivos, documentos históricos…pero siempre con ganas: “Desde siempre ha sido la ilusión de mi vida. Mi trabajo ha sido mi punto de partida y de fin”, asegura la artista.

Con materiales naturales y “nobles” como sedas o terciopelos mantiene la esencia, además de la técnica, la cual proviene del medievo. Obviamente, el tiempo que requiera cada trabajo es incierto, ya que siempre depende de la propia obra: "El mundo del arte es así, no hay reglas fijas, no son matemáticas", declara Muñoz.

La obra se adapta al gusto y a las necesidades del cliente, en palabras de Muñoz: "Hay quien tiene preferencias de estilo muy clásico, porque tiene un escudo que ha pasado de generación en generación y quiere conservarlo. Por el contrario, hay quien no tiene escudo pero sí quiere reproducir sus iniciales, las cuales se hacen con unas líneas muy contemporáneas".

MERCADO INTERNACIONAL

Muñoz no está segura de cuántos años lleva dedicándose a esto. Calcula que entre 15 y 20. Lo que comenzó como un hobi doméstico se ha convertido en profesión. Un legado artístico que no solo se halla en Aragón (sin ir más lejos, el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza y las Cortes son algunos de sus escenarios), sino que se encuentra por medio mundo: Canadá, Suecia, Suiza, Estados Unidos, Italia... y hace poco el Vaticano.

Así, Muñoz participó en un encuentro en la Santa Sede, donde pudo exponer su obra durante 10 días. Fue el propio Vaticano quien se puso en contacto con ella. Por vía telemática, le propusieron participar en estas jornadas: "Ahí no funciona la fórmula contrato una galería y expongo, allí son los elegidos", relata.

Estos actos comenzaron a finales de noviembre y concluyeron el 7 de diciembre, víspera de la Inmaculada Concepción. Muñoz pudo participar en la mesa de presentación para inaugurar los mismos. Una conferencia en la que participaron diplomáticos, cardenales y demás invitados. Actuaciones de diversos coros y una degustación de productos italianos fueron algunos de los eventos que se dieron durante esos días.

"Fue una cosa muy especial, porque realicé un logo de art nouveau y también llevé cosas más de estilo clásico, incluso sacras", detalla la artista de Sariñena. En concreto, confeccionó una estola "muy sobria y con  materiales muy especiales", con las iniciales del papa Francisco, la cual ella misma pudo obsequiar al Pontífice. "Llegamos y resultó que me dijeron que me habían conseguido una audiencia con el Santo Padre, eso fue ya...me quedé muy contenta", relata dichosa. Para más inri, pudo ir acompañada de Violeta, su perrita: "Fue la primera vez que hacían un pase así, para que Violeta pudiera acceder conmigo al Vaticano".

Muñoz quedó más que satisfecha, porque además de agradecido por su estola nueva, el papa Francisco, "un rostro lleno de paz y bondad", le confesó que conocía alguna de sus obras.

Actualmente, la artista de Sariñena se encuentra en medio de otro proyecto del que, advierte, no puede aventurar más: "Ha sido a raíz de este encuentro inesperado. Estoy contentísima de ser la primera mujer en exponer en el Vaticano arte textil, fue lo que yo no hubiera imaginado", concluye.