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LA DESPEDIDA DE UN GRAN CAMPEÓN

El último consejo de Pedrosa: "Chaval, sigue tu instinto"

"Al subirme a la moto he tenido un cierto cosquilleo, luego ,no, porque la carrera ha sido muy mala", reconoce el tricampeón catalán. "He peleado por mis objetivo contra grandísimos campeones", dice Pedrosa, que, el próximo año, será piloto probador de KTM.

 

Dani Pedrosa, en la última conferencia de su vida como piloto de Honda, hoy, en Valencia. - EMILIO PÉREZ DE ROZAS

EMILIO PÉREZ DE ROZAS
18/11/2018

Sí, Dani Pedrosa, de 33 años, se ha despedido hoy después de 18 años en el Mundial de motociclismo. Después de ganar tres títulos mundiales, uno de 125cc y dos de 250cc, después de quedarse a las puertas, en tres ocasiones, de conseguir el sueño de su vida, el título de MotoGP, después de mantenerse doce años consecutivos (menos éste, el último) en lo más alto del podio de la categoría ‘reina’ ganando, como poco, un gran premio cada temporada y después de haber sido fiel, hasta el último día, a su fábrica, Honda, a quien ahora abandona, manteado en su ‘hospitality’, con la camiseta de despedida con la inscripción “arigato sumurai”, tras ganar 54 grandes premios, subirse 153 veces al podio, sumar 49 ‘poles positions’ y 64 vueltas rápidas. Pero, eso sí, en su última conferencia de prensa volvió a olvidarse del hombre que le descubrió, que le hizo piloto y campeón de todo, Alberto Puig, cuyo nombre no pronunció.

Pedrosa, ante una gran multitud de periodistas y cámaras de televisión, adelantó su conferencia de prensa por delante de la de Marc Márquez. Y, sí, se le vio emocionado pero, en ningún momento, con la voz quebrada aunque., antes de empezar a charlar con nosotros, leyó un mensaje que el bicampeón australiano Casey Stoner, buen amigo y colega suyo, le había enviado en el día de su despedida. De Stoner sí se acordó Pedrosa, como de Álvaro Bautista o de sus padres, Basi y Toni.

 

“Se me hace muy extraño que sea la última vez que hablo con vosotros como piloto en activo, como piloto de Honda y me sabe mal que, pese a que el Mundial, menuda gracia, me ha regalado, no una sino dos carreras en mi último domingo de competición, no haber, al menos, subido al podio”, comenzó diciendo Pedrosa, que reconoció que en ningún momento de la dos partes del gran premio tuvo agarre en su rueda trasera “y así es imposible competir con tan grandes pilotos”.

Pedrosa se atrevió, sí, a quejarse de que durante todo el fin de semana la gente, todos, le han dedicado palabras agradables y muchos elogios. “La verdad, me hubiese gustado que todo eso hubiese sonado a lo largo de todos estos años y no al final de mi carrera como piloto en activo, pero bueno”. No dijo, no, que él tampoco nos han regalado días de agradecimiento y charlas fluidas.

UN FIN DE SEMANA MUY DURO


Sí confesó el tricampeón catalán de las pequeñas cilindradas y siempre candidato al podio en MotoGP que su convivencia este fin de semana en Cheste, “donde todo el mundo me miraba con otros ojos y, la verdad, con esa mirada ya tenía suficiente, no hacía falta que dijesen nada”, le ha permitido descubrir, una vez más, que la afición le quiere, que tiene muchos fans y que va a dejar a muchos aficionados solos. “Me sabe mal abandonarlos porque ya no volverán a soñar que me subo al podio”.

Pedrosa, que estuvo, en efecto, muy entero en esta última charla con los medios, reconoció que “he aguantado mucho más entero de lo que pensaba este duro y sentimental fin de semana de despedida”. Ni que decir tiene que reconoció que el cosquilleo se produjo “más cuando fui a subirme a la moto para dirigirme a la parrilla de salida, que, luego, al final, pues tenía la frustración de no haberlo podido hacer lo bien que hubiese querido”.

El piloto de Honda, que, a partir del próximo mes de febrero, será probador de KTM, confesó que se pone una nota muy alta tras los 18 años de carrera. “He peleado siempre honestamente por mis objetivos y, aunque, al final, solo quedan los resultados, lo cierto es que he hecho mi camino pese a todas las dificultades que he sufrido y, sobre todo, a los grandes campeones que me he enfrentado”.

Pedrosa reconoció que “ahora paso mucho más vértigo que cuando tenía 13, 14 o 15 años y dudábamos con mi padre si cambiar de categoría, de campeonato y, la verdad, yo no tenía ningún miedo a afrontar lo que venía porque las motos siempre han sido mi pasión”. Cuando le preguntaron qué le diría a un niño o joven que empieza, Pedrosa no lo dudó: “Le diría que no se preocupase mucho, más bien nada, que, aunque dude cómo le irá, lo que le diría, simplemente, es 'chaval, dejate guiar por tu instinto'".

Y ahí acabó la charla, que se cerró con una fuerte ovación. Y apareció Marc Márquez para hablar de su caída, de su mala elección del neumático trasero y de los entrenamientos del martes donde empezará a decidir la moto del 2019. Ese día, Pedrosa ya descansará (aún le quedan actos promocionales con el ‘team’ Repsol Honda) y, pasadas las Navidades, se convertirá en el principal, o uno de los principales, rivales del equipo Honda, pues será quien ponga a punto la poderosa KTM, que Pol Espargaró ha llevado hoy, por vez primera, al podio.