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MUJER Y DEPORTE

El nuevo reto de un sueño

Paula Lizalde llegó en el 2007 a Stadium Casablanca y sus ganas de trabajar y su pasión por el deporte le llevaron a su meta de asumir la dirección técnica en enero y ahora el desafío es la reapertura tras el cierre por el coronavirus

 

Paula Lizalde, en las instalaciones de Stadium Casablanca. - NURIA SOLER

23/05/2020

Más de trece años en Stadium Casablanca, pasando por casi todas las labores de este centro deportivo, ya sea monitora de actividades dirigidas, de sala, de natación o socorrista, por citar solo algunas de ellas, han servido a Paula Lizalde (Zaragoza, 9-6-1985) para cumplir su sueño y trabajar en la gestión deportiva, siendo desde enero la directora técnica adjunta de Stadium. «A mí me ha valido de mucho la polivalencia, ya que he hecho muchas cosas, además del trabajo y la formación constante. La verdad es que no he parado», afirma.

Es una apasionada del deporte, fue pívot de baloncesto en el Premaex y en el Stadium en su juventud y ahora 'runner' cuando su trabajo y su hijo se lo permiten. «Me gusta ponerme retos y ya quedé tercera hace un año en la Sanitas Marca Running», dice con orgullo. Su futuro estaba escrito desde que se decidió por la licenciatura en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y después hizo Magisterio en Educación Física.

«Todo el mundo se echaba las manos a la cabeza porque tenía buen expediente y me decían que me iba a echar a perder, siendo chica y dedicándome al deporte», asegura con esa sonrisa de quien consigue lo que se propone. Las prácticas de su carrera ya las hizo en el Casablanca y en el 2007 empezó a trabajar de socorrista. De ahí, a coordinar a 60 monitores en el área de la Fundación de este centro que cuenta con alrededor de 12.000 socios y 14 secciones en la Agrupación Deportiva.

«Estoy cumpliendo un sueño dedicándome a la gestión deportiva, porque es muy complicado y más siendo mujer. Es que el porcentaje es bajísimo. Al hacer las jornadas de Mujer y Deporte en Stadium en marzo es cuando me di cuenta de que casi había puesto una pica en Flandes como se suele decir. Vi que había merecido la pena el esfuerzo de tantos años y ojalá suponga abrir un camino para que, ahora que somos pocas, también eso vaya cambiando», explica con convicción, con la misma con la que aceptó un puesto en el que ya había tenido que desempeñar algunas labores en los años anteriores, si bien el comienzo de su etapa en la dirección llegó en enero.

Solo dos meses después España entró en estado de alarma por el coronavirus y Stadium echó un cierre que ha durado hasta ayer viernes, donde se ha retomado la actividad cumpliendo el protocolo establecido. «Es el peor escenario, pero no deja de ser un reto, ya que con todo lo que ha pasado casi es empezar de cero. Nos va a hacer falta muchísima ayuda para levantar todo esto», asegura Paula. Durante estos más de dos meses de parón Stadium ha intentado mantenerse en contacto con sus socios con clases online o la organización de la milla solidaria.

«Va a costar mucho, porque vivimos en la incertidumbre de las normas que nos vayan marcando, para los campus, para los cursillos de natación o para los entrenamientos de nuestros deportistas de alto nivel. Y tampoco sabemos cómo va a ser la respuesta de nuestros socios, aunque Stadium tiene la suerte de contar con mucho espacio y eso permitirá aprovechar para las actividades al aire libre guardando la distancia. Lo vemos con cautela pero ya teníamos muchas ganas de empezar y vamos a poner todo de nuestra parte, eso está claro», sentencia con ese optimismo contagioso, el que expresa la convicción de quien ve su trabajo como un reto constante con el que cumple su sueño.

Antes del parón, Paula tenía ya planeado potenciar la parte del 'gaming' para llegar más al grupo de edad juvenil en el que más bajas está teniendo este centro deportivo y, además, impulsar la parte social que siempre tuvo Stadium como centro de encuentro con la familia y los amigos, al margen de aumentar las actividades para mayores. Por ahí y por el campus de verano pasan sus objetivos inmediatos en el regreso, con una ilusión y unas ganas que no hay pandemia que pueda frenar.