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Mujer y deporte

El segundo camino hacia el éxito

Danila So Delgado comenzó en el fútbol, pero por estar con sus amigas probó en el balonmano, ahora es internacional júnior, sueña con ir a los Juegos y va a dar muy pronto el salto a la élite

 

Danila So Delgado. - JAIME GALINDO

SANTIAGO VALERO
16/06/2019

El balonmano no entró en la vida de Danila So Delgado como un huracán, sino que le fue ganando terreno al fútbol, el deporte que practicaban sus padres, nacidos en Guinea Bissau y que habían jugado con la selección de su país, y en el que empezó la actual jugadora del Schär Zaragoza. Es el referente goleador de un equipo que la perdió en marzo por una grave lesión de rodilla y que se marchará definitivamente este verano con un destino que apunta al Bera Bera, para jugar en la élite, porque a Danila no la frena nada ni nadie. Y apunta alto, muy alto.

«Tenía 10 años y empecé a jugar porque mis amigas iban a balonmano y yo hacía fútbol, pero me convencieron para que fuera a probar. Fue solo por estar con ellas», asegura la primera línea del Schär, que entró en Colores y a la que le costó que el gusanillo se le metiera dentro. «Es que yo era muy mala. Solo jugaba por divertirme más que por competir. De hecho, ni me gustaba que me sacaran para jugar».

Sin embargo, todo cambió con el paso del tiempo, con una llamada a la selección aragonesa, porque «cada vez entrenaba más, me fue gustando, me veía mejor jugadora. Vi que quizá el balonmano sí que era para mí», Como a veces para tomar un camino hace falta una ayuda, alguien que te muestre de verdad la dirección que llevar, Danila lo tuvo en Juan Luis López: «Fue clave, me cogió en la selección aragonesa con 13 años y es la persona de la que más he aprendido y la que me ha hecho ser la jugadora que soy».

Danila nació en Lisboa (19-9-2001), pero con solo tres meses sus padres (Danilo Jorge y Edy) aterrizaron en Zaragoza después de haber sido futbolistas en Guinea Bissau. De hecho, su padre aún siguió jugando en Segunda B antes de retirarse. El fútbol está muy presente en esa familia. «Edson y Sidney, mis hermanos pequeños, ya nacieron aquí y los dos juegan al fútbol en el Zaragoza, en infantiles uno y en alevines otro». La llamada del balonmano fue lo que evitó que Danila cerrara el pleno futbolístico en esa familia, donde tiene buenos referentes de lo duro que es el deporte profesional en sus padres. «Me hablan siempre de constancia, de esfuerzo y de trabajo, pero sobre todo de humildad», explica.

El mejor ejemplo de esa humildad llega cuando se le habla de sus cifras anotadoras con el Schär, donde ha sido la referencia indiscutible como primera línea: «Somos un equipo. El deporte colectivo es así. Los goles no indican que sea más valiosa, solo que destaco más por eso, pero somos todas importantes».

Esa importancia como referencia en el Schär se rompió el pasado 2 de marzo, cuando en un mal gesto Danila se destrozó la rodilla. «Rotura de ligamento cruzado anterior y de los dos meniscos. Una rotura completa, vamos. Voy mejor, la recuperación va despacio, como tiene que ser, y aún queda, porque son mínimo seis meses y, si tienen que ser más, serán. Lo importante es que vuelva en plenitud como seguro que volveré», indica con convencimiento.

Acaba de hacer la selectividad y su futuro pasa por estudiar Criminología. «Esa carrera no está en Zaragoza. Me gustaría compaginar los estudios con el balonmano y, si es un equipo de Primera, todavía mejor». En la élite está sin duda su próxima estación. «Están hablando con mis padres varios equipos y la oferta más importante es la del Bera Bera, con el que hice la pretemporada hace un año. Ahora hay que decidirlo».

Este verano tendrá que hacer las maletas, pero lo hace con el convencimiento de que es un paso obligado en su sueño de dedicarse profesionalmente al balonmano, una meta que tiene al alcance de la mano. «No me da pena tenerme que marchar de Zaragoza, sí sientes el irte de casa y estar lejos, pero no lo veo como algo dramático. En algún momento tenía que pasar y, si es pronto, así se madura antes, ya que aprendes a hacer las cosas por ti misma. Es que, al no haber balonmano de élite en Aragón, si quieres ser algo tienes que salir de aquí, no hay más opción».

El otro sueño está en unos Juegos Olímpicos. «Fui al Europeo con la selección juvenil y ahora estoy con la sub-19. En la absoluta he estado convocada dos veces con el Proyecto 2021 —para el Mundial de ese año—. Yo quiero ir a unos Juegos con España, ese sueño está ahí», asegura con la convicción de quien siempre logra lo que se propone.