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Sala de máquinas

1,2,3... y Trump no apretó el botón nuclear

 

Juan Bolea Juan Bolea
24/06/2019

En medio de la oleada de cine-basura que nos invade, y que se suma a otras epidemias como la televisión--basura, la cultura--basura, la comida--basura y la literatura o la política--basura, resulta gratificante rescatar del pasado ejemplos y tal vez antídotos contra la oleada de vulgaridad que nos invade.

Uno de esos rescates necesarios acaba de programarlo la Filmoteca de Zaragoza, con su extraordinario ciclo sobre comedia clásica. Entre cuyas películas hemos podido ver Uno, dos, tres, de Billy Wilder, con James Cagney en una interpretación simplemente portentosa.

Wilder guionizó y dirigió esta sátira contra la guerra fría en un momento de máxima tensión entre los bloques, con el levantamiento del Muro de Berlín y la crisis de los misiles en Cuba amenazando con una conflagración universal. Las relaciones entre USA y la URSS era de una crispación muy próxima al odio, pero el genio de Wilder supo moderarlas en clave de comedia y arrancarles una sonrisa, incluso grandes carcajadas.

Donald Trump, dada su bufonesca figura, no necesita que le diseñen papel alguno, tan solo que se le deje interpretar el suyo, a sí mismo, para que la platea mundial pueda regocijarse con sus calaveradas y tarascadas en la opera buffa de la Casa Blanca... Salvo en aquella escena en la que aparecerá con el maletín nuclear apuntando a Irán. Capítulo que no tendrá nada de cómico, pues podría desembocar en una tragedia. De hecho, sólo la muerte anunciada de un centenar largo de iraníes detuvo en el último segundo el dedo de Trump cuando ya, como Comandante en Jefe de las tropas estadounidenses acuarteladas en el Golfo Pérsico, daba la orden de ataque.

Tampoco los monjes negros que gobiernan Irán con su dictadura teológica son menos ridículos que el presidente yanqui. Iluminados por su intolerante dios, trasladan a la población, para someterla, sus vetustos dogmas, atentatorios contra elementales derechos humanos. Religiosos con armas y secretos bajo las sotanas, su sectarismo repugna a una inteligencia libre.

Con estos elementos, Billy Wilder habría hecho otra espléndida comedia y, además, con final feliz.

   
2 Comentarios
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Por Esloquehay 20:31 - 24.06.2019

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La cuestión es si EEUU puede arriesgarse a una escalada con la flota del Lincoln a tiro de misil de Irán. No se engañen, si hay una intervención en Irán sera sin provocación previa, y sin blancos americanos tan cerca. Con la base de Diego García en el Índico, meter un portaaviones en la charca de patos que es el Golfo Pérsico es más de cara a la galería que por decisión de la Marina. Teman ustedes la época de elecciones a presidente...

01

Por Raimon 10:51 - 24.06.2019

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Hola Juan quiero creer que en el gobierno y el ejercito de los Estados Unidos hay alguien con criterio e inteligencia para aconsejar a Trump para que en el tiempo que le quede, no haga demasiadas tonterias que se pueden traducir en desastres para la vida de personas y haciendas, respecto al comportamiento del Interfecto no solo podria hacerse una pelicula, tambien una serie por entregas, salud escritor.