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El artículo del día

Alipori

El vocablo, que se traduce como vergüenza ajena, se puede aplicar a muchos conceptos de la actualidad

 

VICENTE CALATAYUD MALDONADO
02/04/2019

Alipori, vocablo que hacia mucho no escuchaba. He tenido que pedir ayuda a literatos amigos, hasta conseguir no solo su significado sino su variada vocalizacion. Según el escritor consultado se podía suprimir la a lipori o incluir una e lepori. Menos mal que el significado no variaba, incluidos los diferentes diccionarios consultados. En todos alipori o lipori o alepori lo definen como «vergüenza ajena». Nos decidimos por alipori.

Recordar conductas y normas de antaño permiten volver a disfrutar de alegrías, sinsabores, algún desencanto, o profundas decepciones susceptibles de sentir alipori, si las comparamos con las vigentes normas de convivencia, social, académica, cultural e institucional, dada la mediocridad general de nuestros dirigentes. El descanso, la lectura y la meditación reposada, permiten, en dosis adecuadas, ajenos a cualquier presión, la observación de muchas de las situaciones que hoy dominan nuestras vidas y actividades socio culturales, religiosas, políticas y por supuesto, la dialogante interpretación de las leyes en esta nuestra «democracia a la carta» motivando importante dosis de alipori.

Varios, han sido los acontecimientos provocadores de mis razonamientos. Me llamó poderosamente la atención la lectura detallada en algún medio escrito, del análisis que hacia de una norma legal sobre el reiterativo recuerdo, innecesario, de nuestro pasado mas reciente. Me produjo alipori. La insistente petición ¿dialogada? de independencia, incumpliendo la ley y apoyándose en un intencionadamente equivocado y personalizado concepto de democracia. Me produce alipori. La utilización de la dignidad democrática para justificar intereses personales o de partido Me produce alipori. El lenguaje utilizado en el parlamento de mi país y en sus comisiones de investigación. Me produce alipori. El iletrado vocabulario de muchos miembros de la Administración del Estado, su gobierno y algunas autoridades académicas. Me produce alipori. Las, conductas y normas, manipuladas y presentadas como una farsa y desafortunada realidad electoral, que aparecen con excesiva frecuencia. Producen alipori. La precampaña electoral, donde toda noticia importante que de verdad afecta sensiblemente a los españoles, queda relegada o soterrada por la avalancha de políticos que promueven el engaño a los votantes. Produce alipori. La demagogia, las fake news, los vendedores de humo, los mentirosos que se disputan el pienso que los mantendrá en el pesebre los próximos 4 años. Produce alipori.

No negamos que en cada etapa, al compás de los cambios de hechos y costumbres, aparecen nuevos y diferentes aspectos del esfuerzo, que lógicamente ha de luchar y esforzarse en distinguir el grano de la paja, lo falso de lo auténtico y naturalmente combatir el absurdo y la ignominia, por cierto hoy perfectamente diagnosticada, e intencionadamente no tratada, mantenida y si se me permite perfeccionada, por instituciones y grupos que se autodenominan progresistas sociales, portadores de un inexplicable temor para aplicar con realismo los instrumentos mas modernos y eficaces ante los nuevos peligros.

El tiempo ha demostrado que hemos sido capaces de practicar hechos hasta el grado de heroicidad, pero incapaces de tener continuidad en nuestro quehacer diario y cotidiano, con el pretexto de que «los tiempos cambian».

Podría equivocarme, pero me atreveré a decir que el signo predominante en este siglo XXI, es la falsedad, el engaño, el falso currículum, el falso o comprado mérito, que provoca alipori en su variada gama de manifestaciones; desde el engaño como modo de soslayar los penosos, pero auténticos deberes morales, hasta corromper con la verdad del funesto Maquiavelo. Engañar con la media verdad, es la peor de las mentiras, aquella con la que determinadas conciencias religiosas, políticas, sociales culturales y académicas pretenden tranquilizarse con la desfiguración de la verdad justificada por el interés publico. Enorme alipori.

El concepto, no ha cambiado la forma de manifestarlo o expresarlo si. Una mentira siempre es una mentira, lo es el chisme tradicional de la comadre, lo que antes ocurría en las barberías, en los mercados y en los corrillos vecinales, hoy, bajo el signo de libertad de expresión, en nuestra democracia autonómica, ofrecen a diario todas las TV públicas y privadas utilizada por todos los signos políticos, la falsedad pomposa o sutil del gobernante de turno, con fines demagógicos para satisfacer la vanidad y la ambición personal. Produce alipori.

Con demasiada frecuencia elogiamos a todos esos sujetos de los que se indica que saben navegar por la vida, que no tienen prejuicios, que son portadores de un progresismo sin valores, que viven olvidando valorar el esfuerzo, la disciplina, el respeto, incluyendo el de a la vida, y la dignidad humana. Sin embargo sus conductas, hechos y normas son utilizados como modelos cotidianos en la mayoría de los medios audiovisuales. Producen alipori

Interesado invidente social o intelectual es aquel que no quiere ver los estragos que esta haciendo el mentir en el mundo social, político, cultural, religioso, científico y técnico, en el que estamos inmersos. La sociedad actual nos presenta el arribista, el hombre sin escrúpulos, que se manifiesta como héroe social, que con su dialéctica, nos acostumbra con excesiva rapidez a un lenguaje convencional que corroe nuestras expresiones y con el que lubricamos la convivencia con la mediocridad. Alipori.

*Catedrático emérito de la Universidad de Zaragoza