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La cábala

En busca de la espiritualidad

 

IMMA Sust
06/07/2019

Me falta algo. Tengo un vacío enorme. No me conozco. No sé quién soy. Miles son los libros de autoayuda, retiros y cursos varios que se hacen hoy en día para encontrarse a uno mismo. Estar sano se ha convertido en la mayor de las obsesiones y la exigencia es enorme.

Está bien meditar, pero también está bien comer. El gluten no es malo para todos y no tengo claro que correr 10 kilómetros al día sea sano. Algunos se esfuerzan tanto en ser perfectos y en estar equilibrados que lo único que hacen es encerrarse en su ego espiritual para luego sentirse más acorralados. Se ponen tantas normas y reglas para ser espirituales y ser supersaludables que al final no les da tiempo a vivir. Proclaman que hay que vivir el presente, pero viven una vida tan estricta que eso lo convierte en algo imposible. Veganos que dejan de ver la televisión, amantes del yoga que hacen clases a 40 grados, mujeres que paren a sus hijos sin epidural dentro de una bañera o iluminados que hacen cursos para aprender a morir. Comer algas, beber dos litros de agua al día y meditar antes de irse a la cama. Dormir alejados del wifi y dejar el azúcar y los lácteos para siempre. Cambiamos el café por el jengibre y la leche por el zumo de apio. Llevamos pulseras que nos dicen cómo descansar, cuándo levantarse del sofá y a cuántas pulsaciones se nos pone el corazón cuando nos grita el jefe.

Algunos atrevidos incluso se atreven a dejar de beber alcohol. ¡Para siempre! Yo lo intenté, pero esto de pedir un zumo en una disco, como que me deprimía un poco. Equilibramos los chacras y si tenemos una enfermedad, en lugar de ir al médico, nos marcamos un ayuno de una semana en la montaña.

Si algún día se levanta de la cama y tiene la sensación de que es feliz, corra a que le hagan una constelación familiar y verá que pronto se le pasa. En serio, el tema espiritual se nos está yendo de las manos. Hoy en día, el auténtico rebelde es el que vive el presente, come carne, bebe leche, le da chuches a sus hijos y se apunta al gimnasio y no va.

*Periodista

 
 
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