HUESCA

Siguen allí

***AA.VV del Barrio Pamplona

***Huesca

Dos días a la semana, cuatro días de incomodidades, doscientos ocho días al año. Los mercadillos de Huesca siguen en el estrambótico lugar donde los pusieron. Donde los impusieron a unos vecinos sin comerlo ni beberlo, sin aviso previo, sin comentarlo siquiera, a traición.

Claro, como somos pocos vecinos, sufrimos poco. Esto debe ir por cantidades.

Pues que sepa el Ayuntamiento y la ciudad, que nosotros sentimos el dolor, la impotencia, la desazón y la tristeza igual que si fuéramos muchos. Que somos personas, familias trabajadoras, que vivíamos muy tranquilamente en nuestras casas hasta ahora. Que ahora hemos visto cómo tenemos una servidumbre impuesta que no existía. Que tenemos una tristeza que nos ha sobrevenido por causas que ni conocemos, ni tenemos que ver con ellas.

Ya sabemos que, seguramente, no contaremos con muchos apoyos. Claro, nadie va a protestar por nosotros porque a ver si se lo van a poner en su calle a ellos. Los de Obispo Pintado, por ejemplo, no dirán ni palabra, no sea que se los devuelvan. El criterio que ha seguido el Ayuntamiento para ponerlo en este lugar se presta a que toda la ciudad tema a sus mandatarios.

Tan solo el imaginar que esto se traslade en el tiempo, nos crea una tremenda inestabilidad emocional, pérdida económica, relaciones sociales, de precariedad, que nos hace sentirnos vulnerables e indefensos ante cualquier decisión de cualquier autoridad.

No tenemos absolutamente nada en contra de los vendedores ambulantes. Su trabajo nos merece todo el respeto y aprecio. Creemos que tienen que tener un lugar adecuado para ejercer su trabajo, unas instalaciones permanentes y, a ser posible, con todos los servicios necesarios en el lugar.

Señor Alcalde, por favor, tome las medidas oportunas para evitar el tremendo daño que está causando y que pensamos que no está haciendo bien a nadie.

MONTAÑA

No están de acuerdo

***Un grupo de amigos

***Zaragoza

Sentimos contradecir las declaraciones que Roberto Palacio realizó el pasado 17 de enero , en este periódico en el reportaje "La montaña de Aragón".

Analiza a nuestro entender muy a la ligera que el caminar sobre raquetas por la nieve lo considere deporte de tontos.

Ni hemos sido tontos ni nos hemos considerado nunca, quizás la poca experiencia que parece tener este señor le haga pensar así.

En cambio el subir y descubrir la montaña los días de luna llena, lo considera un gran descubrimiento por su parte, y como algo que acaba de inventar; don Roberto Palacio, los tontos hace tiempo que lo descubrimos, por lo tanto no se lo aplique como cosecha propia (esa flor no ha salido de su jardín).

Hemos subido y seguimos subiendo con luna llena, lluvia, helando, ventiscas, con raquetas, esquís de travesía (de los de antes y de los de ahora), con una salvedad, únicamente utilizando nuestros pies, la mochila con ropa de recambio, creemos conocerá que en la montaña hay que contar con las inclemencias del tiempo, y para mantener la energía, frutos secos y chocolate, y como única bebida el agua clara o un trozo de nieve.

Con coches todo terreno, sin carga, sin esfuerzo, con el maletero lleno de bebidas alcohólicas, y música estruendosa es muy fácil subir, haya luna o esté nublado.

Repetimos señor Palacio, usted parece ser que tiene su negocio y trabaja y subsiste gracias a los tontos que le alquilan raquetas, esquís de fondo, les organiza las subidas en su coche y muy probable que pernocten en su casa.

Por favor procure ser un poco más inteligente en próximas entrevistas, si no a la larga se acordará y necesitará de los tontos.