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Sala de máquinas

La ciudad en la que siempre es medianoche

 

Juan Bolea Juan Bolea
02/03/2018

La nueva o novísima narrativa española trata de abrirse campo descubriendo territorios narrativos o adentrándose en los menos transitados.

Es el caso de Luis Artigue, un autor difícil de clasificar, que viene firmando muy extrañas y/o muy extraordinarias novelas.

La más reciente de ellas se titula Donde siempre es medianoche y ha sido editada por Pez de plata. Leerla es como adentrarse en un paisaje inexplorado.

Donde siempre es medianoche nos invita a viajar con las alas de la imaginacióin hasta una ciudad, llamada Silenza, donde nunca sale el sol, porque nunca acaba la noche. Sus nocturnos habitantes, noctámbulos a la fuerza, encuentran la lucidez y los principios de la práctica democrática en el alcohol servido en bares que no cierran nunca, al no concluir jamás el horario nocturno, siendo sus barras los parlamentos de asambleas ciudadanas sobre temas como la corrupción o el Anticristo, una presencia o un personaje cuyo halo podría estar arrojando un aura suplementaria de maldad sobre la ciudad.

El protagonista de todas las acciones, planificadas por el autor con oportuna nocturnidad y deliberada alevosía, es un detective, alias el Sabueso Informativo, quien tratará de averiguar las causas por las que esa ciudad no se parece a ninguna otra, aunque de alguna forma, o en más de una, sea metafórica de todas, de la misma manera que el Sabueso Informativo podría ser metafórico del análisis deductivo y de la actividad científica orientada a desvelar las fuerzas gravitatorias que han condicionado la oscuridad, la penumbra ambiente y la amoralidad ética de Silenza, aunque el propio detective, como toda materia, y en mayor medida la que parece constituye su cerebro, se encuentre en permanente evolución, asegurándose de cada paso que da a medida que aumenta su inseguridad.

Un marco sumamente original para la fiesta del lenguaje que se desarrolla desde la primera página, y cuya riqueza verbal e irónico tono acredita los variados recursos del autor a la hora de asombrar a los lectores con sus distopías futuristas y presentistas referencias, empastando la novela en un sarcástico trasfondo de moralidad invertida y conculcación de valores.

Un mundo al revés, pero una literatura con derecho a ganarle el juicio a la indiferencia .

   
1 Comentario
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Por Raimon 12:09 - 02.03.2018

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Hola Juan, asi me gusta, una de cal y otra de literatura, esta bien que no exhacerves en demasia a los lectores a los que tus escritos enervan de manera sobrehumana, si, estos adoctrinados en el seno familiar y cuyos dictados son dogma de fé y duran lo que duran los organismos humanos, salud escritor.