+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario El Periódico de Aragón:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
 
   
 
 

LA RÚBRICA

Cohecha y derecha

 

Luis Bárcenas. -

José Mendi José Mendi
05/02/2021

La honestidad es el espacio individual que ocupamos entre lo que disimulamos y lo que fingimos. El problema es que ese hueco se estrecha más cada día. Con disimulo aparentamos no tener lo que tenemos. Al fingir, intentamos demostrar que poseemos aquello de lo que no disponemos. Como dijo el gran Marx, «el secreto de la vida es la honestidad y el trato justo». Si puedes fingir eso, lo has conseguido. Esta paradoja, de Groucho, señala que la personalidad se encoge para adaptarse al medio. Aunque es el medio el que nos presiona y rodea sitiando nuestra identidad.

Debemos simular satisfacción o disimular la alegría, según el caso, para no llevar la contraria social. Tras levantarnos, nos ponemos cada día un traje que encaje con el tono familiar. Llegamos al trabajo, al estudio o a la búsqueda de un empleo y nos enfundamos el uniforme adecuado al ambiente. Incluso nuestro tiempo de ocio y socialización requiere una vestimenta particular para cada ocasión. Tras este maratón de disfraces del comportamiento nos acostamos, agotados y casi desnudos, con un ligero «salto de cama» como único pijama de personalidad. En medio de esta vorágine llega una frase mágica que lo soluciona todo: «Sé tú mismo».

Lema homeopático

Este lema homeopático está lleno de vaciedad infinita en solo tres palabras. Después de estar todo el día disimulando opiniones, simulando emociones y evitando ser honrados, con tal de sobrevivir, no parece fácil despelotarse, psicológicamente, con honestidad. Así, la fortaleza personal solo se puede sostener con dos estrategias: la huida o el afrontamiento de la situación.

El abandono anacoreta resulta poco factible. El apoyo psicológico debe fortalecer aspectos individuales que sumen cooperación y confianza, propia y con el resto. Una autoestima sólida pone en valor lo particular de la identidad y lo común del apoyo social. Con ella controlaremos el vestuario de nuestra personalidad, que tendrá que adaptarse a diversas situaciones. Si cuidamos esa pepita dorada de nuestro ser, la honestidad nos acompañará en el camino de la satisfacción, aunque finjamos recorrerlo con disimulo.

La personalidad política necesita honestidad para evitar que el partidismo, el electoralismo y el egoísmo la mantengan prisionera de farsantes y escapistas. Los primeros simulan lo que no son. Los segundos evitan parecer lo que son. La semana ha estado protagonizada por el escrito remitido por Bárcenas a la Fiscalía. Sabemos que el PP se ha lucrado con la corrupción.

Por eso fue el primer partido político condenado en democracia en España. Al extesorero le pagaron en Génova su finiquito en diferido. Ahora les devuelve el recibí, en su confesión, con el triturador de Rajoy regresando como una máquina del tiempo contra el futuro de Casado. Tanta simulación no puede disimular los hechos y los cohechos que atenazan a los populares. El principal problema del PP no está en su ideología. Lo grave es que sea una formación cohecha y derecha. Vamos, una cohederecha.

Visita de Unai Sordo

El martes conocimos los datos de un paro que se ceba, en particular, con mujeres y jóvenes. El desempleo de larga duración y la precariedad son algo más que números. Más de 85.000 personas sin trabajo en Aragón, un descenso de la afiliación a la Seguridad Social y más de 15.000 personas en erte, demandan dedicación plena y urgente. Esta semana nos visitó Unai Sordo, secretario general de CCOO, que estuvo acompañado en Zaragoza por su homólogo maño, Manuel Pina. Recordó que la lucha sanitaria contra la pandemia es el tratamiento más adecuado contra la crisis económica.
Las políticas activas de empleo con inversión pública, la negociación del Gobierno con los agentes sociales y el mantenimiento de un escudo social a trabajadores y empresas, son las mejores, y casi únicas, opciones de recuperación.

Los datos no fingen la realidad y las personas no disimulan la pobreza que acecha. La ocurrencia de sustituir la prioridad sanitaria por una lucha de clases, entre sectores laborales, para vacunarse antes unos contra otros, es deshonesto y ruin.

Recordamos esta semana la batalla contra el cáncer. Las prioridades de lo urgente nos hacen desatender las de siempre. La salud no es la ausencia de enfermedad sino un bien que se cuida, cada día, física, psíquica, social y económicamente. El disimulo y la simulación, cuando se hacen crónicos, son tumores malignos del comportamiento. En cambio, la honestidad representa la salud de la personalidad. Y la única forma de ser honesto consigo mismo, es serlo con los demás. 

 
 
4 Comentarios
04

Por maritae 16:08 - 06.02.2021

DENUNCIA ESTE COMENTARIO

Ayuda: Si considera que este comentario no debe aparecer en este web, por favor indíquenos el motivo y pulse el botón [Enviar aviso].

Un buen artículo, sí señor. Da qué pensar.

03

Por JC1 12:28 - 06.02.2021

DENUNCIA ESTE COMENTARIO

Ayuda: Si considera que este comentario no debe aparecer en este web, por favor indíquenos el motivo y pulse el botón [Enviar aviso].

He estado a punto de perderme la lectura de este articulo al no ver al troll lanzando espumarajos por la boca como hace siempre ante todo articulo interesante, gracias a los lectores que lo comentan lo je leido. Atribuyo esta desidia del troll a que el nombre de este articulista no figura en la lista negra que le proporcionan sus jefes, esa lista que aun debe de encabezar Trasobares, por si algun dia le dejan publicar

02

Por Don Minervo 10:59 - 06.02.2021

DENUNCIA ESTE COMENTARIO

Ayuda: Si considera que este comentario no debe aparecer en este web, por favor indíquenos el motivo y pulse el botón [Enviar aviso].

Me sumo a la felicitación de D. José.

01

Por José S. 1 9:57 - 06.02.2021

DENUNCIA ESTE COMENTARIO

Ayuda: Si considera que este comentario no debe aparecer en este web, por favor indíquenos el motivo y pulse el botón [Enviar aviso].

Señor Mendi, a veces he discrepado de usted más o menos y en otras ocasiones he estado bastante de acuerdo. De este artículo me han gustado mucho estas frases: «Los datos no fingen la realidad y las personas no disimulan la pobreza que acecha» y «…la honestidad representa la salud de la personalidad» --este pensamiento es de poner a buen recaudo. Además, no menciona la religión --cuestión muy personal, delicada-- menos en un tono que podría estimarse desconsiderado por algunas personas. Para mí, el artículo que publica hoy es, francamente, estupendo. Muchas gracias.

Escribe tu comentario

Para escribir un comentario necesitas estar registrado.
Accede con tu cuenta o regístrate.

Recordarme

Si no tienes cuenta de Usuario registrado como Usuario de El Periódico de Aragón

Si no recuerdas o has perdido tu contraseña pulsa aquí para solicitarla