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El misterio de la trinidad calificadora

A las agencias no se les ocurre analizar que el 0,16% de la población mundial posea el 66% de los ingresos

 

ANTONIO Aramayona, Profesor de Filosofía
18/01/2012

Hace años un alumno de un instituto de cuyo nombre no quiero acordarme me contó que uno de sus profesores, concienzudamente meticuloso, solo admitía en algunos trabajos y exámenes las respuestas que tenían determinado número de líneas, ni una más ni una menos, con un número estipulado de puntos y puntos y coma. Ni que decir tiene que finalmente sus alumnos acababan fijándose más en cumplir con todo ese canon de normas y reglas que en el contenido mismo de lo que querían decir, pero como el objetivo último y primordial era aprobar la asignatura, nadie cuestionaba los criterios de evaluación y corrección del profesor, y solo suspiraban por que el curso académico acabase cuanto antes y perderlo de vista.

Me vino el otro día a la mente esta anécdota tras leer la noticia de que la agencia de calificación Standard & Poor's rebajaba la nota de solvencia a varios países de la eurozona, incluida España, y osaba hacer lo mismo con países siempre tan dispuestos a secundar las recomendaciones del FMI, BM o OMC como Francia y Austria. Antes, los niños tenían que memorizar que el misterio de la santísima Trinidad consistía en ser tres personas distintas y un solo dios verdadero (¡que ya es-!). Hoy ha mutado el misterio y la entidad trinitaria consiste en tres agencias calificadoras distintas (S & P, Moody's y Fitch Group) y una sola mano invisible verdadera (los "mercados"). El hecho es que ni gobiernos ni buena parte de los economistas y analistas financieros ponen en tela de juicio la existencia de esa trinidad calificadora, cada vez más parecida al famoso primo de zumosol, capaz de solventar con unos cuantos sopapos cualquier desorden.

Según mi criterio, al profesor aludido al principio se le debería haber suspendido como profesor y mandado a hacer otros trabajos que no hicieran sufrir tan inútilmente al prójimo. Y lo mismo puede y debe aplicarse a las agencias de calificación. Por ejemplo, Standard & Poor's otorgó en los inicios de la crisis económica la calificación máxima (AAA) a buena parte de los paquetes de hipotecas basura o subprime, por lo que no solo los fervorosos creyentes en la sabiduría de S&P tuvieron enormes pérdidas, sino que así se impulsó con fuerza el desplome financiero. Un poco más tarde, S&P perpetró otra torpeza de nefastas consecuencias para Islandia, al calificar con la máxima nota la situación bancaria y financiera del país, pues en 2001 habían desregulado allí los mercados financieros y privatizado los bancos. En unos años, sin embargo, se produjo en Islandia el mayor colapso bancario en la historia económica mundial.

Envalentonada la trinidad calificadora por la ausencia de cualquier crítica o resistencia, S&P advierte a España, por ejemplo, de que aún rebajará más la nota si no lleva a cabo rauda y obedientemente la "reforma del mercado laboral y no se sigue con su plan de recortes y ajustes. Es decir, el abc del neoliberalismo puro y duro. Las agencias de calificación no ofrecen una valoración objetiva de la situación económica de un país, sino de su mayor o menor proximidad a las medidas propugnadas por la ideología neoliberal (que presentan como únicas): privatización de lo público, reducción sistemática del estado de bienestar y de los derechos adquiridos por la ciudadanía y la clase trabajadora, desregulación del mercado financiero y laboral, conversión del ciudadano en consumidor, etc.

La trinidad calificadora debería transmitir su valoración sobre que los bancos y entidades financieras posean más de 70 veces el importe de la riqueza real mundial; o que el BCE preste ilimitadamente a los grandes bancos al 1 o 1,5%, para que estos lo presten después a los países periféricos a intereses mucho más altos; o que el BCE no pueda comprar deuda pública; o que el Estado español se haga cargo de la deuda privada de los bancos españoles; o que los mismos bancos hayan exigido al Gobierno que se endeude para convertir su deuda privada en deuda pública de todos. Y si el rescate público de la banca tiene algo que ver con el sacrosanto mandamiento del laissez faire, laissez passer.

La trinidad calificadora debería calificar también las dudosas bondades de un sistema que conduce, de hecho, a que en el mundo el 50% de los trabajadores gane menos de 2 dólares y no tenga ningún tipo de contrato ni de protección social, o haya 1.100 millones de hambrientos y casi 2.000 millones en situación de extrema pobreza. Visto lo visto, a la santa trinidad calificadora le debe de parecer de perlas que haya subido un 8,3% en 2010 el número de personas que tienen al menos un millón de dólares, o que el 0,16% de la población mundial posea el 66% de los ingresos mundiales anuales.

La trinidad calificadora debería autocalificarse, y previamente tomarse algún calmante, pues ante los resultados caería en una profunda depresión.

   
7 Comentarios
07

Por CiudadanoK 18:58 - 18.01.2012

Muy bien, Antonio. Para saber más e acoseja leer el libro de Naomi Klein, Doctrina del Schocko ver el documental con el mismo título, colgado en Youtubre, sobre los orígenes de las teorías radicales de Milton Friedman, profesor de la universidad de Chicago, y su puesta en práctica, durante los años cuarenta, en países tan dispares como el Chile de Pinochet, la Rusia de Yeltsin, la Gran Bretaña de Thatcher y, más recientemente, en Afghanistan e Irak. The Shock Doctrine pone al descubierto el lado más oscuro de la ideología de Friedman, tan impopular que sólo pudo imponerse mediante la tortura y la represión. Pues eso, que aproveche la lectura, pero en el mundo mandan los que mandan.

06

Por Rousseau 18:52 - 18.01.2012

Se pe pidió a Zapatero y con el al PSOE "no nos falles" cuando empezó. Sobran los comentarios viendo los resultados. Pero hay algo peor y es que la estructura de partido impide el análisis de lo que ocurre fuera. Viven su propia y ficticia realidad cuando tienen el poder (soberbia) y cuando no lo tienen.

05

Por Robespierre 15:54 - 18.01.2012

Un saludo, Parmenio. Coincido contigo en la lamentable actitud (y aptitud), del Partido Socialista. Lamentable consintiendo y explotando estos años atrás y hasta el límite, Ayuntamiento a Ayuntamiento y Comunidad a Comunidad donde mandaban, en épocas de bonanza, la burbuja ladrillera creada por Aznar, esa varita mágica y de cuento de hadas para “crear” fantasías para ayer, a costa, ya entonces, de entrampar siendo cómplice el PSOE, hasta que reventó la cosa, ( la derecha me da igual, nunca ha sido mi opción ni como la menos mala, aunque respetándola profundamente si su protagonismo está respaldado por los votos) dejando por varias generaciones a la pobre gente, actora secundaria por un bocadillo, de aquella España que iba muy bien para 4, bien para unos cuantos miles emprendedores de nuevo cuño que giraban como satélites alrededor del cemento… y que al resto le daba trabajo temporal y deudas eternas a cambio de un piso, sin más. Lamentable su prepotencia de nuevo rico abandonando los ideales mas elementales del socialismo, salvo las honrosas y no tan abundantes excepciones, tanto a nivel de partido como a nivel institucional, sin entrar a niveles personales para no deprimirme más de lo debido. Lamentable su incompetencia ética, prostituyéndose en aras de su supervivencia política….olvidando la máxima: “Roma no paga a traidores” tan duramente (para ellos), aplicada en las elecciones. Critico durísimamente esa etapa y esas estructuras de partido llamado socialista, pero que se podía haber llamado de mil maneras distintas. Quizá mi crítica sea mas dura que la de la inmensa mayoría de la gente, porque lo mío va más allá de negarles el voto. Les negaría el aire que respiran…si pudiese, por lo que en teoría representan…y el nivel a lo que que lo han dejado.

04

Por Robespierre 10:53 - 18.01.2012

Imagino que acusar a estas agencias de practicar terrorismo financiero, (que es lo que yo opino), no debe ser muy correcto políticamente, porque ya hay algún ministro salido de una de esas instituciones, gobernando con la bendición democrática que dan los votos y la tendencia que los votantes desean, sea con convicción o como mal menor. No seré yo quien diga que la mayoría del Pueblo está miserablemente engañada, porque eso, es una falta de respeto a los votantes y un acto de soberbia idiota. Aquí nadie es tonto en ese aspecto y el que quiere, tiene a su alcance medios de contrastar informaciones y realidades para luego poder hacer con ellas, (o intentarlo), de su capa un sayo, sin excusas de haber sido manipulados. Si existen esas agencias es porque queremos que existan o porque aún es compatible su existencia y mangoneo con la supervivencia cada vez más escasa de una cierta calidad de vida, traducida en unos mínimos de dignidad que la inmensa mayoría actual no sabe lo que costó conseguir. Igual es por eso…que nos mantengamos impasibles viendo como nos la roban y pensando que aún queda suficiente.

03

Por El Llanero Solidario 8:30 - 18.01.2012

La "Trinidad calificadora" es como la Iglesia hablando de sexo. Hay quien cree que sabe lo que dice y quienes pensamos que hacen lo que mandan los amos, pero sin tener la menor idea. Pero peor aún es si saben lo que dicen, porque entonces mienten.

02

Por maria 8:24 - 18.01.2012

¿Y quién le manda a un gobierno (de la UE o de un país concreto) aceptar la autoridad de una agencia calificadora? ¿Por qué no mandarle a hacer gárgaras? Islandia o Argentina lo han hecho recientemente y están levantando cabeza.

01

Por monica 8:01 - 18.01.2012

Certero artículo. Da en la diana con claridad y sencillez.