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Los escolapios y la meteorología

Diversas instituciones consideraron al observatorio del padre Blas Aínsa superior incluso al de Madrid

 

LUIS Negro Marco
27/03/2015

La Organización Meteorológica Mundial (OMM, creada en 1950) celebró el pasado 23 de marzo el Día Mundial de la Meteorología, información imprescindible en cualquier informativo y prensa escrita. En España las primeras personas interesadas en su estudio metódico y sistemático fueron los religiosos de las Escuelas Pías, Orden fundada en 1617 por el santo oscense --natural de la población de Peralta de la Sal-- José de Calasanz.

Pero quizás la figura más destacada de los filantrópicos e ilustrados escolapios, fue la del turolense Blas Aínsa Domeneque (Híjar, 1841- Zaragoza, 1889). Las observaciones meteorológicas que el padre Aínsa efectuó desde el torreón que construyó en 1879 --en la azotea del colegio Escuelas Pías de Zaragoza-- eran enviadas cada mañana a los distintos periódicos de la ciudad con el fin de que su publicación fuese de utilidad para los lectores. Recopiladas con rigor, las publicó más tarde en dos tomos, en el año 1888, mereciendo el reconocimiento del rey Alfonso XII, quien el 12 de marzo de 1889, lo nombró Comendador de la Real Orden de Isabel la Católica.

Polifacético sabio (su estudio y microfotografías sobre las diatomeas de las aguas de Zaragoza son un prodigio de pericia, y de inigualable calidad) Blas Aínsa mantuvo un estrecho contacto con los observatorios de París y Madrid. El padre Dionisio Cueva (sacerdote e historiador escolapio) deja constancia en uno de sus libros que diversas instituciones académicas consideraron al observatorio del padre Blas Aínsa superior incluso al de Madrid. Y tampoco le faltaron elogios de destacados meteorólogos del XIX, como el también escolapio italiano Giovanozzi, o ya en el siglo XX, el gallego Pío Suárez Pita Covián, toda una institución de la meteorología española.

A su muerte, en el año 1889, el padre Blas Aínsa había materializado su gran sueño, que era el de la creación de una red de observatorios meteorológicos en diferentes colegios de las Escuelas Pías, y no solo en los de Aragón, sino también en los de Navarra, Andalucía y Madrid. En nuestra tierra se abrieron en los institutos escolapios de Barbastro (1881), Jaca (1882), Sos del Rey Católico (1882), y Daroca, que empezó a funcionar en 1890. Un dato curioso referente a este último, es que fue utilizado por un grupo de astrónomos estadounidenses para estudiar el eclipse solar (el pasado 20 de marzo aconteció otro) que tuvo lugar en el año 1905.

El observatorio meteorológico de Daroca se instaló en un torreón (entonces propiedad del colegio de los Padres Escolapios) que forma parte de la muralla que circunda la ciudad de Daroca y que flanquea su Puerta Alta. En 1909, el Servicio Meteorológico de la División Hidráulica del Ebro llevó a cabo en él una serie de mejoras y lo dotó de los mejores equipos de medición (veletas, pluviómetros, barómetros, anemómetros...) existentes entonces.

La Estación Meteorológica de Daroca sirvió primeramente al Ministerio de Obras Públicas (División Hidráulica del Ebro --Servicio Meteorológico--). Luego prestó también servicio para las Líneas Aéreas Postales Españolas, y desde 1942, al Ejército del Aire. Los primeros observadores fueron sacerdotes escolapios, comenzando por Santiago Español, José Bielsa --desde 1916 a 1919--, Juan Serrano Carrato --hasta el año1948--. Continuaron después los también escolapios, Eusebio Pera y Manuel Ovejas, destacando por último la gran labor desarrollada por el meteorólogo darocense Carmelo Saldaña Cimorra -- exalumno del colegio de Escuelas Pías de Daroca-- quien desde el año 1949 y hasta su jubilación en 1990, permaneció al frente del observatorio, adscrito ya al Servicio Español de Meteorología..

En el año 2009 (coincidiendo con el centenario del funcionamiento ininterrumpido del Observatorio de Daroca) la Agencia Estatal de Meteorología --AEMET-- concedió a las Escuelas Pías de Aragón un galardón especial en reconocimiento a su trabajo de vanguardia en el estudio, predicción y divulgación de los datos atmosféricos, así como en la enseñanza de esta ciencia. Pues como hombres buenos ilustrados, los escolapios aragoneses se adelantaron en varios años al Real Decreto de 1887 que daba cuenta de la creación en España del Instituto Central Meteorológico, con la finalidad de que pudiera "calcular y anunciar el tiempo probable a los puertos y capitales de provincia, sin perjuicio de los demás trabajos científicos y prácticos que se le encomienden".

Historiador y periodista