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El artículo del día

Escuelas intervenidas

Lo lógico sería que todos los alumnos de Secundaria asistan diariamente en dos turnos

 

Vuelta al cole en el CEIP Tío Jorge. - JAIME GALINDO

Santiago Molina Santiago Molina
08/09/2020

Desde el comienzo de febrero hasta el final de junio he publicado en este diario siete artículos en los que proponía medidas pedagógicas (siempre basadas en investigaciones rigurosas) para llevar a cabo una reforma posibilista de nuestras escuelas con un doble propósito: compensar el terrible daño causado a los niños y adolescentes como consecuencia del cierre prematuro de los colegios en el mes de marzo; y planificar el año escolar 2020-21 de tal forma que todos los alumnos se beneficiaran de una enseñanza presencial de mejor calidad que la tradicional, minimizando al máximo la posibilidad de la infección vírica, combinada con una enseñanza online de calidad. Además, a finales del mes de junio publiqué el libro titulado La escuela en tiempos de pandemia , en el que ampliaba los planteamientos pedagógicos contenidos en esos artículos. Viendo los protocolos de actuación aprobados por los responsables políticos de nuestro país, se comprueba que ni una sola de mis recomendaciones ha sido tenida en cuenta. Mi primera intención fue dedicar este artículo a comentar las alternativas pedagógicas aprobadas por las autoridades políticas para el nuevo curso escolar, pero me resulta imposible hacerlo porque en este ámbito han decidido que todo siga como hasta ahora, tal y como lo demuestra el hecho de que no hayan anunciado ni una sola reforma innovadora pedagógicamente hablando.

En la situación tan excepcional en que nos encontramos hubiera sido imprescindible implementar medidas tan necesarias como éstas: modificación del actual currículum oficial para permitir una mayor globalización, transversalidad e individualización del mismo; contratación de un número suficiente de expertos en psicopedagogía y en el tratamiento de los problemas del lenguaje, con el fin de recuperar al alumnado que no superó los objetivos curriculares mínimos en el curso pasado; contratación de un número de profesoras y profesores ayudantes, equivalente al del profesorado titular, para rebajar significativamente el número de alumnos por cada profesor y poner en práctica la enseñanza colaborativa; firma de un protocolo de colaboración con los gabinetes y clínicas privadas para reforzar la atención psicológica y rehabilitadora que dejaron de recibir los niños con discapacidad durante el cierre obligado de los colegios de educación especial; contratación, como mínimo, de un profesional sanitario en cada colegio, no solo para responsabilizarse de las medias a tomar en caso de contagio, sino también para reforzar en el alumnado los hábitos de protección de la salud; formación intensiva del profesorado para afrontar con éxito los nuevos retos tecnológicos; adecuación y transformación de los espacios para una organización pedagógica más individualizada; modificación de las leyes pertinentes, con el objeto de flexibilizar las condiciones laborales de padres y madres; y, sobre todo, diseñar un plan alternativo de formación 'online' para que, en el supuesto de que haya que cerrar otra vez todos los colegios, el profesorado no se limite a mandar actividades a los alumnos o a copiar de acá y de allá los materiales informáticos que proporcionan las editoriales, sino que garantice que todos los alumnos logren, como mínimo, los mismos estándares de calidad y de desarrollo intelectual que con la enseñanza presencial.

Sanatorios infantiles

Como indica el sentido común, esas soluciones tenían que haberse tomado a lo largo de abril, mayo y junio, con la participación de todos los agentes educativos implicados (expertos, profesorado, sindicatos, patronal y familias), con el fin de haber aprovechado el verano para planificarlas de forma sosegada. Según las declaraciones de la ministra y de los responsables regionales de la educación, los meses del verano los han dedicado a estudiar alternativas de tipo sanitario, con el objetivo de minimizar al máximo las posibilidades de contagio masivo al coronavirus. Y puede que sea cierto, ya que las veintinueve medidas que, según la ministra de educación, consensuaron las autoridades regionales y la central, dan la impresión de que lo único que pretenden es transformar las escuelas en sanatorios infantiles, regidos por profesores y no por personal sanitario como sería lógico. Por eso, me resulta muy difícil entender cómo el profesorado ha aceptado sin protestar esa responsabilidad. No quiero pensar que la aceptación sea el pago por haberle regalado el gobierno uno de los logros más ansiados por los sindicatos del sector: que todo el profesorado trabaje en jornada laboral continua.

Obviamente, no soy experto en temas de salud pública y, por tanto, no voy a alabar ni a criticar esas medidas. Ahora bien, no me parece que haya que ser un profesional sanitario para darse cuenta de que algunas de las ocurrencias aprobadas no tienen ni pies ni cabeza. No creo que haya ningún dato científico que demuestre que por las mañanas hay menos posibilidades de contagiarse que por las tardes. Por ello, no tiene ninguna justificación sanitaria concentrar todas las clases por las mañanas. Tampoco creo que alguien pueda encontrar un solo argumento científico que demuestre que los adolescentes se contagian menos asistiendo a los institutos solo en días alternos. Por eso, lo lógico es que todos los alumnos de Secundaria asistan al instituto diariamente: la mitad por la mañana y la otra mitad por la tarde. A la vista de esas ocurrencias sin base científica y teniendo en cuenta las continuas y enormes contradicciones en que han caído las autoridades educativas desde marzo hasta hoy, no es de extrañar que haya muchas familias que estén asustadas y que se nieguen a mandar a sus hijos a la escuela, optando por contratar canguros y profesores particulares para que atiendan a los niños en el domicilio, o por quedarse en casa alguno de los progenitores, a pesar de las amenazas a que están siendo sometidas dichas familias por parte de quienes son los responsables directos de que España ocupe los últimos lugares en lo que se refiere a la gestión de esta pandemia. 

 
 
9 Comentarios
09

Por José S. 1 11:14 - 11.09.2020

A 8 Santiago Molina García 9:58 - 09.09.2020. Muchas gracias y un cordial saludo. José S.

08

Por Santiago Molina García 9:58 - 09.09.2020

Cuando ayer escribí mi comentario, no había sido publicado el del señor "José S-1". Quiero dejar constancia de que man parecido sus reflexiones muy sensatas y profundas. Desde mi punto de vista, lleva razón en todo lo que dice.

07

Por Santiago Molina García 19:49 - 08.09.2020

Quiero agradecer a los tres autores que han comentado mi artículo. Al señor "vecino" por su ecuanimidad y sentido crítico. Al señor "don minervo" por haberme dedicado hoy un piropo menos incívico que los que me ha dedicado hasta ahora (solo dice que nunca me equivoco).

06

Por José S. 1 16:30 - 08.09.2020

Además, como bien plantea Miguel García Paricio, presidente de la Sociedad Aragonesa de Medicina Familiar y Comunitaria: “Si un paciente mío de 85 años con cáncer de próstata muere ¿murió *de* coronavirus o *con* coronavirus?”[*mi énfasis]. En fin, a día 4 de septiembre del año en curso habían fallecido en Aragón un total de 915 personas 'con' un diagnóstico de COVID-19, de las cuales 184 murieron en las 24 horas precedentes hasta la misma fecha de un total de 10.476 casos positivos de SARS-CoV-2 en nuestra región. El gráfico de muertes --para mí más relevante que su equivalente de casos detectados de SARS-CoV-2 donde hay muchas personas asintomáticas-- por COVID-19 en Aragón este verano ha permanecido muy plano aunque ahora está subiendo un poco. En vista de esta información y estos datos opino que los niños deberían volver a la escuela con toda normalidad. Son las personas en grupos de riesgo las que se deben aislar, las demás, niños y maestros incluidos, deben retornar a una vida lo más normal posible. Nuestros gobernantes cometieron el grave error de reaccionar exageradamente y metieron tanto innecesario miedo en el cuerpo de la gente que ahora no saben cómo sacárselo. De ahí “las continuas y enormes contradicciones”, en efecto, pues reconocer directamente su error en forma de permitir que los niños y sus educadores volviesen tranquilamente a la escuela equivaldría a un auténtico suicidio político. Muchas gracias por un informativo e interesante artículo y un saludo.

05

Por José S. 1 16:29 - 08.09.2020

Ahora lo que ha sucedido es que el así denominado “progresismo” de algunos consiste en copiar del inglés lo que ellos piensan es una forma menos discriminatoria de referirse a las personas y como en español no existen, en general, reitero, términos de sexo neutral por su grafía como en inglés pues han decidido usar la versión femenina y masculina trochemoche. Con la terrible particularidad de que, como en el artículo que hoy nos brinda el señor Molina, se mezclan los plurales genéricos de los sexos unas veces y otras no, produciendo más desconcierto todavía. El indiscriminado, inapropiado uso de características de la lengua inglesa en escritos en español --del que en muchas ocasiones sus autores no son conscientes siquiera-- está ayudando a infiltrar en el lenguaje común una forma de pensar política intolerante cuyo mayor éxito está siendo el destrozo de la lengua española. En relación con el meollo del asunto que trata el columnista seré breve dado que he comentado mucho al respecto en este rotativo últimamente. El señor Molina hace una certera observación sobre “… las continúas y enormes contradicciones en que han caído las autoridades educativas…”, he ahí el quid de la cuestión. Las autoridades competentes *no* saben cómo devolver los niños a las escuelas debido al gran error político de haber decretado el cierre de los centros educativos en primer lugar: los niños no tenían por qué haber dejado de ir a la escuela pues jamás han entrado en los grupos de riesgo de la COVID-19. Un virus, el SARS-CoV-2, que ahora sabemos no pasa de ser otra gripe y es particularmente virulento con ancianos o personas con dolencias crónicas previas o personas con condiciones médicas que el SARS-CoV-2 haría más difícil de controlar como la diabetes o trastornos del aparato respiratorio.

04

Por José S. 1 16:28 - 08.09.2020

A pesar de correr el riesgo de ser calificado de conana, aún nadie ha dado una explicación convincente acerca de la inconveniencia del uso del plural genérico masculino en español. Por ejemplo, en el sugestivo trabajo que hoy publica Santiago Molina se refiere a “… profesoras [¿por qué las 'profesoras' primero?] y profesores ayudantes…” por un lado, ¿qué hubiera habido de malo con “profesores y ayudantes” solo?; luego se refiere a “… padres y madres…” ¿algo de malo con “padres” a secas? ¿ustedes cómo dicen *normalmente* “los padres de fulano son muy mayores” o “el padre y la madre de fulano son muy mayores”? No obstante, si damos por bueno este estilo lingüístico ¿por qué se dice “… el terrible daño causado a los niños y adolescentes…” y no “… el terrible daño causado a niños, niñas y adolescentes…? ¿en qué quedamos? En este línea, la siguiente frase presentaría una doble incongruencia: “ …significativamente el número de alumnos por cada profesor…” ¿por qué no entonces “… significativamente el número de alumnos y alumnas por cada profesor o profesora…”. Este chandrío que se dice en Aragón tiene dos orígenes que juntos han producido una letal combinación. En la lengua inglesa --a propósito ¿algo de malo con 'en linea' que no 'online' que en inglés siempre ha de ir entre comillas simples como extranjerismo que es?-- el género gramatical es muchísimo menos evidentemente que en español. Por ejemplo, como ustedes saben 'niño' o 'niña' en inglés es 'child', la misma palabra para los dos sexos, y 'profesor' o 'profesora' es 'teacher' que también es el mismo vocablo al margen del sexo de los enseñantes. Bien pues, el plural de 'child' es 'children' y el de 'teacher' es 'teachers', es decir que en inglés, en general, los nombres comunes con sus respectivos plurales no indican de por sí el sexo de quién se habla pero en español, más rico en ese sentido, sí.

03

Por vecino 10:19 - 08.09.2020

Yo ayer tuve dos horas de reunión por clase de cada uno de mis hijos sobre la incorporación. Me dijeron cuando van a entrar y salir, como, cuantas veces se van a lavar las manos, tienen fijadas hasta los horarios para ir al baño, están más preocupados de no ser los primeros con un contagio que de cumplir con su obligación, la enseñanza, porque no me dijeron nada de la carga docente de mis hijos y cuando se lo pregunté me dijeron “este año no se les dará todo seguro pero procuraremos que lo que aprendan este bien aprendido”, si esa es la educación que queremos para los niños, nos espera un futuro de mierda(y con perdón)

02

Por vecino 10:18 - 08.09.2020

En el protocolo de la Junta de Andalucia de julio era fundamental la figura del referente sanitario del distrito sanitario en cada colegio. Debía supervisar el protocolo y trabajar para resolver dudas en su cumplimiento, y formar parte de la Comisión COVID. Esta semana la Junta de Andalucia ha eliminado esta figura y a los trabajadores que iban a formar parte de la Comisión COVID les han prohibido incorporarse a ella. Una más de la dejadez de la Junta de Andalucía con la sanidad y la educación

01

Por Don Minervo 8:32 - 08.09.2020

Diga usted que si don Santiago, y es que todo el mundo se equivoca menos usted. Yo, mi, me conmigo, que grande soy. La gestión de la pandemia empieza por nosotros mismos y desde luego deja mucho que desear, hecho que usted ni menciona.