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Apuntes al margen

Eutanasia y cannabis

No le corresponde a ningún dios ni a nadie decidir sobre cuándo acabar con nuestra vida

 

Eutanasia y cannabis -

Alfonso Alegre Alfonso Alegre
03/04/2021

En España ya hay una ley de eutanasia aprobada, y entrará en vigor el próximo 25 de junio. Ha pasado casi un cuarto de siglo desde que Ramón Sampedro consiguiera poner fin a su sufrimiento. ¿Recuerdan donde estaban ustedes?, ¿qué hacían en el año 1998 y que les ha pasado desde entonces? Imagínense, todo ese tiempo, postrados en una cama esperando que una ley les permitiera acabar con su sufrimiento. Cuánto dolor han sufrido personas en situaciones parecidas durante todos estos años. Ya era hora.

Las razones para legalizar la eutanasia son principalmente dos. Por un lado, reducir el sufrimiento, en particular un sufrimiento inútil y absurdo, porque es evitable. El dolor por el dolor, y el sufrimiento por el sufrimiento, para el que le guste, pero eso de que sea obligatorio no solo es una estupidez, sino que además es cruel. Por otro lado, desde un punto de vista moral siempre se habla mucho del derecho a la propiedad privada y se discute mucho sobre ello. Si pensamos despacio todas las cosas que son de nuestra propiedad, nuestra ropa, nuestra casa, nuestro coche, cualquier cosa, nos daremos cuenta de que ninguna nos pertenece tanto a nosotros mismos como nuestra propia vida. Nuestra vida es lo único que de verdad es 100% nuestro, de nadie más. Por ello no le corresponde a ningún dios, ni a ninguna autoridad, ni a nadie decidir sobre cuándo se debe acabar, solo a nosotros mismos.

La situación de Ramón Sampedro nos conmueve y empatizamos pensando que nos podría tocar a nosotros. La película 'Mar adentro' nos ayudó a empatizar. Sin embargo, nos faltan películas de personas con dolores provocados por la esclerosis o por enfermedades reumáticas, de personas inapetentes por culpa de la quimioterapia o con fuertes dolores por el cáncer. Películas en las que viéramos a estos enfermos, ir a oscuros callejones a comprar aquello que les alivia el sufrimiento. Sin tener certeza de lo que les están vendiendo, y con el riesgo de ser sancionados. Nuestra vida nos pertenece a cada uno de nosotros y el sufrimiento porque sí es inhumano, amén de absurdo. Los mismos argumentos que valen para la eutanasia, valen para el cannabis medicinal.

 
 
4 Comentarios
04

Por José Z. 20:57 - 04.04.2021

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Totalmente de acuerdo; haría falta que esta ley de la eutanasia, en un futuro, diera más libertad a los que sufren, pero esto será como la primera ley del aborto, al principio una ley más restrictiva, y cuando el personal viera que no se desatan las siete plagas de Egipto, pues una menos restrictiva. Y sobre la legalización del cannabis terapéutico, decir que ya está bien, que la legalicen de una buena vez, que precisamente los que más lo necesitan son los que menos acceso tienen al mercado ilegalizada, ¡ya está bien!

03

Por José S. 1 20:34 - 04.04.2021

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En fin, que no, que mezclar el debate sobre la eutanasia y la legalización del cánnabis en este contexto, ¡al final de este trabajo!, no ha sido atinado en mi modesta opinión. Incluso, me asalta la curiosidad: ¿de qué iba más este artículo en realidad? Muchas gracias por una sugestiva crónica y un cordial saludo.

02

Por José S. 1 20:32 - 04.04.2021

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Hablar del cánnabis medicinal sin aclarar exactamente a qué no estamos refiriendo es un tanto irresponsable producto de la falta de conocimiento médico. Esto es así, porque la, creo, inconsciente afirmación «Los mismos argumentos que valen para la eutanasia, valen para el cannabis medicinal» está incluyendo lo que en realidad es el consumo de este terrible estupefaciente por motivos llamados recreacionales como lo es, por ejemplo, fumar cánnabis. Un cánnabis con unos niveles cada vez más altos de tetrahidrocannabinol o THC, el principal constituyente psicoactivo del cánnabis. Es este THC el que vuelve tarumba a muchos consumidores de esta sustancia --ni que decir tiene si es mezclada con otras sustancias sicotrópicas-- cuyos terribles efectos para la salud mental de muchas personas se traducen a veces, demasiadas, en la comisión de graves delitos. De hecho, referirse al «cánnabis medicinal» al objeto de un aparente apoyo de su legalización con un fin paliativo, se aprovecha de la honrrosa oportunidad de abogar por la muerte digna de las personas para pasar a formar parte, intencionadamente o no, de lo que ahora se denominan grupos de presión pro-legalización total del cánnabis. El aspecto físico de estos grupos de cabildeo en nuestro país toma la forma de las sociedades cannábicas creadas --¿por qué «brillantes» mentes exactamente? ¿quién hará muchísimo dinero a costa de la salud y seguridad públicas sin importarles un auténtico bledo el bienestar de los ciudadanos? ¿quiénes no quieren ver criminalizado su comportamiento?-- para allanar el camino de una legalización total de este, repito, peligrosísimo estupefaciente.

01

Por José S. 1 20:31 - 04.04.2021

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Dice el señor Alegre, y se queda tan pancho, que «Los mismos argumentos que valen para la eutanasia, valen para el cannabis medicinal». Eh, hum, no, discrepo, no son los mismos argumentos ¡guau! ¿cómo ha llegado a semejante conclusión? ¡qué audaz! De hecho, esta afirmación es un atrevimiento y una burrada como la catedral de la Seo --de grande, se entiende. A ver, vayamos por partes, tranquilamente. El principio activo de la buena y tradicional aspirina es el ácido acetilsalicílico que nuestros predecesores ya venían obtenido de las ojas y la corteza del sauce blanco desde tiempos ha. Y ahí sigue la blanca y redonda aspirina desde que la comercializaron por primera vez en Alemania en el ocaso del siglo IXX. El cánnabis, por otra parte, se extrae de los cabos en flor del cáñamo que es una planta anual herbácea. En la actualidad cuando se habla del cánnabis medicinal en realidad se está haciendo referencia, en general, a la forma de tomar este peligrosísimo narcótico por quienes supuestamente pudieren beneficiarse de él dadas sus condiciones médicas. Su administración, en estas personas, puede efectuarse en las comidas, por medio de vaporizadores, fumándolo, tomando cápsulas o empleando aerosoles orales. Otra cosa son los cannabinoides sintéticos que ya están disponibles como medicamentos recetados en algunos países. Por ejemplo, el Dronabinol está disponible en los Estados Unidos de América y Canadá, o el Nabilone en EE. UU., Canadá, Méjico y el Reino Unido. Nada impide pues que como la aspirina de toda la vida pueda haber otras medicinas de un origen vegetal, la planta del cánnabis incluida, siempre sometidas a un riguroso control, el mismo por el que deben pasar todos los medicamentos, por supuesto.

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