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ESTADO DE ALARMA

La hora de apretarse el cinturón

 

Pedro Sánchez, en su comparecencia de este sábado. - EFE / J. M. CUADRADO

El Gobierno intensifica el confinamiento, aprovechando la Semana Santa. Aunque la actividad imprescindible no ha de paralizarse. Y es mucha: la sanidad, la seguridad ciudadana, el sector primario y sus industrias auxiliares, los servicios, el mantenimiento, los transportes, la distribución, la energía, las telecomunicaciones… Sánchez no ha sido capaz en su última comparecencia de precisar quién ha de parar y quién no este lunes. Porque vivimos en una organización social tan compleja e interdependiente que lo del cierre total es imposible. Deduzco que la construcción y la industria no esencial que aún funcionaba echarán la persiana. Y doy por sentado que los alimentos y artículos de primera necesidad seguirán disponibles, porque si no esto puede ser el caos.

 Sí, es indudable que llega el momento de sacrificarse, apretarse el cinturón y decir adiós, o hasta luego, a un modo de vida que, paradójicamente, daba lugar a no pocas insatisfacciones. Es curioso: cualesquiera inconvenientes que hace solo tres meses nos parecían insufribles ahora apenas alcanzan la categoría de minucias o incluso, dándoles la vuelta, podrían ser considerados una ventaja. La España (y la Europa) protestona, incapaz de entender su condición de zona privilegiada en el panorama global, repleta de agravios comparativos y presta solo a exigir y reacia a dar (hablo en términos generales) amanece hoy nostálgica de todo lo que acaba de perder en un abrir y cerrar de ojos. El futuro inmediato nos aboca a un verano sin playas ni cruceros, ni barbacoas ni noches verbeneras, y eso contando con que la plaga ceda con la llegada del calor. Habrá que tirar de épica de la de verdad y reinventarnos (el verbo de moda), y seguramente aceptar que el decrecimiento es una opción; más sana, por cierto, para nosotros y para la biosfera que habitamos.

 El coronavirus, según todos los datos, ataca con más contundencia a las aglomeraciones urbanas que a las regiones vacías, a las clases acomodadas que a las humildes, a las sociedades avejentadas que a las juveniles, a los hombres que a las mujeres. Desde ese punto de vista Occidente se lo ha puesto a huevo. ¿Sabían ustedes que en la frontera entre México y Estados Unidos son ahora los  del Sur quienes se agolpan en los pasos para impedir que entren los del Norte? Y luego, claro, está el hecho de que los estados-nación del Viejo Continente se revelan como entidades poco operativas.  Si no se produce un reforzamiento del poder (¡democrático!) de la Unión Europea, vamos listos.

 Cambio y esfuerzo. No hay otra. El deber nos llama a todos. A los gobiernos y al sector público, pero también a las gentes del común...  y a las empresas. Es inaudito el pataleo de algunas entidades económicas por el encarecimiento de los despidos teniendo los ERTE como válvulas de escape mientras dura la emergencia. O la lentitud con la que propietarios, altos ejecutivos e inversores asumen que les ha llegado la hora de justificar su función con un ejercicio de generosidad y solidaridad. ¿Cómo se explica, por ejemplo, que las eléctricas (salvo Naturgy, que conste) no aplacen facturas o apliquen tarifas reducidas a los consumidores domésticos? ¿Qué patriotismo inspira a unas entidades cuyas cúpulas ya han acumulado altos salarios, descomunales beneficios y el derecho a imponer siempre sus criterios por encima del pueblo llano?

 Se venía hablando mucho de responsabilidad social. Que es precisamente lo que ahora se ha convertido en obligación. No se trata de mejorar la imagen corporativa con iniciativas positivas limitadas y destinadas más a la publicidad que a la efectividad, sino de un ejercicio intenso y extenso de complicidad con esa ciudadanía que sufre, acogotada por el temor a lo que viene.

 Tras la pandemia, imagino, muchos modificarán el sentido de su voto, pero también sus proveedores, sus bancos, sus marcas favoritas y, por qué no, sus hábitos.    

 
 
17 Comentarios
17

Por 131 10:20 - 30.03.2020

Las investigaciones en Aragón paralizadas, alguien dice algo? Y de las medidas económicas de EEUU, que se sabe? Tampoco interesa darles publicidad? Que vergüenza de periodistas.

16

Por José S. 1 19:27 - 29.03.2020

George Orwell --perdón por nombrarlo de nuevo-- decía que: “If liberty means anything at all it means the right to tell people what they do not want to hear” [“Si algo en absoluto significa la libertad es el derecho de decirle a la gente lo que no quiere oír”]. Creo que debemos andar con ojo alerta en el equilibrio que ha de existir entre un estado democrático y un estado policial. En Malta, por ejemplo, más bananera que España, donde los cinturones no están lo suficientemente prietos las multas por infringir lo estipulado en la nueva, dura Ley de Cuarenta a resultas de la COVID-19 han aumentado de 1000€ a 3000€. Esperemos que el fin de la pandemia no suponga esa modificación de “hábitos” que prevé José Luis Trasobares forzados por una pérdida de derechos civiles. De nuevo, para mí, un estupendo, sugerentísimo artículo. Un saludo.

15

Por José S. 1 19:26 - 29.03.2020

Observaremos una subida de impuestos, una segurísima inflación y unos intereses pírricos por nuestros ahorros ¿podría ser de otra manera? Luego, claro, habrá que estar atentos a lo que dice la señora Merkel a quien aunque le va quedando menos tiempo de cancillera es la que realmente corta el bacalao en la zona euro ¿verdad señor Varoufakis? Pero comentaba uno ayer que al Servicio Nacional de Salud hay que financiarlo mejor para que una situación inesperada como la COVID-19 no lo coja con los pantalones caídos. Es vergonzoso, por ejemplo, como ha comentado el señor Trasobares que nuestros trabajadores sanitarios no tengan el equipo sanitario básico y hayamos de depender de otros países para la obtención de algo tan fundamental como mascarillas con visores. Por no hablar de los **vitales** respiradores. Resulta que los jóvenes científicos e ingenieros españoles --por no hablar de médicos, enfermeras o asistentes sociales-- emigran, algunos a China, y que España una potencia mundial en fabricación de armas de guerra deba importar mascarillas médicas, qué te parece. Me pregunto si los diseñadores de armamento españoles no podrían ponerse las pilas en este momento de crisis nacional y diseñar algún prototipo de las máquinas que necesitan los médicos. Venía todo esto a colación también porque unos servicios sanitarios con más y mejores medios hubieran estado en mejores condiciones de impedir el arresto domiciliario de la población durante semanas. No cabe duda de que evitar contagios ayuda a nuestros servicios sanitarios carentes del equipamiento necesario, pero ¿son proporcionales/necesarias las medidas sociales del Gobierno central? ¡Esos drones!, controles policiales reminiscentes de estados de guerra, la Gestapo vecinal de guardia detrás de las persianas…

14

Por José S. 1 19:25 - 29.03.2020

En la anterior etapa del columnista en esta sección --a todo esto, perdón por la digresión señor Trasobares, me gustaba más “El Independiente” y otra cosa, las dos mejores fotos suyas para mí fueron la primera que le vi con traje y corbata y la que ponía en época estival con el sombrero y gafas de sol, esta de la gasa no me convence mucho-- hubo algún comentarista que me vino a decir que cuánto me cunde escribir en mi móvil, lo cual no dista mucho de la realidad; lo exprimo hasta que le agoto la pila. Una de las razones de ello es que me acuerdo de casi todo lo que leo, veo u oigo. Me viene de lejos. El siglo pasado, de muy niño en medio del autobús donde me llevaban a La Casa Grande vi a una mujer protestando en voz alta para que la oyéramos todos claramente --en plena luz del día, a la altura de la Plaza San Francisco, había algunas farolas públicas todavía encendidas: “Mia las farolas. Aún nos dicen que nos pretemos el cinturón, ellos, ellos se lo tienen que pretar. Los pobres ya lo llevamos bien preto, que remedio nos queda” [sic] dijo, lanzando una mirada rápida a otros viajeros. Nada ha cambiado desde entonces a principios del tercer decenio del siglo XXI. La cuestión es que la economía española --la mundial, dicen algunos que entienden de esto-- aún no se había recuperado totalmente de la depresión de 2008. Total que la poca o mucha recuperación que había se está yendo al garete. La pandemia de COVID-19 ha lesionado la economía hispana. Las tranquilas, alegres diría, inyecciones de dinero fácil del Gobierno central por aquí y por allá pretenden suavizar un aterrizaje forzoso. Para cuando nuestro extraordinario, admirable Servicio de Salud Nacional se haga por fin con esta enfermedad preparémonos a devolver toda esta pasta; eso sí, una vez que el Gran Hermano nos haya levantado el arresto domiciliario.

13

Por Antonio L.N. 19:13 - 29.03.2020

No puede ser que todo se fabrique en china.......SE ACABO EL ATQUE BIOLOGICO SE LE VA ATRAGANTAR A LOS CHINOS.......

12

Por Antonio L.N. 19:12 - 29.03.2020

Traso esperemos que EUROPA ESPABILE Y HAGA COMO TRUMP traerse las empresas europeas que fabrican en China......o FABRICAS AQUI Y PAGAS IMPUESTOS AQUI...O ARANCELES SALVAJES

11

Por Antonio L.N. 19:11 - 29.03.2020

Siervo este virus no lo ha creado la naturaleza sino EL LA ORATORIO DE GUERRA BIOLOGICO DE WUHAN ....CHINAAAA

10

Por Antonio L.N. 19:10 - 29.03.2020

Jc ya pasó o no recuerdas el EBOLA NO MURIO NADIE Y LOS ROGELIOS LLAMASTEIS ASESINO A RAJOY COMO LOCOS por matar un pero llamado excalibor por si acaso.....hoy ya 7000 MUERTOS Y 80000 INFECTADOS CON LA TRIADA COMUNISTA....FELICIDADES

09

Por Don Minervo 17:39 - 29.03.2020

JC, si gobernase el trifachoto, ahora mismo Cañete tendría una empresa de mascarillas, Sin instalaciones, sin maquinaría, sin mano de obra, pero seguro que se habría montado una empresa de mascarillas a nombre de su mujer y con alguna subvención europea.

08

Por JC1 15:54 - 29.03.2020

Tal como digo en mi comentario anterior Sánchez ha pecado de cobardía y de soberbia , pero no quiero ni pensar lo que hubiera pasado de gobernar el trifachito