+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario El Periódico de Aragón:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
   
 
 

El salón dorado

‘Iros’ y los lumbreras de la Real Academia

 

José Luis Corral José Luis Corral
22/07/2017

Desde el siglo XVIII la Real Academia de la Lengua Española (RAE) tiene el cometido de «limpiar, fijar y dar esplendor» al idioma español, o castellano. Varias decenas de académicos y unas pocas académicas, que eligen a un nuevo miembro de por vida cuando queda una vacante, se reúnen para velar por el buen uso de la lengua cervantina. Eso sí, el día que alguien independiente, informado y valiente cuente de verdad cómo se han elegido algunos de los miembros de la RAE (o de la Academia de la Historia o de algunas otras), nos moriremos de risa, o de vergüenza.

Tal vez por eso, de vez en cuando la Academia sale por peteneras y sus ilustres miembros proponen que se incorporen al diccionario nuevas palabras, bien importadas de otros idiomas, antes del francés y ahora del inglés, o para dar cobijo lingüístico a nuevos inventos o innovaciones tecnológicas; es el caso, por ejemplo, de la palabra «internet», admitida en el año 2003. Incluir palabras que no existían para definir nuevos conceptos parece lógico, pero la RAE se descuelga de vez en cuando admitiendo palabras y giros incorrectos porque, alegan los académicos, así se usan en el lenguaje de la calle.

Lo de convertir en canónico un defecto, por muy extendido que esté su uso en el habla popular, me parece un considerable error, sobre todo cuando desde la RAE se incorporan palabras incorrectas de uso cotidiano con criterios absolutamente aleatorios. Antes ya lo hicieron con términos como «toballa», «madalena» o «vagamundo».

Puestos a ser «populistas» con la lengua, habría que admitir ya que los participios y adjetivos acabados en «ado» se escribieran sin la «d», pues es más la gente que dice «curao» o «quemao» que «curado» o «quemado». También hay más gente que dice «pa qué te voy a contar» que «para qué te voy a contar», luego la preposición «para» habría que apocoparla y cambiarla por «pa». Y así, con otras muchas palabras.

Esta semana se ha montado una buena cuando se ha filtrado que la RAE admitirá la forma «iros» como segunda persona de plural del imperativo del verbo «ir», cuya forma correcta siempre ha sido «id», y, por tanto, «idos» cuando se añade el pronombre «os». Por esta nueva regla, todos los infinitivos deberían aceptarse con uso imperativo: «comeros la fruta niños», «devolver la pasta corruptos», «girar a la derecha conductores» o «marcharos de aquí».

De modo que ahora estaría bien decirles a los señores, y señoras, académicos, y académicas, en este caso algo así como: «Anda, tirar palante, e iros pa casa».

*Escritor e historiador

   
4 Comentarios
04

Por José S.1 16:29 - 22.07.2017

DENUNCIA ESTE COMENTARIO

Ayuda: Si considera que este comentario no debe aparecer en este web, por favor indíquenos el motivo y pulse el botón [Enviar aviso].

Mucho me temo que la Real Academia Española está bajo la influencia de la era digital que nos ha tocado vivir y, con ello, la mayor rapidez en implementar lo que sucede en el mundo anglosajón que imitamos ad nauseam. Los británicos, por ejemplo, no tienen una institución como la RAE y es, principalmente, al diccionario de inglés de la universidad de Oxford al que van incorporando las palabras nuevas. Y lo hacen frecuentemente. Así que nuestros académicos quieren que la lengua la hagan de verdad los hablantes y la actualización del diccionario sea todo lo veloz que permite la red, como los británicos. El caso es que cada vez se habla y escribe peor y pasan olímpicamente de velar por la pureza de la lengua propiamente dicha. Y no siempre por desconocimiento «... de la lengua cervantina». En particular, lean cualquier noticia sobre Cataluña, o 'Catalunya'. Verán los 'Mossos d'Esquadra', el 'conseller', el 'president'... Es cuestión de dejar un testimonio presencial forzoso de la existencia de aquella cultura para que no se nos olvide, los muy autoritarios. Menos política y más gramática es lo que hace falta. Un muy sugerente artículo, gracias y un saludo.

03

Por Abre que soy yo 13:36 - 22.07.2017

DENUNCIA ESTE COMENTARIO

Ayuda: Si considera que este comentario no debe aparecer en este web, por favor indíquenos el motivo y pulse el botón [Enviar aviso].

Caramullo... Tu post es de coña ¿verdad?

02

Por Abre que soy yo 12:23 - 22.07.2017

DENUNCIA ESTE COMENTARIO

Ayuda: Si considera que este comentario no debe aparecer en este web, por favor indíquenos el motivo y pulse el botón [Enviar aviso].

La RAE es una institución a la que habría que dar un meneo de los buenos. Oscura, pasando de la igualdad de género, hace y deshace a su antojo y sin criterio. Una extraña mezcla de zombis caducos, progres de salón, y fauna variada que comenten mas tropelías linguísticas que favor hacen al idioma español. De acuerdo con que, de aplicarse esta deposición gramatical que han parido, todos los infinitivos deberían poder utilizarse como imperativos sin ningún cargo de conciencia. Estos son lo suaotres de la masacre del idioma http://www.rae.es/la-institucion/los-academicos

01

Por Caramullo 10:38 - 22.07.2017

DENUNCIA ESTE COMENTARIO

Ayuda: Si considera que este comentario no debe aparecer en este web, por favor indíquenos el motivo y pulse el botón [Enviar aviso].

¿De verdad, señor Corral? ¿Usted también? Escribe en un diario aragonés, y debería saber que toballa no es un término incorrecto sino un término aragonés. Por ponerle otro ejemplo, murciégalo es la palabra original aragonesa de la que derivó murciélago. En tiempos la RAE hacía referencia a estas palabras y otras como de origen aragonés, pero ahora se dedican a referenciarlas como vulgarismos. Han sido y son palabras de nuestra lengua, y nuestras son. Que Castilla nos ningunee es entendible. Pero que nosotros mismos hagamos mofa de nuestra lengua propia es lamentable. Ahí va una lista de palabras aragonesas: Toballa, murciégalo, almóndiga, amoto, arradio, almada, almario... Hay muchas más. Defendamos lo que es nuestro. Yo soy aragonés, no castellano. ¿Y usted?