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Sala de máquinas

Juan José Saer y el alma secreta de los indios

 

Juan Bolea Juan Bolea
05/02/2018

En el rico panorama de la literatura argentina destaca el nombre de Juan José Saer. Un extraordinario escritor, poco conocido en España. La editorial Rayo Verde acaba de recuperar El entenado, una de sus mejores novelas.

En sus páginas, se nos cuenta la historia de un soldado español apresado por los indios. La conquista está muy reciente, apenas ha discurrido el siglo XVI, y las tribus indígenas están por descubrir. En una de ellas, la etnia colastiné, transcurrirá nuestro grumete unos cuantos años de vida en cautividad.

La novela está narrada en primera persona. Esa proximidad seduce al lector desde el primer momento, pues serán sus propios ojos, a través del narrador, los que escudriñen la vida íntima de los colastinés, sus jerarquías y ritos, la manera de entender la naturaleza y el mundo selvático que les rodea, su relación con los animales, con otras tribus, con las plantas, con la pareja, con los astros, con la maternidad, con las simientes, con las armas, los tatuajes, la higiene, la enfermedad...

Poco a poco nuestro cautivo irá siendo aceptado, aprenderá el idioma, a convivir con los indios y a entender qué cosa entendían ellos por el dios, por el tiempo, por su propio y tan simple lenguaje que a menudo utilizaba la misma palabra para nombrar la misma cosa. El apresado, el entenado, se esforzará por situar al indio en su espacio y por introducirse en el espacio anímico, sentimental y conceptual de su cabeza. Cómo cree que piensa, en qué piensa que cree serán pensamientos que rondarán una y otra vez la cabeza del rehén.

A medida que observa a los indios, a nuestro protagonista le asombrará su seguridad, su porte, de qué modo se distribuyen las tareas, cómo se respetan unos a otros, sin peleas, sin gritos, de qué modo salen a patrullar por la selva, de dos en dos, corriendo sobre la maleza sin descanso durante horas, hasta asegurarse de que su mundo estaba libre de peligros.

Ese orden, consustanciado con lo natural, la manera de pasar las estaciones, de celebrar sus grandes fiestas bajo la premisa de la transformación, liberando la atadura social al espíritu salvaje nos invitará a reflexionar sobre lo artificioso de toda sociedad establecida lejos del medio natural.

Una novela, en cualquier caso, escrita con inspiración, y que, a menudo, gracias a sus flechazos e intuiciones, nos corta la respiración.