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EL ARTÍCULO DEL DÍA

Laicismo y escuelas inclusivas

En vez de Religión, debería existir una asignatura obligatoria sobre el papel de las religiones en la civilización

 

Laicismo y escuelas inclusivas -

SANTIAGO Molina
14/02/2014

En los últimos años se han publicado centenares de libros y miles de artículos sobre las escuelas inclusivas. Aunque hay algunas discrepancias entre los expertos en relación al funcionamiento de dichas escuelas, suele haber unanimidad en su concepción social. Una escuela inclusiva es aquella en la que se educan de forma colaborativa todo tipo de alumnos, independientemente de sus capacidades, de su nivel económico, de su procedencia cultural y etnográfica, de su religión, o del sexo.

Una escuela no es inclusiva si solo se limita a admitir en su seno a la heterogeneidad del alumnado mencionada en el párrafo anterior. Además, es necesario que la metodología didáctica y organizativa respete y potencie las distintas capacidades y valores de todos los alumnos para que ninguno pueda sentirse discriminado.

Es bastante obvio que los factores discriminativos para las culturas minoritarias pueden ser infinitos en una escuela no inclusiva, pero hay uno que me parece el más decisivo: la hegemonía o el monopolio de una determinada religión. De ahí que considere que la confesionalidad es la antítesis más clara de la escuela inclusiva y que, por el contrario, el paradigma más inclusivo es el laicismo escolar.

La laicidad no impide que en las escuelas se fomente la religiosidad, que es connatural a todos los seres humanos, ni mucho menos que se ataque a ninguna religión concreta. Lo único que implica es que no se adoctrine a los alumnos para que acepten las creencias, los mitos, los dogmas y los valores de la religión mayoritaria en detrimento de las minoritarias. Hoy en día, en todas las escuelas públicas hay alumnos cuyos padres pertenecen a diferentes religiones. Por ello, si se impone una determinada religión, los alumnos cuyas familias profesan otra se sentirán marginados y discriminados, que es lo opuesto a la escuela inclusiva.

Para evitar esa discriminación cabría la posibilidad teórica de que las escuelas contaran con profesores de cada una de las religiones del alumnado y que en el horario destinado a la asignatura de religión, la clase se dividiera en grupos separados. Sin embargo, en la práctica eso no es posible, ni creo que fuera bueno para los alumnos.

Otra alternativa consistiría en disponer de unos profesores inmaculados y de una inspección que garantizara la no imposición de ninguna creencia religiosa a los alumnos, tal y como recomendaba Jean Jaurès, el padre del socialismo francés, en una intervención parlamentaria titulada En pro del laicismo: "Un profesor socialista jamás debería pronunciar la palabra socialismo delante de sus alumnos, para evitar el adoctrinamiento sectario. Un buen educador tiene la obligación de no transmitir a sus alumnos, y mucho menos imponer, ninguna ideología concreta". Obviamente, esta postura tiene sentido en el contexto de lo que se denominó el socialismo utópico, pero no en la praxis cotidiana.

Desde mi punto de vista, la solución más racional es prohibir la existencia de una materia curricular de religión, tanto en las escuelas públicas como en las privadas. En su lugar, debería existir una asignatura obligatoria cuyo objetivo fuera mostrar a los niños y jóvenes el papel de las religiones en la configuración de la civilización nacional e internacional a lo largo de la historia de la humanidad.

 

ALGUIEN PUEDE pensar que ese planteamiento margina el derecho de las familias a que sus hijos se eduquen en la religión que profesan, lo cual está bastante lejos de mi pensamiento. Entiendo que un estado democrático tiene la obligación de propiciar que los niños y jóvenes reciban la enseñanza religiosa que demande su familia, pero en los centros de culto de cada religión. Para ello, debe poner los medios necesarios para que reciban tales enseñanzas en dichos espacios, fuera del horario escolar.

Estoy convencido de que la propuesta que acabo de formular puede parecer demasiado light a los partidarios de un laicismo radical, y demasiado peligrosa a los partidarios de la confesionalidad escolar. Sin embargo, considero que es un planteamiento respetuoso con los principios de la escuela inclusiva, propiciada y defendida, entre otras organizaciones internacionales, por la Unesco. A su vez, entiendo que resuelve la contradicción planteada por Habermas acerca del laicismo, consistente en reconocer el derecho de las personas a practicar sus creencias religiosas y al mismo tiempo tratar de que vivan sin ningún tipo de contaminación religiosa.

Catedrático de Pedagogía de la Universidad de Zaragoza, jubilado

 

   
6 Comentarios
06

Por agnóstica 17:09 - 15.02.2014

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Estoy totalmente de acuerdo con lo que han comentado las 5 personas que me han precedido. Un gobierno que respete los derechos fundamentales de los niños debería prohibir que se les enseñen mentiras y que se los adoctrine desde pequeños. He leído casi todos los libros publicados por el profesor Molina y me temo que él también es un laicista radical. Pienso que no se ha atrevido a proclamarlo públicamente y, por eso, se ha manifestado en ese excelente artículo como un laicista blando. Felicito a ese diario por publicar artículos como este.

05

Por Isadora Duncan 20:06 - 14.02.2014

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Lo que esta sucediendo en este pais con la religion es de traca la subvencion que perciben aunada a la famosa casilla de la declaracion de la renta y suma y sigue con las inmatriculaciones la quedada de herencias y las ultimas declaraciones de las fuerzas eclesiasticas vivas españolas sirven para sentir un profundo rechazo a la reigion catolica Respeto totalmente a los laicistas blandos y duros

04

Por enrique 17:23 - 14.02.2014

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Es que si ponemos una asignatura del papel de las religiones y contamos toda la verdad, la vamos a querer quitar acto seguido. Y eso sólo si contamos el papel, que si contamos lo que son y lo que dicen y sus dogmas, su cuadratura del círculo, no habrá quien publique el libro de texto...si no está entre los interesados. Para que la desgracia del ser humano fuera completa, tenía que haber religión.

03

Por José S. 13:51 - 14.02.2014

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Nos dicen que España es una democracia "moderna". Tan moderna que a la religión católica se le da una preponderancia especial. Se enseña en las escuelas y sus preceptos fundamentales son adoptados por el Gobierno conservador para legislar de una forma que está a tono con las enseñanzas católicas apostólicas romanas. Luego, desde Occidente, se oyen voces críticas hacia régimenes políticos donde se decapita en nombre de Alá, o a las mujeres no se les permite conducir un coche, por ejemplo. Ya sé que estos ejemplos son extremos --aunque no así para la mayorías que foman parte de esos sistemas sociales--, pero en hablando de religión en el contexto de este artículo, todo es lo mismo: la imposición religiosa por la fuerza. ¿Qué derecho tienen unas personas a imponer su religión a otras?: ninguno. A la escuela se va sobre todo a ser inculcado un interés por saber y descubrir por nosotros mismos para así llegar a nuestras propias conclusiones. Que no a escuchar las creencias --obsérvese que decimos "creencias" como diferentes a "hechos" reales-- a que otros han llegado como únicas verdaderas y aceptables. Eso no es progreso ni modernidad. Más acorde con los tiempos que corren sería que toda actividad religiosa se produciese «... en los centros de culto [u otros destinados al estudio y promoción religiosa] de cada religión...». Solo quienes tienen un sentido de superioridad general sobre todos los mortales encuentran dificultad para entender coneptos tan simples y básicos como los que ha expresado el señor Molina. Para mí éste es un sensato, bien escrito y certero artículo. Saludos.

02

Por evamber 9:21 - 14.02.2014

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Dice usted "Entiendo que un estado democrático tiene la obligación de propiciar que los niños y jóvenes reciban la enseñanza religiosa que demande su familia, pero en los centros de culto de cada religión. Para ello, debe poner los medios necesarios para que reciban tales enseñanzas en dichos espacios, fuera del horario escolar" Y yo entiendo que un estado no tiene ninguna obligación de propiciar ningún tipo de enseñanza religiosa aunque la demande su familia pero, aceptando su propuesta, en cuanto a los medios necesarios ¿no cree que la iglesia católica, en el caso español, ya tiene absolutamente todos los medios para ese cometido? El estado ya subvenciona ampliamente a católicos, musulmanes, judíos y evangelistas ¿seguimos "adoptando" religiones hasta cuándo?...y sí, seré laicista radical como usted dice, aunque yo creo que se es o no se es laicista, no hay término medio...

01

Por Ramón 9:01 - 14.02.2014

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la religiosidad es "connatural a todos los seres humanos". Pues vale, no soy un ser humano... con esa base no se puede llegar muy lejos. La religión es un hecho antropológico, las religiones monoteistas dominantes cumplen la función principal de justificar la desigualdad (rico-pobre, hombre-mujer...) y como tales no pueden justificarse en la escuela. Si se quiere enseñar algo en la escuela debe ser desde una posición externa, por ejemplo desde una asignatura de antropología, pero nunca desde dentro del monstruo. (justificar un hecho cultural por su función está denostado en la actual antropología, pero no por eso deja de ser clarificador).

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