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Una cosa de locos

Mandamientos

 

Fran Osambela Fran Osambela
14/04/2019

La Constitución va a ser uno de los mantras de cabecera de esta campaña. No en vertiente sustantiva, no, ni en un debate a fondo, como sería deseable, sino más bien en forma de adjetivo, casi siempre descalificativo, como arma arrojadiza y sesgada, como ya vemos cuando de un modo insostenible Pablo Casado califica al PSOE de «anticonstitucionalista», o cuando Albert Rivera dice que gobernar con 84 diputados, como ha hecho Pedro Sánchez, es dar un golpe de Estado. Hasta cuándo habrá que repetir que la moción de censura es una herramienta legítima que está recogida precisamente en la ¡Carta Magna!.

Habrá quienes solo se referirán a los artículos pares, o a los nones, o a los múltiplos de 5 o de 155, mientras guarden soberano silencio respecto al cumplimiento de otros. En realidad, todos han hablado ya de modificarla o sortearla, según les soplaban los vientos. En su primer discurso como líder del PP, Casado propuso una nueva ley electoral con un plus de 50 escaños para el partido ganador de las generales. Pero ya no lo ha vuelto a repetir. Es previsible que, con los sondeos en la mano, haya cambiado de opinión.

También Albert Rivera ha sido partidario de reformar el sistema electoral en un sentido más centralista y de clausurar el Senado, mientras aquel Pablo Iglesias empeñado en cambiarla, especialmente por arriba, presenta ahora un programa «inspirado» en la Constitución, ya que la ve «llena de artículos que protegen a la gente». Después de ser retorcida, sacudida y estirada durante años como si fuese Bob Esponja, por lo visto lo que toca ahora es cerrar filas en torno a ella; eso sí, cada cual las suyas, claro. Para otro rato queda si debe ser un texto dinámico (135 aparte) atendiendo escenarios sociales y no partidistas, o si debe permanecer esculpida en piedra como las tablas de la ley.

Lo último de Cs ha sido proponer que su estudio sea asignatura obligatoria. Suponemos que hablará de un modelo tipo catecismo, ya que en su día, en su contexto, como era el caso de Educación para la Ciudadanía, ya fue borrada del mapa por el PP de Rajoy. Mientras, uno de sus autores, Miquel Roca, ha salido al paso estos días para recordar que «los bloques, al final, bloquean», que la libertad es un ejercicio permanente de renuncias, que hace falta cultura de alianzas y que los pactos los hacen los valientes. Es decir, mandamientos de otro tiempo que hoy se han convertido en palabras huecas. H *Periodista