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El artículo del día

Marca Aragón

Bastará con que nos sintamos orgullosos poseedores del tesoro que otros saben reconocer en nosotros

 

Marca Aragón -

Javier Martín Javier Martín
08/01/2019

Aprovechando la estela dejada por el discurso de fin de año del presidente Lambán, y que en 2018 hemos sabido que el mejor vino y el mejor vermú de España se hacen en Aragón, tal vez sea llegado el momento de empezar a hablar de algo que parece no existir todavía: la Marca Aragón.

Si a un profesional le propusieran poner en marcha un proyecto de Marca Aragón, probablemente su primera tarea sería hablar con el mayor número posible de personas, para encontrar las claves que definen nuestra tierra. Supongamos que ese hipotético consultor ha hablado ya con políticos, empresarios, periodistas, sociólogos, académicos, emprendedores de éxito, trabajadores, líderes de opinión, etc, etc; y que ha extraído algunas conclusiones preliminares, que podrían ser las siguientes:

En Aragón hay tanto talento como humildad, y tanta capacidad como modestia. Los niveles de corrupción y de conflictividad de todo tipo son comparativamente muy bajos. La relación calidad de vida/precio es excelente, estando a tiro de AVE de grandes ciudades donde el coste de una buena vida es mucho más alto.

Dando por bueno el análisis y cogiendo al vuelo una de las últimas frases del discurso de Javier Lambán, «Los aragoneses somos mucho mejores de lo que creemos», llega el momento de construir el relato, y ahí es cuando entran en juego las palabras, como soporte esencial y necesario de las ideas y los conceptos.

Necesitaremos varios verbos de trabajo que nos vayan marcando el camino. De oficio, surge ya un buen catálogo de ellos: diseñar la marca, definirla, venderla, crearla, inventarla, recuperarla, darle forma, concretarla, ponerla en valor... Pero también, y aquí necesitaremos algo más que oficio, nos hará falta un sustantivo clave, un concepto soporte sobre el que vertebrar el consenso social detectado.

Un par de horas de apasionada charla en torno a una mesa bien provista de una de las mejores cervezas de España, también hecha aquí, en Aragón, nos bastan al consultor y a quien esto escribe para comprender varias cosas: Aragón oculta un secreto. Algunas empresas han identificado ese secreto. Esas empresas, cumpliendo con su obligación, se benefician del secreto que han descubierto en Aragón y no se lo cuentan a nadie. El secreto es tan secreto que los propios aragoneses lo desconocemos.

Casi sin darnos cuenta, hemos dado con la palabra clave para empezar a cocinar el relato. Secreto, ese es el sustantivo que nos gusta y que sin embargo nos plantea grandes contradicciones. ¿Cómo vender un producto cuando en su naturaleza misma está la condición de ser secreto. Cómo vender un secreto, cómo publicitarlo, sin provocar que deje de serlo?

No hay un RH aragonés. El talento aragonés surge de la combinación acertada de varios factores: formación de calidad, valores no contaminados, honestidad casi patológica y una elevada calidad de vida que nos permite aprovechar y desarrollar al máximo los factores anteriores.

¿Qué pasa pues? ¿Por qué no tenemos más éxito que nuestros vecinos? ¿Por qué triunfa el Corredor Mediterráneo y fracasa la Travesía Central del Pirineo? ¿Por qué estamos siempre a punto de perder el control del agua del Ebro? ¿Por qué nuestros colegios y universidades no aparecen en los primeros puestos de los rankings, siendo que nuestros profesionales son de primera línea y han sido formados aquí?

Las respuestas fáciles a estas y otras muchas preguntas parecidas son que no sabemos vendernos, que no nos valoramos, que no nos queremos lo suficiente o que tenemos un cierto complejo de inferioridad que nos hace creer que lo de fuera es mejor que lo nuestro.

Algo de cierto hay en todas esas explicaciones, pero si queremos construir un buen relato, necesitamos un segundo sustantivo que matice el primero y lo haga viable. La venta de un secreto destruye su valor, es como matar a la gallina de los huevos de oro. Por eso nuestra búsqueda debe ir más allá, debemos buscar el germen que determina el valor de nuestro secreto.

Lo que otros han sabido ver en nosotros es el fruto de una semilla en cuyo código genético está descrito cómo sabemos hacer lo que hacemos. Semilla, esa es la segunda palabra de nuestro relato, el núcleo de ese secreto tan bien guardado, que a partir de ahora deberíamos empezar a creernos con mayor convicción.

Para empezar, bastará con que nos sintamos orgullosos poseedores del tesoro que otros saben reconocer en nosotros y con que creamos firmemente en el potencial y en el alcance de su valor.

Aragón, la Semilla del Secreto, el título de un relato que podría empezar a dar unos réditos a los que llevamos demasiado tiempo renunciando sin motivo.

*Escritor

   
5 Comentarios
05

Por José S.1 20:03 - 08.01.2019

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No llevaba idea de intervenir en la sección de opinión del «El Periódico de Aragón» hasta el retorno del señor Trasobares. Sin embargo, este magnífico artículo del señor Martín me ha obligado a salir de mi semiimpuesta «hibernación». Decía que es este un gran artículo por la buena y bonita forma literaria que le ha dado su autor: su principal mérito lo fácil que es de seguir el punto de vista del que escribe, lo que no es poco. Y eso, al margen de la idea del Aragón olvidado para cuya resurrección Javier Martín propone su receta de la «Semilla del Secreto» que además pienso que suena a un lema realmente atractivo en campañas de promoción de nuestra región --tomen buena nota nuestros políticos gobernantes. Pero, en realidad no era nada de esto de lo que quería hablar, lo que son las cosas, sino del artículo del señor Martín titulado «Umbral: La invención de la verdad, la mentira de la literatura o no hay memoria sin escritura», publicado en 2017 y del que altamente recomiendo su lectura [ https://ctxt.es/es/20170823/Culturas/13958/ctxt-literatura-umbral-aniversario-muerte.htm ]. Pienso que hay veces en las que un libro o un artículo periodístico nos busca a nosotros que no al contrario, y de eso se da cuenta uno cuando lee lo que decía el señor Martín recordando a Francisco Umbral diez años después de su fallecimiento.

04

Por José S.1 20:02 - 08.01.2019

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Yo era muy niño cuando oí por primera vez a Francisco Umbral hablando por aquella tele de 19 pulgadas en blanco y negro de solo dos canales estatales, y lo primero que me viene a la memoria es aquella voz tan varonil, profunda, clara que tenía el literato madrileño; aquella sólida voz que por sí sola le hacía a uno prestar la debida atención a cada palabra pronunciaba por Paco Umbral, todas y cada una de ellas concebidas «… más con la grandiosa humildad del artesano, que con el grandilocuente exceso del genio» como bien define el señor Martín la expresión de Umbral. No se trata de analizar exhaustivamente esa «… pieza [que] es una divagación, un vagabundeo personal alrededor del personaje y de su actitud ante la escritura…» pero sí deseo reconocer y agradecer al señor Martín por hacer mejores personas a quienes le leemos. Desde luego, de Francisco Umbral ha heredado la misma actitud artesanal de comunicar su particular forma de ver este complicado y caótico mundo. Muchas gracias y su cordial saludo.

03

Por Opinión. 11:41 - 08.01.2019

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Tenemos viviendo entre nosotros gente más pendiente de lo de fuera que de lo de aquí, principalmente Madrizzz, por la que harían penitencia si fuese preciso, mientras que por su tierra moverían un dedo y con desgana, estos muchos de ellos trabajan (o pasan el tiempo) en puestos "de mando", y son un rémora para la Comunidad, lo saben, y lo hacen a gusto porque ese es su empeño.

02

Por IZARILLA 11:30 - 08.01.2019

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¡Todo el mundo admira a Aragón! ¿Teruel es de Aragón? ¿También nos admiran? Quizás este sea el "secreto" . Repartir la admiración de TRES, para DOS y publicar el resultado. También tenemos AVE...Canfranero...¡qué bonito! Quizás nos "forremos" sembrando la "semilla del secreto"...en Teruel y cosechando..¿el qué?

01

Por Miguel M1 10:20 - 08.01.2019

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Muy buen artículo, felicidades.