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El artículo del día

Murió la verdad

Hay muchos paralelismos entre las estrategias de Trump con las que algunos practican en España

 

Cándido Marquesán Cándido Marquesán
16/01/2021

Del historiador Timothy Snyder es el libro Sobre la tiranía. Veinte lecciones que aprender del siglo XX. Sería recomendable su lectura hoy en colegios e institutos, ya que muchos jóvenes se inclinan por partidos políticos que desprecian la democracia. Un ejemplo. la diputada Macarena Olona, en relación a los exmilitares del chat que estaban dispuestos a fusilar a 26 millones de españoles dijo «por supuesto que son nuestra gente». La democracia es algo muy serio. ¿Esos jóvenes saben qué es una dictadura?

Solo me fijaré en la lección décima, «Cree en la verdad». Sus reflexiones nos ayudan a entender muchas de las cosas que nos están ocurriendo y los peligros futuros, como consecuencia de nuestra renuncia a la verdad. Y acertó de pleno, como acabamos de ver en el asalto al Capitolio. Si nada es verdad, todo es espectáculo.

No deberíamos olvidar que la posverdad es la antesala del fascismo. Y tener claro que nos sometemos a la tiranía al renunciar a la diferencia entre lo que queremos oír y lo que oímos realmente.

Snyder aduce, según han señalado estudiosos del totalitarismo, como Víctor Kemplerer, que la verdad puede morir de cuatro maneras. En su actuación política,Trump todas las ha usado. Un paradigma de la perversión de la democracia y que ha sido imitado con auténtico frenesí por otros políticos. Por supuesto, también en España. Estos políticos no serían posibles si detrás no hubiera un soporte electoral. Sus 3.656.979 votantes españoles deberían reflexionar en profundidad. ¿Quieren ver escenas en el Congreso de Diputados como las vistas en el Capitolio? Y también PP y Cs, que han pactado con esos políticos.

La primera, es la hostilidad declarada a la realidad verificable, que supone presentar las mentiras como si fueran hechos. En la campaña presidencial de Trump de 2016, de sus declaraciones se descubrió que el 78% eran falsas, una proporción tan elevada que da que pensar que las afirmaciones verdaderas fueran producto de descuidos. Degradar el mundo tal como es supone crear un mundo-ficticio. La verdad queda relegada al olvido al ser un arma inservible para dañar o intimidar, como también para ganar votos.

La segunda es el encantamiento chamánico, como señalaba Klemperer. Eel estilo fascista usa la repetición constante, con el objetivo de hacer plausible lo ficticio y deseable lo criminal. El uso sistemático de insultos como «la deshonesta Hillary» trasladaba a la candidata demócrata características más propias de él. Mediante la repetición constante a través de Twitter transformaba a los individuos en determinados estereotipos que asumía parte del electorado. En España, Sánchez, Iglesias e Illa han sido calificados de asesinos y criminales. Y algunos medios se regocijan con tales epítetos y los realzan.

La tercera es el pensamiento mágico. O lo que es lo mismo, la aceptación perversa y descarada de las contradicciones. Trump prometía bajar impuestos a todos, acabar con la deuda pública e incrementar el gasto en políticas sociales y en defensa. Tales propuestas se contradecían y eran imposibles de llevarse a cabo. Esto era la cuadratura del círculo. Aceptar tales falsedades supone una renuncia absoluta de la razón. En España ocurre lo mismo. Nada hay más que consultar algunas propuestas para combatir la pandemia, sus secuelas sociales y económicas. Ayudas a todos, con rebajas de impuestos generalizada, sin presupuestos y sin aumentar la deuda pública.

La cuarta es la fe depositada en quienes no la merecen. Esto está relacionado con las declaraciones autosuficientes que hacía Trump: «Solo yo puedo resolverlo» o «yo soy vuestra voz». Si la fe baja de los cielos a la tierra, no hay lugar para las pequeñas verdades de nuestro razonamiento y nuestra experiencia. Lo que le atemorizaba a Klemperer es que esa táctica se hizo permanente en tiempos del nazismo. Si la verdad provenía de una especie de oráculo celeste en lugar de los hechos comprobables, las pruebas, los datos empíricos se convierten en irrelevantes. Al final de la guerra, un trabajador le dijo a Klemperer que «comprender no sirve de nada, hay que tener fe. Yo creo en el Führer».

Sigue diciéndonos Snyder: Ahora parece que estamos preocupados por la posverdad, como si fuera una novedad. Ya denunció George Orwell hace 70 años en su obra 1984, que el mundo en el que se vivió bajo los regímenes nazi y estalinista era ficticio, porque todo en él era interpretado a través de una ideología oficial, cuya verdad no sólo necesitaba ser instaurada mediante los mecanismos de poder, sino que, además, se trataba de una verdad siempre dinámica, que se iba acoplando a la realidad de acuerdo a las necesidades políticas de sus dirigentes. Esta relación entre el lenguaje y la política queda perfectamente plasmada en el concepto de doble-pensar: la capacidad de sostener dos creencias contradictorias, simultáneamente, en la mente de una sola persona y aceptar ambas; decir mentiras al mismo tiempo que se cree genuinamente en ellas; olvidar cualquier acontecimiento que resulte inconveniente; retractarse de alguna cosa dicha cuando se necesite (de un modo sutil y plausible, claro está); así como negar la existencia de una realidad objetiva, a la vez que se tiene en cuenta la realidad que se niega. Francisco de Goya en la serie de 82 grabados Los desastres de la Guerra, en el nº 79 Murió la verdad ya hizo también la misma denuncia que Orwell.

 
 
14 Comentarios
14

Por Don Minervo 10:08 - 17.01.2021

Cuando se habla de fascismos ellos se dan por aludidos, sobre todo el enfermo habitual, y tienen que salir a defender sus fascismos con las milongas de siempre. El peligro para nuestra querida España son ellos, ya la han roto en varias ocasiones y han pretendido romperla alguna más, para ellos esto es patriotismo, patriotismo de cacerola.

13

Por Robespierre One 20:19 - 16.01.2021

Puedo entender a los millonarios y sus mas directos colaboradores votando y promocionando la derecha o apoyando un golpe de Estado para ella si la cosa se desmanda de sus intereses. Al resto he dejado de intentar comprenderlos y últimamente de rebatirles nada. Perder el tiempo...con lo corta que es la vida y gastarla debatiendo con merluzos.

12

Por manolinmira 19:30 - 16.01.2021

Leo su artículo y parece el manual de un nacionalista/independentista, que tenemos de vecino, y no solo uno. De igual forma me parece el manual de los "Unidas Pudrimos", del comunismo pudo y duro Stalin. La verdad no existe, era inocente y muy jovencita cuando entre todos la mataron. Ahora solo existe nuestra verdad, y se construyo un muro, que algún día será derribado como el de Berlín, y usted y yo sabemos de que lado a que lado se pasara

11

Por Calcenario 15:12 - 16.01.2021

Señores comentaristas no se molesten en responder a aryastarck, solo REBUZNA Y MIENTE, ES LO UNICO QUE SABE HACER. aryastarck, SUERTE ENMINENCIA

10

Por Miguel M1 14:58 - 16.01.2021

Con bildu y los golpistas no pactaremos nunca, quiere que se lo diga tres, cuatro o cuarenta veces. Solo abra tres o cuatro contagios. Las mascarillas no son necesarias. Ahí queda eso, ahora perdón e indultos a los golpistas. Y ahora más de 80.000 muertos.

09

Por Todos y yo 14:49 - 16.01.2021

Otro, este aryastarck y van demasiados que se ha tomado la pildora " roja ".

08

Por aryastarck 14:04 - 16.01.2021

#5. Para "brainsforspain", valorando la importancia de las mentiras es cierto que la que reflejas supuso la llegada del inútil Zapatero a la Moncloa, cuando las encuestas no apostaban por ello, lo que supuso un desastre para España y millones de españoles que perdieron su empleo o se arruinaron. La gravedad de la mentira de Sánchez que yo expongo es que ha permitido la formación de un gobierno socialcomunista (negado repetidas en campaña electoral) con apoyos de separatistas cuyo daño a nuestro país vemos ya que es incalculable. Y otra cosa, si lo que usted va aportar a España es lo que dice su apodo, lo siento, pero va a ser muy poquito, casi mononeuronal. Luego los mugreprogres dicen que no insultan y acusan a otros de odio. ¡Cínicos!

07

Por aryastarck 13:46 - 16.01.2021

Matización a sus precisiones Moqtadir, transcribo del País 10-10-2017: "El 15 de junio de 2011, el presidente de la Generalitat, Artur Mas, tuvo que acceder en helicóptero a la Cámara mientras cerca de un millar de personas convocadas por el 15-M ocupaban los accesos del Parlament para evitar que se celebrase la votación de los Presupuestos autonómicos, que incluían duros recortes. Los disturbios acabaron con seis detenidos, 45 heridos leves, 18 de ellos mossos. Varios diputados fueron rodeados e insultados e incluso algunos manchados con pintura, pese al cordón establecido por la policía. " No se llegó al asalto con ocupación del Parlament porque a diferencia del Capitolio, hubo una extraordinaria actuación de los Cuerpos de Seguridad del Estado, que evitaron la culminación del asalto. En el caso del Parlamento español acepto su precisión y no hubo asalto y sí rodeo. También en este caso hubo suficiente despegue policial que evitó posibles malos pensamientos. Aprovecho para incluir otras dos manifestaciones condenables por no aceptar el resultado electoral: Galicia 2005 y recientemente Andalucía 2019.

06

Por moqtadir 12:40 - 16.01.2021

Sólo dos precisiones no manipuladoras, comentarista “aryastarck”. Me referiré a las definiciones del a Real Academia Española sobre la diferencia entre “rodear” y “asaltar”. Rodear: cercar algo cogiéndolo en medio. Asaltar: acometer impetuosamente una plaza o fortaleza para entrar en ella escalando las defensas. ¿Entiende la diferencia? ¿O es que la Real Academia Española también manipula?

05

Por brainforspain 12:14 - 16.01.2021

El fascistoide de roñoso alfiler sigue con su rollo engañabobos. La mentira más gorda que se recuerda en la historia moderna de este país la perpetró un tal José María Aznar, Ánsar para su amiguete americano, intentando encajarle los 200 muertos de los moritos a ETA por simple conveniencia electoral. Mentiroso, felón, traidor y elusor de impuestos. Además de tótem para el de la aguja roñosa y un batallón de tontos más.