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El artículo del día

Un paso intermedio en la vida laboral

El aprendizaje permanente es la clave para impulsar las oportunidades en el mercado

 

Marianne Thyssenu Marianne Thyssenu
09/10/2019

Desde que empecé mi andadura como comisaria europea de Empleo, Asuntos Sociales, Capacidades y Movilidad Laboral en el 2014, una de mis principales ambiciones ha sido impulsar el crecimiento del empleo en Europa. Casi cinco años después, el número de trabajadores asalariados en la UE está en niveles de récord y el desempleo, en el más bajo. Para lograr un empleo, es fundamental disponer de las capacidades adecuadas, pero el tipo de capacidades que se requieren para los puestos de trabajo está cambiando a la misma velocidad que evoluciona nuestra sociedad moderna. Teniendo en cuenta los avances tecnológicos y científicos, y los retos demográficos y medioambientales, el aprendizaje permanente es la clave para impulsar las oportunidades laborales en el mercado.

En este contexto, estoy convencida de que las capacidades profesionales poseen un enorme potencial a la hora de dotar a las personas de todas las edades de las destrezas que necesitan para aprovechar las nuevas oportunidades. Esta es la razón por la que he estado promoviendo la educación y formación profesional (EFP) desde el primer día de mi mandato. La EFP ofrece una oportunidad concreta y práctica de adquirir nuevas capacidades y conocimientos, y de acceder a nuevas carreras que pueden transformar el futuro de las personas. Y lo mejor de todo ello es que está abierta a todo el mundo: los trabajadores pueden reciclarse o ampliar su formación a cualquier edad.

Las cifras hablan por sí solas: la formación profesional ha demostrado su eficacia para la inserción laboral. En el 2018, la tasa de empleo de jóvenes con una cualificación en EFP fue del 79,5 %, frente al 66,3 % de titulados recientes de la segunda etapa de educación secundaria que se incorporaron al mercado laboral. Y está demostrado que los adultos que participan en la formación profesional mejoran su rendimiento en el puesto de trabajo.

Y a pesar de sus cualidades, demasiadas personas perciben la EFP como una «segunda opción» que es, en cierto modo, inferior a otras alternativas educativas. Por este motivo, las iniciativas como la Semana Europea de la Formación Profesional revisten una gran importancia. En su cuarta edición, la Semana celebra la formación profesional en todas sus modalidades y pone de relieve todo el potencial de estas enseñanzas, que cubren ámbitos de gran amplitud. Miles de actos y actividades se han celebrado a lo largo del 2019 y se celebrarán durante la propia semana, poniendo la EFP en el foco de atención de toda Europa. En España, a pesar de su disminución reciente, el índice de desempleo sigue siendo elevado en comparación con la media de la UE, especialmente entre los jóvenes y las personas poco cualificadas. Si bien los titulados en formación profesional encuentran trabajo más fácilmente que quienes siguen el camino de la «educación general», los jóvenes en España todavía tienen dificultades para encontrar puestos de trabajo que se ajusten a sus cualificaciones. Por ello, celebro la constante ampliación de los estudios de Formación Profesional Dual, que facilitarán la adecuación de las cualificaciones de los titulados de EFP a las necesidades del mercado laboral.

Me alegra que España apoye la Semana Europea de la Formación Profesional mediante la promoción de la EFP, de manera que ayude a las personas a descubrir su talento y les permita explorar qué puede ofrecerles esta vía educativa, en el presente y el futuro, y en cualquier etapa de su vida.

*Comisaria europea de Asuntos Sociales, Empleo, Capacidades y Movilidad Laboral.