+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario El Periódico de Aragón:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
   
 
 

SALA DE MÁQUINAS

¡Pero qué raros son los austríacos!

 

El conservador Sebastian Kurz, izquierda, y el líder de Los Verdes, Werner Kogler, durante el anuncio del acuerdo de gobierno. - EUROPA PRESS

Juan Bolea Juan Bolea
13/01/2020

Los políticos españoles de la Transición han tardado cuarenta años en ensayar un gobierno de coalición, práctica que en el resto de los países se encuentra comúnmente normalizada desde el origen mismo de sus democracias. ¡Qué raros son los españoles!, pensarán de nosotros muchos de estos europeos, tan hechos a la cohabitación y al pacto como al té de las cinco o al filet mignon. Por contra, los españoles podríamos pensar, por ejemplo, ¡Qué raros son los austríacos!, al reparar en que el canciller Kurz, de la derecha de orden, acaba de abandonar a la ultra, su socia natural, para aliarse con la izquierda ecologista de Kogler.

Seguramente, el ejemplo más claro y pragmático de una tradición colaborativa al frente del gobierno nos lo proporcione Alemania. La era de Merkel se ha caracterizado por una duradera y eficaz coalición entre su fuerza democristiana y los socialdemócratas. A estos últimos no les ha ido, electoralmente hablando, nada bien, pero, en apariencia, han sacrificado sus intereses particulares por los más generales o elevados del país. Actitud sublime, para unos; colmada de ingenuidad, para otros; y que invitará a muchos a pensar: !Qué raros son los alemanes!
¿Y los británicos? ¿O deberemos referirnos en adelante tan sólo a los ingleses?

Sin olvidar la esporádica participación de pequeños partidos en las tareas gubernamentales, su tradición ha venido siendo la de la alternancia en el poder de sus dos grandes fuerzas, tories y whigs. Para buena parte del viejo continente eran los fundadores y guías de la democracia, hasta que un referéndum y el carro conservador decidieron tirar, en lugar de al sur, al oeste, hacia Washington, tarifando con Bruselas y volviendo a instalar sus fronteras contra galos, dacios, hispanos y romanos. Por lo que muchos habrán debido pensar: ¡Qué raros son los ingleses!
¿Y los franceses? ¿No se han cargado el socialismo, la derecha burguesa, el comunismo, el gaullismo, sólo para evitar que los presida Marine Le Pen? ¡Qué raros son los franceses!
Y los italianos. ¿No han aniquilado el sistema, el estado, para dar paso a Berlusconi, a Beppe Grillo, a Salvini... ¡Qué locos están los italianos!
Lo nuestro, en fin, no lo es tanto...

   
Escribe tu comentario

Para escribir un comentario necesitas estar registrado.
Accede con tu cuenta o regístrate.

Recordarme

Si no tienes cuenta de Usuario registrado como Usuario de El Periódico de Aragón

Si no recuerdas o has perdido tu contraseña pulsa aquí para solicitarla