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Una cosa de locos

La profecía

 

Fran Osambela Fran Osambela
07/01/2018

Hay conversaciones que adquieren envergadura con el paso del tiempo. Uno participa en ellas como si tal cosa y los acontecimientos posteriores las convierten en inolvidables; vuelven a la mente de forma cíclica y recurrente. Esta que nos ocupa ocurrió en el parador nacional de Teruel hace ya la friolera de 28 años. En una charla más o menos informal con un grupo de periodistas, el entonces consejero de la DGA Enrique Calvo advirtió de lo «problemática» y «peligrosa» que podría resultar la mezcla de la política y el deporte de élite y especialmente con el mundo del fútbol de máximo nivel, al que situaba en apartado diferenciado. La voz del otrora emblemático locutor de Radio Zaragoza sonó entonces a profecía.

A Calvo, fallecido prematuramente en el 94, justo le dio para ver cómo tras hacerse con la presidencia de la DGA mediante el infame Gomarcazo, Pepe Marco puso en marcha la macrocampaña de ayuda al deporte Aragón gana, que en el fondo no fue sino una operación de lavado de imagen a gran escala (aún hoy, sería fácil encontrar en casa de algún periodista una bolsa de deporte o un colorido chándal de los que entonces se regalaron a espuertas).

Pasados los años, la etapa de Marcelino Iglesias en el primer sillón de la DGA (el que no se llevó Marco, se entiende), terminó con un maloliente proceso nunca aclarado de compra del Real Zaragoza por parte de Agapito Iglesias, una maniobra donde el poder político se enfangó más allá de los límites y que incluso propició que un miembro del Gobierno aragonés, Eduardo Bandrés, terminara en la presidencia del club.

Siguiendo con el listado de ejemplos, encontramos el expediente dejado por Juan Alberto Belloch encima de su mesa cinco minutos antes de decir adiós a la alcaldía de la capital aragonesa: la entrega al Zaragoza de una concesión administrativa (a dedo) para gestionar, explotar y mantener La Romareda ¡durante 75 años!, algo que ZeC frenó al llegar al Gobierno de la ciudad poco después. Pero será porque dicen que el fútbol siempre da otra oportunidad, ahora hemos asistido al empeño del grupo socialista en el consistorio zaragozano de conceder al nombrado club una ayuda de 800.000 euros que el equipo de gobierno ha aceptado bajar a 200.000 y disfrazar de ayudas al fútbol base. ¿Medidas para ganarse el favor del pueblo? ¿Populacherismo? ¿Reverencias a determinadas familias? ¿De verdad que no hemos aprendido nada? Descansa en paz, Enrique Calvo. H *Periodista