+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario El Periódico de Aragón:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
   
 
 

La rueda

¿Quién puede matar a un niño?

Cuando hay violencia machista, las víctimas son las mujeres y los niños

 

BERNAT GASULLA
12/08/2019

No nos dejemos engañar por el fantasma de la sobreprotección infantil de las sociedades opulentas y supuestamente desarrolladas. O por esos padres que envuelven a sus hijos en celofán, convencidos de que así podrán ser lo que ellos no pudieron o supieron ser.

No. Los niños no son un tesoro. No lo son porque los padres nos los arrojamos a la cabeza cuando las cosas no funcionan. No lo son porque se les convierte en arma arrojadiza para lastimar al otro. No lo son porque hay padres que los matan solo para dañar a la madre.

Cuando hay violencia machista, las víctimas son las mujeres y los niños. Cuando hay un bombardeo en Idlib (Siria), los más perjudicados son los civiles y los niños. Lo mismo ocurre con la hambruna en Yemen o con la pobreza infantil en Europa.

Cuando la arterioesclerótica Unión Europea decide hacerse la sueca con el barco Open Arms, parece olvidar que el buque de la oenegé que Matteo Salvini quiere ilegalizar lleva a bordo a una treintena de menores, casi todos no acompañados, y varias mujeres embarazadas.

Cuando hablamos de los menas y los asociamos al --indiscutible-- problema de seguridad en el que están envueltos, nos olvidamos de lo que realmente quiere decir el acrónimo: menores no acompañados. Son niños que se han lanzado al vacío y se han jugado la vida, dejando atrás sus orígenes y sus familias. Y, no, señoras y señores, no lo hicieron para delinquir, aunque muchos han acabado en la calle. Son niños antes que inmigrantes, como recordó recientemente Save the Children.

Probablemente solo hay un papel más mojado que la Declaración de los Derechos Humanos, y es la Convención de los Derechos del Niño. Nos llenamos la boca con ellos, pero nada más. Los derechos del niño aparecen en las campañas electorales solo cuando las entidades sociales aprietan. Quizá no ocurra como en ¿Quién puede matar a un niño? (Narciso Ibáñez Serrador, 1976), y no suframos la sangrienta venganza de los menores. Pero la pregunta que plantea el título de la película tiene una desoladora respuesta: mucha gente.

*Periodista