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Reflexiones antes de mayo

El voto del centro y del centroderecha se ha descompuesto en tres bloques que, en lugar de restar, suman

 

Reflexiones antes de mayo -

DAVID Corellano
25/01/2019

Quedan cuatro meses para las elecciones municipales y autonómicas y cada vez resulta más complicado aventurar un resultado o, al menos, qué partido puede resultar ganador del proceso.

Tras las votaciones de diciembre en Andalucía parecen confirmarse algunas tendencias que pueden determinar el resultado de mayo: el voto del centro y centroderecha se ha descompuesto en tres bloques que, paradójicamente, en lugar de restar, suman. Y en la izquierda, Podemos pierde fuelle a medida que sus problemas internos desmovilizan a un electorado que, si recordamos, se nutre en gran medida de jóvenes, nuevos votantes y antiguos abstencionistas. El PSOE, por su parte, parece mantener el tipo, aunque estos meses que faltan pueden convertirse en un calvario si no empiezan a llegar buenas noticias en forma de aprobación de los presupuestos generales de Estado.

Es en la izquierda donde puede estar la clave de todo, pero no es menos cierto que las municipales no son las elecciones que mejor se la dan al PSOE (no las gana desde 2003), y que Podemos e IU no están en sus mejores horas, por lo que el pronóstico no les permite ser excesivamente halagüeños al respecto.

En las filas de Podemos parece haberse instalado el mayor de los desconciertos tras la espantada de Iñigo Errejón en el Congreso y la incertidumbre respecto a las siglas bajo las que se presentará a las elecciones de la Comunidad de Madrid. No es el único caso: también en Zaragoza es difícil de entender el proceso para elegir al candidato o candidata de ZeC al ayuntamiento. O en Valencia, donde Compromís parece que va a separarse de Podemos en las elecciones a las Corts.

Ante este panorama, el PSOE podría incurrir en el error de pensar que la pérdida de votos de Podemos y sus confluencias se desviará automáticamente hacía sus siglas. Los datos parecen no corroborar esa intuición: en diciembre los socialistas andaluces apenas recibieron 32.000 de los más de 250.000 votos perdidos por la confluencia de Podemos e IU. De hecho, prácticamente la mitad de los votantes que apoyaron a estos dos últimos partidos en 2015 no acudieron a las urnas en 2018, engrosando las estadísticas de una abstención que ha sido determinante para entregar el gobierno de la Junta al PP y Cs, con el apoyo de Vox.

El resultado de Andalucía puede interpretarse además como un fracaso del modelo de socialismo propuesto por Susana Díaz, demasiado apegado a veces a ese populismo con el que ella misma se empeñó en identificar a Adelante Andalucía durante la campaña, y que sin embargo solo le sirvió para dejarse en el camino 100.000 votos a su izquierda y otros tantos a su derecha, así como más de 250.000 en la abstención.

El antecedente de Andalucía debería servir de toque de atención para algunos dirigentes territoriales del PSOE que están tentados, todavía hoy, de distanciarse de la estrategia del Gobierno de Pedro Sánchez. Parecen creer que criticar determinadas medidas, especialmente el modo en que se está gestionando la «cuestión catalana» por parte del presidente, permitirá recuperar a parte del electorado que se encuentra en el centro del tablero, sin costes entre los votantes de la izquierda. Los datos indican que dicha ganancia no solo sería mínima, sino que el coste electoral en forma de abstencionistas podría suponer que varios de ellos perdieran sus gobiernos autonómicos frente a una derecha que, aunque dividida, siempre encuentra la forma de no dejar a ni uno de sus votantes en casa.

En medio de una polarización sin precedentes entre los partidos españoles, el electorado también parece estar recuperando su posicionamiento dentro el viejo modelo izquierda/derecha, por lo que la ambigüedad de algunos barones socialistas (políticas redistributivas claramente progresistas en sus gobiernos, pero mensajes a veces muy críticos con el gobierno central de su propio partido) no parecen sino fomentar el despiste de muchos votantes progresistas que, ante la duda, pueden optar por desmovilizarse ante la ausencia de un verdadero referente en la izquierda en sus comunidades autónomas.

*Historiador y redactor de Glocalistas.net