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Relatango: el covid-19 es un tango

La pandemia pasará pero sería deseable que dejara algunas lecciones para la civilización en general

 

Relatango: el covid-19 es un tango -

¿Qué es un relatango? He llamado así a un relato sobre temas relacionados con el tango.

Cuando era pequeña solía oír con frecuencia: la vida es un tango, y hay que saberlo bailar. Confieso que no entendía el significado. No veía la relación que existía entre la vida y el tango. Muchos años después, hoy, que tomo clases de tango argentino y he aprendido algo de la vida, entiendo con más precisión lo que querían decir. Es relativamente sencillo: solo hay que esperar unos segundos para escuchar qué música está sonando, o dicho de otro modo, qué toca la orquesta y cómo lo debemos bailar.

El covid-19 se ha convertido en un tango dramático: una tragedia global cuya música suena en todo el planeta al mismo tiempo con intensidades distintas. Resuena con ecos distintos dependiendo del continente, de la nación o incluso de la autonomía. A pesar de que se trata de la misma pieza, suena de forma diversa en función de los lugares donde se escucha y del ritmo que los distintos directores de orquesta le imprimen a la pieza.

Cabe preguntarse por qué suena tan distinto si se está hablando del mismo virus. Dependiendo de la interpretación, el tango suena diferente. De ahí que haya muchas personas desorientadas, que no saben a ciencia cierta cómo han de bailar este tango que nos ha tocado vivir.

El tango, como posiblemente cualquier pieza musical, ofrece infinidad de interpretaciones distintas, hasta el punto de que puede percibirse como una música distinta por cada bailarín.

En Buenos Aires, la meca del tango, con motivo de la llamada Gripe española, en 1918 un compositor español, Antonio Martínez Viérgol (que residió hasta su muerte allí), escribió un tango titulado La Grippe, que con música de Alfredo Mazzucchi decía:

No me hablés más de la gripe/ porque soy muy aprensivo (…)/

No te acerqués a mi lado, mi china. / Y cada vez, china, que te acercás/ sube el termómetro diez grados más.

Como dice este tango, los españoles somos aprensivos, y nuestra temperatura vital puede subir en función de quién se nos acerca, lo mismo que sube la temperatura y la crispación social. Por eso conviene respetar la distancia social: para conservar la temperatura social adecuada.

Esta pandemia pasará, como pasó la gripe española de 1918, habiendo dejado un triste rastro de mal recuerdo. Sería deseable que este tango titulado covid-19 dejara algunas lecciones para las generaciones venideras y para nuestra civilización, en general.

Se han utilizado distintas atribuciones para la frase de: en tiempos de tribulación no hacer mudanza. Para no entrar en discusiones estériles sobre su autoría primigenia, lo que el tango covid-19 nos debe enseñar que: ante la tempestad, templanza.

Debemos ser tan moderados en nuestra aprensión como en nuestros comentarios, tan prudentes como críticos, tratando de aprender y de aprehender lo mejor de cada momento. Esto puede parecer fácil de entender, y mucho más fácil de decir, pero no tanto de hacer.

Es precisamente en este punto de inflexión, donde aparece la intención: ser conscientes de bailar bien el tango que está sonando, con serenidad y prudencia, disfrutando con pasión de todos sus compases.

Ojalá este tango sea tan breve como lo es en una milonga. La pregunta es: ¿seremos capaces de bailar el tango del covid-19 con inteligencia y disfrutando cada nota?

*Profesora y coordinadora de Periodismo de la Universidad de Zaragoza

mariagp@unizar.esSFlb

 
 
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