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Opinión

El relator, el ladrón, su mujer y el amante

 

Javier Losilla Javier Losilla
11/02/2019

No sé si es o no necesario un relator en el asunto de las negociaciones del gobierno de las Españas con el gobierno catalán. No sé si esa figura es constitucional, ni me importa: tampoco lo es robar la pasta a los ciudadanos y ahí tienen al PP. Felipe González, más atento ahora a sus consejos de administración, a sus puros, a sus barcos y a su novia, dice que esa figura no es necesaria. Bueno, es su opinión, algo desprestigiada, todo hay que decirlo. Otro histórico del socialismo patrio, Alfonso Guerra, nos compara con países como Yemen del Sur y Burkina Faso. Puede que ambos territorios se molesten por la comparación, pero al señor Guerra tampoco hay que hacerle mucho caso, pues no le parecen mal las dictaduras que mantienen a flote la economía. Y siguiendo la estela de ambos próceres, algunas baronías del PSOE también se han rebotado con Pedro Sánchez por la cosa del relator, la negociación y otras vainas. Es lo que se llama visión de futuro: arremeter contra el único candidato que puede hacer volver al partido a la Moncloa para cuatro años. Ellos verán.

Dicho lo cual, sí que soy consciente de una cosa: importándome un pimiento el asunto catalán (ellos sabrán por qué quieren ser independientes y cómo), parece claro que el único camino, dado el empeño independentista, es negociar, que es lo que propone el actual presidente del Gobierno y lo que saca de quicio a la derecha, tan amante del famoso 155. O sea, que en esas estamos. Es decir: estamos en que a raíz de la mandanga del relator la derecha extrema (toda ella, vamos) ha encontrado un bonito argumento para sacudirle a Sánchez. Ya saben aquello de a río revuelto…

El PP con su centauro Pablo Casado a la cabeza, que llama okupa a Sánchez demostrando que no se ha leído la Constitución, además de un bocas es un buen perro guardián de las esencias corruptas de su partido: el relator le está sirviendo para que no se hable de las chapuzas de la exlideresa en la Comunidad de Madrid y de que Rajoy financió las elecciones de 2011 con facturas falsas, y para entrar en el granero de Vox, donde parece que hay trigo fresco. Eso, si no le da por autoproclamarse presidente de las Españas, al modo venezolano, que también puede ser.

Por otro lado, el rayado Rivera, sabedor de que se ha quedado entre PP y Vox como una rodaja de chorizo arrugada, se apunta a un bombardeo para arañar unos votos. Cataluña le importa un carajo y lo que quiere es poner su culo en la Moncloa. Justa aspiración, si no fuera porque su partido hace distinciones torticeras sobre la forma de conseguir gobernar. Si lo del PP es vergonzoso, lo de Ciudadanos es patético. Y solo queda Vox, el amante al que nadie quiere, pero al que todos recurren (todos los de la derecha, vaya). Por eso gobiernan con él en Andalucía (se va a encargar, en el colmo del sarcasmo, de la Memoria Histórica) y con él han ido del brazo a la rave antiSánchez de la plaza de Colón.

¿Y Sánchez? Bueno, mi defensa del presidente solo responde al sentido común, pues no soy uno de sus votantes (tampoco, del resto de partidos). No estoy con él en lo de reconocer presidentes autoproclamados, ni en un montón de cosas más. Pero cuando menos quiere hablar. Con figuras difusas como la del relator o como sea. Hablar, que para la derecha extrema, es claudicar, traicionar y esas mierdas. ¡Guau! Hablar, para Casado, Rivera y Abascal es aplicar el 155; hablar son los sobres de pasta, las empresas fantasma, el trinque sin contemplaciones, parir para pagar las pensiones y que los fusilados sigan en las cunetas. Todo eso, disfrazado de unidad de España.

A mí, que la patria no me dice gran cosa, me gustaría que España siguiera territorialmente como está, pero no todo el mundo tiene que compartir esa opinión. Y parece que la única vía de unificar criterios, si eso es posible, es el diálogo (o un cambio constitucional, claro). Pero a la derecha extrema y las baronías socialistas no les gusta el diálogo: prefieren el palo y la confrontación.

¿Y los indepes? Bueno, da la impresión de que les gustaría que en la Moncloa hubiera un inquilino de extrema derecha para argumentar su victimismo con mayores motivos. Ya veremos qué pasa cuando un presidente de esos alérgicos al diálogo envíe el Ejército a Cataluña en vez de un barco cargado de piolines. En fin, que esta película tiene mala pinta, muy mala. Tra, tra.

   
7 Comentarios
07

Por opinaire.net 18:30 - 11.02.2019

Pues estoy muy de acuerdo con el análisis de Javier Losilla. Tengo muy poco afecto por esa estructura llamada España en la que al que negocia o pacta se le dan los palos más fuertes, en la que la ley del embudo prima por encima de todo y en casi todos los ámbitos y en la que el amiguismo y la arbitrariedad reinan sin ambages. Tampoco tengo simpatía alguna por el PDCat ni por muchas de las mentiras de los indepes, tan españoles en el fondo.

06

Por JC1 18:13 - 11.02.2019

Muy buen, exacto y acertado análisis de la situación política actual y expresado con toda claridad. Solo una pequeña matización: eso de suponer (igual que hace Trasobares) que los catalanes desean un gobierno de extrema derecha en España, por aquello de cuanto peor mejor, está tan alejado de la realidad como el suponer que aquellos que no votan en las elecciones lo hacen porque en el fondo lo que desean es un gobierno de extrema derecha que nos maltrate a todos porque a ellos lo que realmente les va es la marcha masoca y disfrutan viendo a los policías golpeando a los ciudadanos. Absurdo, no?. Lo que quieren los catalanes es no tener que depender y estar sometidos a los que ayer ocupaban la plaza de Colon en Madrid, por eso precisamente son independentistas. Desgraciadamente muchos analistas de izquierda están totalmente convencidos de que el independentismo catalán es exclusivamente cosa de burgueses como Pujol, Mas, Fainé el de la Caixa, Oliu del banco de Sabadell, el conde de Godó de la Vanguardia, juntamente con los del Círculo Ecuestre, los del Fomento del Trabajo y otros cuantos más de características similares, cuando realmente la mayoría de los mencionados son efectivamente muy activos militantes nacionalistas….pero del más rancio nacionalismo español. Dejémonos pues de tópicos sin fundamento y no perdamos el oremus cuando entra el tema catalán en el debate y continuemos aplicando idéntica racionalidad que la que aplicamos en los otros temas de política estatal. Muy buen articulo por otra parte.

05

Por Don Minervo 11:50 - 11.02.2019

Pero que tendrá que ver el ICA con lo que se está tratando. Todos los días la misma matraca o carracla o miserere o ladrillazo.

04

Por José Z. 11:25 - 11.02.2019

Estupendo análisis aunque no creo que se atrevieran a mandar al ejército, son unos irresponsables y nada se podría descartar, pero sería un error de proporciones bíblicas.

03

Por Don Minervo 10:54 - 11.02.2019

Totalmente de acuerdo, suscribo todas y cada una de las líneas de su artículo. La derechona está absolutamente encabritada, se ha agarrado al relator de manera ridícula e incomprensible. El fondo de la cuestión es que están rapiñando votos, incluso entre ellos, por muchas fotos que se hagan juntos. La patria y la bandera es una muy buena cantera de votos, para españolazos, catalanes, vascos y ucranianos. La quedada ayer de Colón fue un fracaso por mucho que la disfracen. Salud Paqui Pallá.

02

Por IZARILLA 10:49 - 11.02.2019

Buen análiis. Solamente añadir que que si los "indepes" añoran un partido de derechas, para exacerbar el victimismo, lo van a tener que repensar, pues si así fuere, éstos les van a quitar hasta el aire, a no ser que por circunstancias, necesiten sus votos para alguna cosa, en cuyo caso, se acabó la discusión. La pela es la pela y el voto es el voto.

01

Por Raimon 10:38 - 11.02.2019

Yo cambiaria el titulo, por el de: El relator, el ladrón, su mujer y los cobradores del ICA en Zaragoza donde sus ciudadanos ya pagan dos recibos distintos por el vertido.