+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario El Periódico de Aragón:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
 
   
 
 

Sala de máquinas

La Saga de los Forsyte, el mejor regalo

 

Juan Bolea Juan Bolea
17/11/2014

Vuelve con fuerza la novela decimonónica, el melodrama, la saga.

Nada tiene de extraño, pues en el origen mismo del relato contemporáneo, del origen del arte de novelar, están las pasiones, los sentimientos, las venganzas, ¿y qué mejor para envolver ese paquete de emociones que el papel coral de una familia?

Lo hizo Roger Martin du Gard, lo hicieron Thomas Mann (los Buddenbrok) y William Faulkner (los Sartoris), lo hicieron Gironella, Sender y Torrente Ballester, y lo hizo maravillosamente John Galsworthy, el Premio Nobel británico tan injustamente olvidado, y prácticamente semidesconocido hasta la fecha en nuestro culto país.

Ignorancia que a partir de ahora ha encontrado un extraordinario paliativo en la fastuosa edición que la editorial Reino de Cordelia acaba de ofrecer a los lectores españoles, en forma de un volumen titulado La Saga de los Forsyte. Un prodigio de la lengua inglesa traducido al castellano de manera exquisita por Susana Carral.

En este libro imprescindible, que ha salido a la venta bajo un precio comercial, podemos disfrutar de la mejor literatura universal y, al mismo tiempo, conocer en profundidad los entresijos de la Inglaterra victoriana, entre el último tercio del siglo XIX y el primero del XX.

Los Forsyte son mucho más que una familia. Representan una época y un país, asociándose de tal manera con el Londres de las dos sucesivas revoluciones industriales que lo británico les pertenece en cuerpo y alma, defectos y virtudes, la altanería, la eficacia, el amor al teatro, la hipocresía, o los sentidos difícilmente compatibles --pero implacables, pero permanentes--, de la venganza y del humor. Dickens, Collins, Maugham y otros maestros dejan asomar a la prosa de Galsworthy la sabiduría que hizo y sigue haciendo felices a tantos lectores, el gusto por la descripción, los cuidadosos y vibrantes diálogos, el preciso y vital dibujo de los personajes. También, naturalmente, la ambientación y el paisaje, las calles de Londres, sus berlinas y landós, las casas de campo, sus mayordomos y bibliotecas... La sangre de los Forsyte se reproduce en generaciones sucesivas de ingleses marcados por la practicidad y la lucidez, el excentricismo y la pasión contenida. Novecientas páginas de saga, melodrama y, sobre todo, alta literatura.

Regalen Galsworthy para Navidad.