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Sísifo en el Pirineo aragonés

El ministerio apuesta por volver a sacar a subasta las centrales hidroeléctricas, 150 en Aragón

 

Sísifo en el Pirineo aragonés -

CARMEN Martínez Romances
28/01/2018

La leyenda de Sísifo va a tener próximamente su reflejo en Aragón y más concretamente en nuestro Pirineo. Al igual que el fundador de Corinto tendremos que seguir «empujando esta piedra de la injusticia», a menos que cambien las políticas y los gobiernos que las apoyan, fruto de las decisiones unilaterales del «Todo Poderoso Zeus», encarnado ahora en el Gobierno del Partido Popular.

Nos referimos, volviendo a nuestra realidad terrenal, a una cuestión muy concreta: el anuncio hecho público recientemente, este mismo año, por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA), en el que abiertamente se apuesta por volver a sacar a subasta, de forma general, todas las centrales hidroeléctricas en funcionamiento cuando caduquen las actuales concesiones. De este modo volverán, otra vez, a manos privadas.

Es una decisión que afectará a todo Aragón, a unas 150 de sus centrales aproximadamente, pero tendrá un impacto directo y muy negativo especialmente en las comarcas del Pirineo. De este modo, de aplicar esta medida de forma generalizada, se da un «portazo definitivo» a la opción de la gestión pública de las mismas, se cierran las «ventanas de oportunidad» a las necesarias y justas compensaciones a unos municipios pirenaicos que han soportado la servidumbre del uso de su territorio y sus recursos durante décadas y lustros sin recibir nada justo a cambio. Es decir las políticas hacia las que se dirige el Gobierno de Rajoy se oponen a una de las demandas ya históricas en Aragón, a una propuesta por la que los municipios directamente afectados puedan participar en la gestión de las mismas. Es más, según anuncian desde los responsables del ministerio competente, ni siquiera se quiere posibilitar que las citadas centrales las puedan gestionar las propias confederaciones hidrográficas correspondientes, en nuestro caso la del Ebro.

El negocio del agua y la electricidad, tan lucrativos para los intereses privados, vuelven a unirse. Ponemos los recursos aquí y se llevan los beneficios fuera. Nos dejan a solas, con el sufrimiento humano, protagonista de las obras trágicas del clásico Esquilo, que padece aquel conocedor de las situaciones injustas.

Y no es que en Aragón hubiéramos estado hasta la fecha como meros espectadores. Recordamos que en el Palacio de la Aljafería las propias Cortes, hace poco más de un año, aprobaron en pleno sendas iniciativas relacionadas con la reversión del salto de Lafortunada-Cinqueta. Ejemplo concreto de esta denuncia que hacemos ahora. Se reclamaba cumplir la legislación vigente en materia de aguas y poder utilizar los recursos derivados de la explotación directa de este salto por parte de la Administración General del Estado tras la caducidad de la concesión, «dada la evidente merma de recursos para el desarrollo socioeconómico del área afectada por los impactos negativos que la construcción de estas infraestructuras han supuesto desde hace décadas».

Además se acordó solicitar al Gobierno de España que los territorios aragoneses afectados por saltos hidroeléctricos, a revertir en las próximas fechas al Estado, sean los primeros beneficiarios de esos aprovechamientos hidráulicos, y que los beneficios tengan como prioridad la compensación a los lugares afectados por las construcciones hidroeléctricas.

No están escuchándonos. Nuevamente desde los alejados despachos de la Castellana, se toman decisiones sin contar con los territorios afectados. Ahora, al igual que Sísifo, desde Aragón, donde llevábamos tanto tiempo esperando la finalización de las concesiones para poder impulsar políticas de justicia territorial, nos preguntamos: ¿Por qué este decisión del Gobierno de Rajoy?, ¿por qué este abandono a las demandas de la montaña?, ¿por qué no se atienden y respetan las decisiones tomadas aquí en Aragón por nuestros representantes?, ¿por qué se priorizan los beneficios de las empresas privadas a costa de nuestros recursos?

Y ya que estamos de ejemplos helénicos, esperamos que en el final de esta nueva «tragedia griega», en la que el Gobierno de Rajoy lleva a cabo sus políticas contra Aragón, se rompa con el guion establecido, apartando nuestras demandas del destino irreversible al que quieren conducirlas y Sísifo llegue a la cima de la montaña.

*Secretaría General de Chunta Aragonesista