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Tu sudor es superfluo

 

CÁNDIDO Marquesán
23/03/2014

El problema más grave que tiene España es el paro. Un sistema económico que genera el 26% de paro y más del 50% entre los jóvenes, es señal inequívoca de un fracaso total. Supone un gran despilfarro, y por ello es irracional que haya hoy en España interminables listas de espera en los hospitales públicos con médicos desocupados. Este ejemplo es extrapolable a la educación, a la asistencia social, y a otros sectores de la economía. Significa un dramático sufrimiento humano, ya que el trabajo está vinculado con valores como la confianza en uno mismo, con la dignidad humana y el sentido de la vida. Y además su expansión masiva supone una grave amenaza para la democracia. Y a pesar de ello, se acepta, yo diría más, se incentiva por parte de las élites políticas y económicas con una mezcla de insolidaridad e imprudencia. Y en el máximo de la incongruencia, los gobiernos, empresarios y sindicatos nos dicen que su gran preocupación es generar empleo, afirmación muy discutible si proviene de los dos primeros.

Mas, tal como está estructurada la economía capitalista, la producción necesita cada vez menos mano de obra, por la implantación de las nuevas tecnologías y otras razones, proceso irreversible, que no solo no se va a detener, sino que irá a más en el futuro para incrementar la productividad y la competitividad. De no mediar algún giro radical en la organización de nuestro sistema económico, no resulta descabellado afirmar que la venta de la mercancía mano de obra, va a ser tan prometedora en este siglo XXI, como la de las plumas estilográficas. Esta es la realidad: la oferta de mano de obra superará con creces a la demanda. De aquí se derivan unas secuelas dramáticas para los trabajadores asalariados. Desde la implantación del capitalismo industrial, para la gran mayoría de la población la única opción para procurarse el sustento vital es el trabajo, y si este es cada vez más escaso, muchos quedarán en el desamparo, a no ser que desde el Estado o instituciones privadas acudan a socorrerlos. Otra cosa muy diferente sería si la menor demanda del trabajo se paliase reduciendo la jornada laboral y manteniendo los salarios, como hasta hace poco se pensó, idea que en estos momentos de vorágine neoliberal está totalmente descartada.

Esta nueva situación supone una ruptura con una tradición cultural del mundo occidental, muy influida por el cristianismo. Ya en la Biblia se indica: "Ganarás el pan con el sudor de tu frente", y san Pablo en la Segunda Carta a los Tesalonicenses: "El que no quiera trabajar que no coma". O lo que es lo mismo el trabajo es un deber. Pero en esa misma tradición es también un derecho. El artículo 21 de la Constitución francesa de 1793 especifica: "Las ayudas públicas son una deuda sagrada. La sociedad debe la subsistencia a los ciudadanos desgraciados, ya sea procurándoles trabajo, ya sea proporcionando los medios de existencia a lo que no estén en condiciones de trabajar". Según Johann Gottlieb Fichte, en su obra Fundamentos del Derecho Natural según los Principios de la Doctrina de la Ciencia, 1797: "Todos deben poder vivir de su trabajo. Poder vivir está, por tanto, condicionado por el trabajo, y no existirá tal derecho, si no se cumple esta condición". Y sin embargo, a muchos esta sociedad implacable les escupe en la cara "no comerás porque tu sudor es superfluo e invendible". Quienes no pueden vender su mano de obra son considerados como un excedente y se les manda al vertedero social. Además lo que no deja de ser perverso a todos estos excluidos se les obliga a asumir e interiorizar que son culpables de su situación, acusándoles de tener pretensiones excesivas, de falta de ganas de trabajar y de espíritu emprendedor, o de poca flexibilidad y cualificación. Su destino es el de servir de ejemplo aterrador, para que los que todavía tienen trabajo sigan luchando a muerte por los últimos puestos de trabajo.

Pero además esta desvalorización del factor trabajo supone que en su mayoría todos aquellos que acceden a un puesto de trabajo, tienen que sentirse afortunados, aunque sea muy precario. Este brutal sistema económico ha ganado la batalla. Ejemplos no faltan. Bill Clinton en 1998 dijo:"Cualquier trabajo es mejor que ninguno". El lema de una exposición de carteles de la Oficina Federal de Coordinación de las Iniciativas de parados de Alemania en 1998 era "Ningún trabajo es tan duro como ninguno". Poco ha, el portavoz de Hacienda del PP en las Cortes de Aragón, Jorge Garasa, reconocía muy positiva la emigración de nuestros jóvenes a Alemania para disfrutar de un contrato con un máximo de 450 euros, e, incluso el trabajar gratis como hicieron los norteamericanos por el cierre de la Administración en EEUU.

Señalaba al principio que las élites políticas y económicas expresaban su gran preocupación por generar empleo. Una falacia más. El paro no solo no les preocupa, les viene muy bien para seguir explotando a la clase obrera y destruir toda la legislación sociolaboral conseguida con grandes esfuerzos por los que nos han precedido. Ya lo dijo en 1944 el economista Kalecki en el artículo Aspectos políticos del pleno empleo: "En verdad, bajo un régimen de pleno empleo permanente, el despido dejaría de desempeñar su papel como medida disciplinaria. La posición social del jefe se minaría y la seguridad en sí misma y la conciencia de clase de la clase trabajadora aumentaría".

Profesor de instituto

 
 
7 Comentarios
07

Por Friedman 22:17 - 23.03.2014

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No solo la tecnologia genera paro masivo,sino la incorporación de Asia.Asia es el verdugo del estado del Bienestar europeo,con la complicidad y connivencia de el capitalismo financiero-industrial occidental y el beneplácito de las izquierdas solidarias.

06

Por Friedman 22:14 - 23.03.2014

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Sorprende que Kalecki en 1944 en plena Segunda Guerra Mundial,cuando habia pleno empleo bélico,escribiese sobre el pleno empleo.

05

Por Juanico. 17:53 - 23.03.2014

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Pues como esto no lo arregle el pp,la llevamos buena el psoe ya vimos lo que había cuando termino lasa dos legislasturas.

04

Por tertuliano 16:46 - 23.03.2014

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Disminuir la jornada laboral y no el sueldo, es una medida que con toda seguridad, mejoraría los aspectos más perversos de nuestra “crisis” económica como es el desempleo. Esto, a poco que se piense y sin necesidad de profundos debates, es algo que debería ser evidente. Se trataría de “echar números” y veríamos que las cuentas saldrían. El columnista salva a los sindicatos pero, hay que reconocer, que algo más si deberían de aportar en cuanto a posibles soluciones. Sus visitas a Merkel, no parece hayan aportado mucho y sus reuniones con la patronal, ídem de ídem. Decir que no a las medidas del PP y quedarse en esa postura testimonial, no parece mucho bagaje para justificar unos cargos que, por su duración, casi parecen monárquicos. La postura de la patronal o es torpe o intencionada. No lo sabremos, pero viendo las manifestaciones de sus responsables, poco podemos esperar de ellos. Difícil esta el tema; una clase trabajadora despolitizada, escéptica y desmoralizada, fuera de quejarse y salvo una minoría consciente, los demás a votar a la derecha pensando que arreglaran la economía y vaya si la arreglan, pero la de los suyos.

03

Por autonomía y bienvivir 12:10 - 23.03.2014

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Te invitamos a conocer nuestra crítica a la sociedad, desde tres perspectivas complementarias: la sostenibilidad, la equidad y la libertad, y nuestras soluciones basadas en cuatro conceptos raíz: la autonomía, la igualdad, la sostenibilidad y el bienestar responsable o bienvivir. Una sociedad autónoma de individuos autónomos, sostenible, equitativa y que no plantee soluciones materiales a problemas espirituales, basada no en tener más, sino en vivir mejor, es decir, en el bienestar responsable o bienvivir. Esa es nuestra visión y queremos compartirla contigo.

02

Por autonomía y bienvivir 12:10 - 23.03.2014

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La reciente crisis financiera internacional es tan solo un episodio dentro de una serie de sucesos que desde hace más de cuarenta años nos alertan de que algo va mal. Las tasas de crecimiento de la economía se han reducido de forma paulatina en todo el mundo, y de seguir esta progresión linealmente, llegarán a cero en veinte años. El trabajo asalariado ha comenzado a ser escaso, y algunos lúcidos comentaristas hablan de la sociedad del “Pleno desempleo”. La pobreza extrema se mantiene en los países menos desarrollados, y desde hace cuarenta años asoma de nuevo su tétrica faz en los países “ricos”, después de haber sido temporalmente erradicada. Paralelamente, el número de millonarios se dispara ¿Qué han hecho por nosotros? Sería aceptable ver crecer las recompensas si son la consecuencia del trabajo por una sociedad mejor, pero lo que vemos es lo contrario. Mientras tanto, llegan noticias cada vez más alarmantes sobre el estado del planeta, ya sea por el calentamiento global o por la escasez de recursos vitales como el petróleo ¿Qué salió mal? Las reglas del juego son equivocadas, por lo tanto el resultado del mismo no puede ser justo, ni siquiera sostenible. Como seguramente no harías caso de una advertencia similar realizada por un desconocido, hemos desarrollado un manifiesto crítico a través de vídeos de personalidades de reconocido prestigio filosófico y científico. Denunciar un mal sin plantear soluciones, sería un ejercicio frustrante y estéril, por lo tanto hemos desarrollado otro manifiesto con nuestras soluciones, también usando vídeos de personalidades de reconocido prestigio.

01

Por autonomía y bienvivir 12:09 - 23.03.2014

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¿Es posible una sociedad alternativa? Si preguntamos a los ciudadanos de las sociedades occidentales desarrolladas si son libres mayoritariamente responderían que sí, pero si les preguntamos si creen posible cambiar algo de nuestra sociedad, individualmente, en grupos o incluso todos juntos, posiblemente responderían que poca cosa. Esa necesidad de cambio, por el contrario, es cada día más perentoria, tenemos la obligación urgente de pensar y repensar nuestro mundo para evitar males todavía mayores de los que ahora nos afligen. Hace más de doscientos años reinaba un optimismo exultante entre los filósofos, intelectuales y hombres de ciencia ¡El ser humano dominaba la razón! El descubrimiento de la máquina de vapor, que permitía aprovechar la ingente energía fósil encerrada en la corteza terrestre vino a corroborar nuestras esperanzas. Comenzaba una era de progreso indefinido que terminaría eliminando la pobreza, la enfermedad, los conflictos, el trabajo extenuante, la tristeza, y cualquier mal real o imaginado que afligiese al ser humano. La década de los setenta del siglo pasado contempló el fin de esta tendencia, cada vez más gente comenzó a imaginar un futuro cada vez peor, en lugar de un progreso indefinido ¿Qué salió mal? Ni la pobreza, ni tan siquiera uno sólo de nuestros problemas habían sido resueltos. Lo realmente significativo es que se había producido un progreso material sin parangón, el notable contraste entre el éxito material y el fracaso social sería lo que más llamaría la atención a los ilustrados de hace dos siglos ¿Qué salió mal?

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