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TERCERA PÁGINA

Tiene que dejar de parecernos "normal"

 

Una limpiadora del hogar. -

Marga Deyá Marga Deyá
08/02/2021

Ayer me comentaban que habían visto en la televisión que en Calanda la poda de los melocotoneros lo hacen unas mujeres rumanas, a mí me pareció curioso que lo hicieran ellas y la respuesta fue que era normal porque se les paga menos. Y ahí quedó en mi cabeza, todo muy normal que se les pague menos.

Y es que la brecha salarial existe y se fundamenta en la división sexual del trabajo por la que ellos producen y nosotras sostenemos o complementamos. Acostumbrados como estamos a especializarnos nos podría parecer adecuado si esto no generara desigualdad, invisibilidad y pobreza en las mujeres. Pero todo esto no ha surgido por casualidad, se basa en cosas que se aceptan como muy normales.

Nos socializamos con los privilegios de lo masculino, lo que hace que lo que se relaciona con lo femenino esté infravalorado en la sociedad y, por tanto, los trabajos feminizados sean más precarios y tengan menor estatus social. E incluso en ellos las limpiadoras cobran menos que los limpiadores y es que ellos limpian cristales, debe ser que tenemos una disfuncionalidad para ello.

El actual modelo de cuidados basado en que es problema del hogar y no de la sociedad, sin recursos públicos adecuados para garantizar cuidados dignos y universales, suponen otra mochila que cargamos y que, aunque la pandemia lo ha puesto de manifiesto, no ha generado el debate que necesitamos para transformarlo.

Así, todo ello es el suelo pegajoso que impide a las mujeres desarrollar con facilidad su proyecto vital y que se va complicando y acentuando cuando añadimos al género, la clase o el origen racial.

El teletrabajo y la pandemia no pueden devolvernos al hogar y sacarnos del espacio público y de la toma de decisiones, porque va a ser necesario confrontar muchas lógicas para salir de esta crisis con fórmulas nuevas que reduzcan la desigualdad y respondan a las necesidades que tenemos como sociedad.

Brecha salarial

Estamos en mitad de una crisis global y debemos tener cuidado para que su resolución no pase por más desigualdad como ha pasado en otras. Partimos de que en Aragón la brecha salarial es del 27% del salario, lo que significa que trabajamos más de 51 días gratis al año, que tenemos mayor tasa de desempleo y mayores índices de pobreza.

Por eso me preocupa que ya este enero, y a pesar de estar en muchos trabajos esenciales, las cifras hablan de que en Aragón han pasado al paro 722 hombres frente a 2.071 mujeres y que el 21% de los aragoneses y aragonesas está en riesgo de pobreza.

Aunque el gobierno esté adoptando medidas como el complemento para reducir la brecha de género existente en las pensiones, el IMV, el Plan Me Cuida o los permisos iguales de paternidad y maternidad para favorecer la corresponsabilidad, medidas correctoras necesarias, aún nos queda mucho camino para cambiar un sistema basado en la desigualdad y en la explotación.

Hoy más que nunca el feminismo es fundamental para confrontar el sistema patriarcal y capitalista en el que vivimos y posibilitar otra forma de relacionarnos y de desarrollar la economía y la política. Necesitamos transformar la sociedad de manera estructural.

Espero que de esta pandemia global aprendamos que estamos interrelacionados y qué es lo esencial para responder a nuestras necesidades. Actuar en consecuencia es el reto. 

 
 
1 Comentario
01

Por moqtadir 11:42 - 09.02.2021

La discriminación de la mujer, que algunos negarán enfáticamente, es algo que se percibe y constata con claridad mires donde mires. La brecha salarial es quizá la más visible (salvo en la función pública donde los sueldos son exactamente iguales). Pero podemos ver cómo, por ejemplo, la mayoría de los cargos directivos están ocupados por hombres; así, aun cuando la amplísima mayoría de las enfermeras son mujeres, el presidente del colegio de enfermería de Zaragoza es un hombre; la mayoría de los órganos unipersonales de gobierno en los centros educativos están ocupados por varones, a pesar de ser una profesión con muchas más mujeres; gran parte de las familias, permiten a sus hijos varones regresar a casa mucho más tarde que a sus hijas. Por estas y muchísimas más razones, el feminismo es completamente necesario, es imprescindible.