+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario El Periódico de Aragón:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
 
   
 
 

SALA DE MÁQUINAS

Trapos sucios del viejo Hollywood

‘Mank’ denuncia la manipulación de los grandes estudios a favor de una ideología

 

Juan Bolea Juan Bolea
23/11/2020

Dudo mucho que a Orson Welles le hubiese gustado ver Mank, la nueva película de David Fincher sobre las intrigas y autorías del guión de Ciudadano Kane.

No sale bien parado Welles porque Mank deja claro que ese oscarizado guión no lo escribió él, sino un guionista profesional, Herman Mankiewicz, un tipo brillante y alternativo que, ya en los años treinta del pasado siglo, cuando la maquinaria de Hollywood se adaptaba, por una parte, al cine sonoro, y, por otra, a la ideología republicana, se enfrentó con el star system reclamando mayor protagonismo y salario para aquellos writers de aparente segunda fila sobre quienes, sin embargo, descansaron los cimientos de obras maestras como Ciudadano Kane.

Formidable película (lo sigue siendo, ciertamente), no menos legendaria que el personaje en el que se inspiró: el magnate de los medios de comunicación William Randolph Hearts.

La vinculación de Hearst con el dorado Hollywood (él fue pareja de Marion Davies) y su claro alineamiento con el Partido Republicano contra una supuesta amenaza socialista representada por los Demócratas (¿verdad que les recuerda a la actualidad USA?) ahondan en la vertiente más política de Mank como denuncia de una deliberada manipulación colectiva, por parte de los grandes estudios, sobre la opinión pública, a fin de instalar una ideología dominante de corte conservador en todo un país/continente como Estados Unidos. Orson, Hearst, o Louis B. Mayer se presentan ante el espectador como monstruos sedientos de fama, dinero y poder. Frente a sus totémicas figuras, el humilde guionista Herman Mankiewicz venía a representar la honestidad moral y el amor a una expresión literaria que empezaba a desdeñarse en favor de la imagen o de la palabra institucionalizada, mensajeada desde el poder. Como botón de muestra, Fincher atribuye en su cinta a Louis B. Mayer una frase rebosante de cinismo: «En mis películas no hay el menor mensaje. Cuando quiero enviar uno, me acerco a la Western Union». Esta ironía era, en realidad, de Raymond Chandler, otro de los writers que el cine exprimió.

Mank: cine dentro del cine, homenaje a su historia, pero con una conclusión entre desengañada y amarga, como lo sería al final la vida de este ahora rescatado antihéroe, Herman Mankiewicz.

 
 
1 Comentario
01

Por José S. 1 20:43 - 23.11.2020

DENUNCIA ESTE COMENTARIO

Ayuda: Si considera que este comentario no debe aparecer en este web, por favor indíquenos el motivo y pulse el botón [Enviar aviso].

Ande, señor Bolea, que ¡la llevan buena hoy todos! Fe de trancazos a la lengua española: 1. 'Star system', entre comillas simples, por fa: “sistema de superestrellas”, o, simplemente “superestrellas”. 2. 'Writers', entre comillas simples ¿no? ¡qué espléndido le ha quedado!: “Aquellos escritores/guionistas”. 3. 'USA' ¡brillante! las comillas esas… : “La actualidad de los EE. UU.”. Ah, muchas gracias, no obstante, por ese «… años treinta del pasado siglo…», ¡uy! menos mal, nos ha tenido en vilo por un momento parecía que iba a parar en los «años treinta» sin siglo ni nada. Un cordial saludo.

Escribe tu comentario

Para escribir un comentario necesitas estar registrado.
Accede con tu cuenta o regístrate.

Recordarme

Si no tienes cuenta de Usuario registrado como Usuario de El Periódico de Aragón

Si no recuerdas o has perdido tu contraseña pulsa aquí para solicitarla