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Tres jóvenes emprendedores

 

MARGARITA Barbáchano
27/12/2014

El héroe, el pícaro y el desesperado. Tres rostros de una España que va al paso (¡ya quisiéramos cabalgar!) sorteando las mentiras de una Administración que nos engaña cada vez que habla y unos ciudadanos escépticos, entretenidos en la burbuja de la Navidad.

El pequeño Francisco Nicolás, César Bona y David Pérez son la metáfora patria de la picaresca medieval, de la heroicidad cotidiana en la excelencia de una profesión amada y de la desesperación sin respuesta a una sociedad donde los únicos valores son el dinero y el éxito de la apariencia. En el caso del joven de la FAES, con rostro de roedor obcecado y mirada bobalicona, sorprende la atención mediática que ha conseguido en todos los foros con sus trampas reiterativas. El servilismo del aparato del Estado llega con este chico al colmo de la sinrazón al ser escoltado masivamente por las fuerzas de seguridad cuando acude al juzgado a testificar (cosa que no hace porque no le da la gana). ¿A qué ciudadano se le escolta y protege como si fuera un gran actor de cine o un héroe nacional al salir del juzgado?, ¿quién paga ese despliegue absurdo y desproporcionado? Es impresionante cómo este alumno aventajado del sistema corrupto español logra que se cumpla el guión escrito por él mismo al pie de la letra. Ha engañado a todos, ha conseguido fama y dinero, y se le rifan en la telebasura. Se le ve feliz. Ahora, ironías de la vida: todos quieren hacerse la foto con él.

SIN EMBARGO, el verdadero héroe español, el maestro zaragozano César Bona, aspirante a ser considerado el mejor profesor del mundo, está pasando desapercibido para esa gran mayoría silenciosa que solo se fija en el dedo que señala la luna. Cuando las élites científicas y educativas de países desarrollados llevan tiempo poniendo el foco en sus métodos --que recuerdan a los de la añorada Institución Libre de Enseñanza-- y en su persona, en España no es objeto de interés, y desde luego las televisiones no ven rentable su figura. Solo es un chico de pueblo que da clases en un colegio público. Seguro que se preguntan dónde está el interés de su hazaña: no ha robado, no ha engañado, no ha mentido, y cumple con su trabajo. Un joven normal y corriente. Apaga el foco y cierra el micro que nos vamos tras el pequeño Nicolás que asoma el pico por allí. ¡Corre, corre, que se nos escapa!

El caso del joven turolense, David Pérez Berlanga, que nos dejó alucinados al empotrar su coche contra la sede del PP, casi de madrugada, es más complicado porque representa el desahogo premeditado y la desesperación acumulada. Una se pregunta qué pasaría por su cabeza esa larga noche conduciendo su vehículo desde Bronchales a Madrid cargado con dos botellas de butano y cerillas. Cargado también de humillación, silencios, y puertas cerradas; observando como los trepas, mediadores y sinvergüenzas consiguen lo que quieren y muchos aplauden la picardía. Se puede acabar mal de la cabeza en un país donde se practica la esquizofrenia todos los días a golpe de decreto.

Periodista y escritora

   
2 Comentarios
02

Por ejeano 18:16 - 27.12.2014

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¿Ha pensado el autor del artículo en las circunstancias de salud mental en las que dice que se encuentra?. Si lo que se dice de su estado es verdad, sus actos no indican mas que eso, que está como está.

01

Por José S. 15:58 - 27.12.2014

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Además, en la España de hoy hay otros héroes y heroínas que no interesan al poder. Ese poder que en el mundo capitalista está tan ricamente asentando en «... una sociedad donde los únicos valores son el dinero y el éxito de la apariencia» como oportunamente recalca Margarita Barbáchano. En un país --de hecho en un mundo-- con tanta pobreza, la lista de seres humanos dignos de nuestra admiración va más allá de un honrado, profesional y admirable docente turolense: pensionistas que tienen que elegir entre, textualmente, comer o calentarse --y, a menudo, privándose de ambos-- para ayudar a sus hijos y nietos; cabezas de familia que han de tragarse su orgullo para recurrir a un banco de alimentos en nombre de su familia inmediata; jóvenes que dejan a sus padres llorando en la puerta de sus casas de camino a la búsqueda de un grano de esperanza; voluntarios que arriesgan sus vidas en otras tierras para aliviar la vida de otros seres humanos; científicos que investigan los remedios a nuestros males sin medios; periodistas que arriesgan --y pierden-- sus vidas de la forma más asquerosa para darnos a conocer la realidad que sus asesinos nos ocultan... Sí, vivimos en un mundo donde el poder desea controlarnos, ponernos a su merced. ¿A quién le importa ese Nicolás?, ¿o qué desayuna George Clooney?, ¿o lo "majo" que es el niño de los duques de Cambridge?, ¿o quién es la novia de Cristiano Ronaldo? ¿Quién es culpable de semejante incongruencia? ¿Nosotros? Gracias por este estupendo y mejor escrito artículo. Saludos.