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El artículo del día

De la urna al zoco

La cucada de Aliaga y Lambán obliga ahora a Ciudadanos a replantearse sus posiciones

 

De la urna al zoco -

Óscar Forradellas Óscar Forradellas
10/06/2019

La convocatoria de elecciones generales junto a las municipales y autonómicas con apenas un mes de diferencia ha tenido como resultado un efecto multiplicador en el poder de los partidos nacionalistas sobre la soberanía nacional. De hecho, les ha acabado erigiendo en guardianes del zoco en el que se negocia estos días la gobernabilidad del país. Muchas cosas han pasado en España durante los últimos años –el relevo en la del jefatura del Estado, un sinfín de procesos por corrupción, el paso de un bipartidismo imperfecto a un multipartidismo limitado, el éxito inédito de una moción de censura…– pero este hecho diferencial de nuestra democracia –compartido con Bélgica y, en menor medida, Alemania– se mantiene incólume. Los votos de cántabros, canarios, catalanes, navarros y vascos resultan hoy más decisivos que los de los aragoneses, hasta el punto de que podría pensarse que hay electores de primera y de segunda.

En su día, sendos grupos de intelectuales se organizaron en el País Vasco y Cataluña en torno a dos plataformas –Foro Ermua y de Ciutadans de Catalunya– para luchar contra una realidad que consideraban injusta. De ambas iniciativas surgieron dos partidos –UPD y Cs– que, tras una convulsa peripecia, han acabado convergiendo en los últimos comicios. Con una correlación de fuerzas pintiparada, los resultados han colocado a esta formación en una posición idónea para decidir el peso los nacionalistas en los designios del país, en función de cómo discurran sus negociaciones con las dos principales fuerzas de ámbito estatal (PSOE y PP). Por un lado, esto obliga a la dirección del partido a tomar decisiones que pueden interferir en sus estrategias electorales, tras un giro a la derecha que no se ha traducido en el ansiado sorpasso. Por otro, estas elecciones pueden alejarle del objetivo fundacional sobre el que ha articulado gran parte de su discurso: la igualdad de los españoles.

Como en tantas otras cosas, Aragón constituye en este terreno un laboratorio perfecto sobre el que extraer información que pueda ser extrapolada al resto del territorio nacional. Quizá Navarra sea más determinante para la investidura, puede que el enrevesado panorama canario –con ecos baturros– termine decantando la balanza o que vascos y catalanes ejerzan un derecho de veto si no ven satisfechas sus demandas…, pero lo que suceda estos días a orillas del Ebro podría marcar el rumbo de la política en el conjunto del Estado. Paradójicamente, el comienzo de las negociaciones en nuestra comunidad no ha podido ser más equívoco por parte de Cs, con un cortocircuito entre las posiciones de su dirección nacional y las de sus representantes locales. Así, mientras su secretario general, José Manuel Villegas, abría la puerta a pactos con los socialistas díscolos (solo le faltó nombrar a Lambán), su candidato a la DGA, Daniel Pérez Calvo, se aferraba a la ortodoxia del «socio preferente». Mientras tanto, Sara Fernández afianzaba las posibilidades del candidato del PP, Jorge Azcón, de hacerse con la alcaldía de Zaragoza.

Sin duda, estas maniobras han provocado un gran nerviosismo entre las filas socialistas que les ha llevado a enrocarse junto al PAR, en un juego no exento de ambiciones personales. No en vano, veían peligrar no solo su asalto a la plaza del Pilar, sino la defensa del Pignatelli. Por su parte, los regionalistas trasladaban una gran incomodidad frente al mensaje recentralizador de Vox, algo que no impidió a su presidente manifestarse en Colón y que no lograba ocultar el verdadero malestar por compartir mesa con quienes les habían despojado de parte de su estructura territorial tras años de luchas intestinas.

Al final, la escenificación de un pacto preventivo sin una mayoría suficiente no deja de ser un bluf (y por eso no hubo firma). Pero la cucada de Aliaga y Lambán obliga ahora a los liberales a replantearse sus posiciones. Porque si es el PAR quien se la juega en una inverosímil investidura junto a Podemos y Chunta, son los liberales quienes deben definir aquí el signo de su apuesta global: ratificar el eje ideológico o abrirse a un acuerdo transversal con el PSOE. Para impedir el peligroso precedente, el PP ha doblado su apuesta cediendo la presidencia y Vox ha asumido un papel secundario. Asoma la sombra de la repetición electoral. H *Periodista

 
 
2 Comentarios
02

Por brainforspain 19:15 - 10.06.2019

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Es la actualidad paralela que percibe este articulista, que confunde sus deseos con la realidad. Nada nuevo bajo el Sol.

01

Por Don Minervo 10:52 - 10.06.2019

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Señor Farraguellas se le sigue viendo el plumero, como todos los lunes. No me extiendo más, no me apetece.

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