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El artículo del día

Ustedes lo que necesitan es ¡educación!

Durante el debate de investidura se comprobó el desprecio de la derecha por los docentes

 

Ustedes lo que necesitan es ¡educación! -

Cándido Marquesán Cándido Marquesán
18/01/2020

El reciente debate de investidura ha sido bronco, con comportamientos maleducados e insultos especialmente por las tres derechas. Posturas displicentes ante oradores, representantes del pueblo español. Han abandonado el salón de sesiones o han dado la espalda para no escuchar, movidos por una dignidad mal entendida, olvidando que entre sus obligaciones, está la de escuchar a los rivales para conocer sus razones y, según proceda, asumirlas o rebatirlas. Considerar al adversario enemigo es muy peligroso para una democracia, como también para la convivencia ciudadana. El filósofo Javier Gomá en Ejemplaridad pública señala que toda vida humana es ejemplo y, por ello, sobre ella recae un imperativo de ejemplaridad: obra de tal manera que tu comportamiento sea imitable en tu ámbito de influencia, generando un impacto civilizatorio.

Este imperativo es muy importante en la familia, en la escuela, y sobre todo, en la actividad política, ya que el ejemplo de sus dirigentes sirve, si es positivo, para cohesionar la sociedad, y si es negativo, para fragmentarla y atomizarla. Lo grave es que estos comportamientos tan soeces, vulgares y enconados se están trasladando a nuestra sociedad, como estamos observando cotidianamente en las barras del bar y en las reuniones familiares o de amigos.

Fue genial la intervención de Aitor Esteban del PNV ridiculizando a los Casado, Abascal y Arrimadas en su pretensión de patrimonializar la Corona. Además de malvados, son torpes. Otra intervención muy interesante fue la de Joan Baldoví de Més Compromís: «Señor Abascal, perdone que insista, a la vista de los gritos. Cuando cobraba 83 000 euros de un chiringuito por no hacer nada, ¿lo hacía por Dios, por España, por el Rey? ¿Por quién lo hacía? Señores, me equivoqué con la tila, lo confieso. Ustedes no necesitan tila, ustedes necesitan una cosa que se da en las escuelas: ¡educación! ¡educación! Soy maestro de escuela y si hubiera tenido que explicar lo que es la mala educación y la intolerancia, hubiera puesto un vídeo de lo que pasó aquí el domingo por la mañana. Soy profesor de Educación Física y enseño a los niños y a las niñas a ganar, pero sobre todo, a perder».

Baldoví muy molesto con el fondo el patio de la escuela donde tiene su plaza, colgó en Twiter las siguientes palabras: «La derecha se rio cuando dije que soy maestro de escuela. Maestro de Educación Física. Estos comportamientos trasmiten un tufillo clasista. ¿Habrían hecho lo mismo si hubiera dicho que soy banquero o representante de una multinacional?»

Mofarse de los maestros solo pueden hacerlo los cenutrios. Como docente me he sentido muy molesto. Es una de las profesiones más bonitas e importantes. No se ejerce por dinero, sino por vocación. Sé que les resulta difícil de entender a esos diputados, paradigmas de la educación. Por ello, les recomiendo la lectura del ensayo Las funciones del maestro del matemático, filósofo y escritor ganador del Premio Nobel de Literatura, Bertrand Rusell. Ahí van.

Los maestros, son más que ninguna otra clase, los guardianes de la civilización. Por encima de todo, lo que un maestro debe tratar de conseguir en sus discípulos, si se quiere que sobreviva la democracia, es la clase de tolerancia que surge de un intento de comprender a los que son distintos de nosotros. Es difícil que alguien pueda ser un buen maestro a menos que haya tomado la firme resolución de no ocultar jamás, en toda su vida de la enseñanza, la verdad. Un sentimiento de independencia intelectual es fundamental para el desempeño de las funciones del maestro. Por supuesto, un buen maestro tiene un cálido afecto a sus alumnos para inculcarles lo que cree de valor.

Según Yubal Fm en el blog Magnet, si Albert Camus fue uno de los grandes autores del siglo XX y ganó el Premio Nobel de 1957, en parte fue gracias a los esfuerzos de su profesor de primaria, Louis Germain. No sólo le habló de la escuela secundaria, sino que también le ayudó a preparar el examen de ingreso e incluso convenció a su abuela -que quería que fuese aprendiz de algún comerciante local- para que le dejase seguir sus estudios. Nacido en el seno de una humilde familia de colonos franceses, con una madre analfabeta y casi sordomuda, y un padre que prácticamente no llegó a conocer al morir en la Primera Guerra Mundial, Camus no se olvidó de su profesor. Por eso, tras dedicarle el discurso de agradecimiento al recibir el Nobel también le escribió una carta para agradecerle todas sus enseñanzas.

«Querido señor Germain:

He esperado a que se apagase un poco el ruido que me ha rodeado todos estos días antes de hablarle de todo corazón. He recibido un honor demasiado grande, que no he buscado ni pedido. Pero cuando supe la noticia, pensé primero en mi madre y después en usted. Sin usted, la mano afectuosa que tendió al pobre niñito que era yo, sin su enseñanza y ejemplo, no hubiese sucedido nada de esto. No es que dé demasiada importancia a un honor de este tipo. Pero ofrece por lo menos la oportunidad de decirle lo que usted ha sido y sigue siendo para mí, y le puedo asegurar que sus esfuerzos, su trabajo y el corazón generoso que usted puso continúan siempre vivos en uno de sus pequeños discípulos, que, a pesar de los años, no ha dejado de ser su alumno agradecido.

Le mando un abrazo de todo corazón».

Albert Camus

*Profesor de instituto

 
 
7 Comentarios
07

Por Don Minervo 9:13 - 20.01.2020

O sea que mentir como indecentes bellacos es decir las cosas a la cara. Vaya nivel Maribel. La derechita valiente que si pudiese se cepillaba la democracia y nos colocaba otra dictadura militar. Pues esto no lo dicen a la cara. Han estado 40 años escondidos en el PP diciéndose de centro y tampoco lo dijeron a la cara.

06

Por José S. 1 12:44 - 19.01.2020

A 05 Don Minervo 10:30 - 19.01.2020. Muchas gracias por siempre dirigirse a mí educadamente, una de las razones por las que me cae muy bien, incluso en la discrepancia. Tiene usted razón en lo que dice. En efecto, no se puede comparar el vergonzoso espectáculo que dieron «… las derechas extremas…» en el Congreso de los Diputados el otro día con una palabra o dos fuera de lugar durante un pleno consistorial, no. Lo que quería significar con mi aportación anterior es que no debemos ignorar cualquier mal gesto o comportamiento de nuestros políticos en cargo público, sean estos del partido que sean; repito, aparte de las razonables comparaciones a que hubiere lugar. Tengo la impresión de que todos, me incluyo el primero, a veces tendemos a obviar lo no tan bueno de los nuestros pero saltamos como resortes ante lo merecidamente repudiable de los contrincantes, creo que me entiende. Eso resta valor ético y moral a nuestras críticas. De otro modo, comprendo perfectamente que «… el señor Marquesán nos habla de lo que ocurrió en el debate de investidura…». Por eso he comentado que ya va siendo hora de que los presidentes de los diferentes parlamentos que tenemos en España apliquen cualesquiera reglamentos, si los hay y si no habrá que crearlos, a los parlamentarios que se pasen de la raya. Normas que, ya perdonarán, deberían incorporar la forma de vestir de los legisladores que, en mi opinión, ha de incluir en el caso de los hombres traje y corbata como sucede, por ejemplo, en el Parlamento británico o estadounidense. Una cosa más, el deplorable, espantoso espectáculo que vienen dando algunos políticos de la derecha política hispana en sus intervenciones parlamentarias, en democracia, es la mejor estrategia para seguir perdiendo elecciones ¿quién les está [mal] asesorando? Un cordial saludo.

05

Por Don Minervo 10:30 - 19.01.2020

Apreciado José S., el señor Marquesán nos habla de lo que ocurrió en el debate de investidura donde la actuación de las derechas extremas fue avergonzante. Comparar el "guapa" con lo que allí se dijo es cogérsela con papel de fuamar y ya puestos a hacer comparanzas con los diversos parlamentos, también podría usted haberse acordado de tantos y tantos insultos y descalificaciones que se producen a diario por tanto y tantos ayuntamientos y salones de diputados. A los pocos dias del "guapa· hubo algo parecido pero en sentido contrario, no me acuerdo, podría usted decirme que se dijo y quien lo dijo, si se acuerda. Saludos.

04

Por Miguel M1 10:05 - 19.01.2020

Mira que poner a Baldovi como ejemplo, cuando está procesado por corrupción urbanística, con este ejemplo ya está claro la catadura de este comentarista.

03

Por leoporgil 8:55 - 19.01.2020

Sr. Profesor de instituto. Como siempre en sus artículos, los malos las derechas y los buenos la extrema izquierda a la que usted pertenece y ahora añadimos, a la extrema derecha y racista vasca, PNV. Pues no señor, ni todos son tan malos y mucho menos los otros tan buenos. Perdone por mi simpleza en los argumentos, pero yo no soy profesor de nada. La extrema izquierda tiene ahora un problema, que les ha salido un grano en el c... con VOX, que son gente, que no se acompleja de decirles a la cara lo que son ustedes. Por cierto, para ser tan sectario cómo usted, no hace falta, mencionar a tanto filósofo.

02

Por José S. 1 18:41 - 18.01.2020

Perdón, me he quedado sin espacio en mi comentario anterior para decir que me ha gustado mucho este artículo de Cándido Marquesán; un trabajo bien escrito, ilustrativo de la realidad que aborda el articulista y además muy formativo con las relevantes menciones de Albert Camus , Bertrand Russell y Javier Gomá. Enhorabuena.

01

Por José S. 1 18:10 - 18.01.2020

No sé a qué normas de comportamiento --¿las hay siquiera?-- deben atenerse los diputados en la Cámara Baja de nuestras Cortes Generales durante el curso de sesiones parlamentarias. En el Parlamento británico, por ejemplo, el presidente de la Cámara de los Comunes --el famoso 'speaker' en inglés-- aplica las reglas de presencia e intervención parlamentaria cuando lo estima oportuno, y ha habido veces en las que ha expulsado de la cámara a diputados por su proceder inapropiado. Tampoco, dicho sea de paso, se les permite a sus señorías británicas vestir de cualquier manera durante su ejercicio de parlamentarios en la misma cámara legislativa --en España algunos legisladores visten camisas despechugadas cuando les viene en gana, fatal. Quiere decirse que a los parlamentarios se les deben aplicar unas normas de conducta que les disuada de actuar de una manera que resulte vergonzosa, como ha pasado en el proceso de investidura del señor Sánchez y que tan oportunamente resalta el señor Marquesán. Estas malas maneras, empero, no son únicas de ningún político en particular. Hace unos días el portavoz del grupo municipal de Podemos en el Ayuntamiento de Zaragoza, Fernando Rivarés, se dirigió a la consejera municipal de Hacienda y Régimen Interior, la edil del PP María Navarro, con la expresión «oye guapa». Cuando el señor Azcón Navarro, alcalde de la capital aragonesa, con razón, llamó al orden al señor Rivarés éste llamó «guapo» al alcalde. Pienso que no debemos incurrir en el error de comparar comportamientos y calificarlos a modo excusar a unos u otros: lo que está mal está mal y así hay que reconocerlo, provenga de donde provenga. Nuestros legisladores deben dar ejemplo de saber estar al resto de la sociedad. Así, opino que «… estos comportamientos tan soeces, vulgares y enconados…» no se están trasladando a la sociedad desde el Parlamento sino que está sucediendo al revés. Véase si no en estos foros de opinión la tosquedad de algunos comentaristas incapaces de debatir.