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Tercera página

La vida sin Trump(osos)

Se presentan como representantes del «pueblo real» aunque sus líderes y financiadores sean poderosos

 

Nacho Escartín Nacho Escartín
22/01/2021

Cuesta mucho construir una democracia madura, participada y directa. Cada avance social, cada derecho, cada ley, cada institución más cercana a la gente, es fruto de un esfuerzo colectivo enorme, a veces de muchos años de luchas. Sin embargo, la democracia se puede perder muy rápidamente, como hemos visto tantas veces en nuestra historia, en esa «calle que nunca es de una sola dirección» en palabras del historiador Julián Casanova en su libro La violencia indómita.

Usted, lector de EL PERIÓDICO DE ARAGÓN, intuyo que no necesitaba ver a los seguidores de Trump en su asalto al Capitolio para saber que el peligro de la ultraderecha existe y es real. En un país como EEUU, en el que a la mínima la Policía te dispara e incluso te mata (especialmente si eres negro), ese 6 de enero vimos a supremacistas blancos, neonazis y conspiranoicos tomar por la fuerza uno de los símbolos del imperio. La congresista demócrata Alexandria Ocasio-Cortez pasó miedo en el interior del Parlamento y hace unos días explicaba que los trumpistas «intentan arrebatarle la ciudadanía a cualquiera que no sean ellos. Y de eso va todo esto (…), su ansia de poder les ha alejado de la lealtad a la democracia».

Durante décadas, distintos gobiernos de Estados Unidos han armado y financiado golpes de estado por todo el mundo, especialmente en América. Pero nunca habían sufrido algo así en sus propias fronteras. Trump ha llegado al poder apoyado en discursos de odio, manipulación constante y noticias falsas, ha negado el cambio climático, bate el récord de muertes en la pandemia, ha enfrentado a la gente y, para rematar, no ha aceptado el resultado de las elecciones que perdió. ¿Les suena?

El trumpismo es una especie de Internacional de las élites que atraviesa todo el planeta, de Estados Unidos a Brasil, Polonia o Hungría. Distintas sociedades son atravesadas por diversas formaciones de ultraderecha que intentan (y a veces consiguen) capitalizar la banalización del mal hasta alcanzar gobiernos déspotas en los que se pierde la más elemental conciencia y ética humana.

Esta estrategia tiene algunas características comunes y perfectamente orquestadas. En primer lugar, se presentan como los representantes del «pueblo real», un movimiento más que un partido tradicional, una organización que lucha «contra el sistema». A pesar de que siempre sus líderes y financiadores sean poderosos y privilegiados hombres que adaptan sus discursos y propuestas para mantenerse en la cúspide, con prácticas básicamente mafiosas, lucrativas y egoístas. ¿A que les suena?

La escritora turca Ece Temelkuran, exiliada del régimen de Erdogan, en su libro Cómo perder un país nos cuenta su amarga experiencia. Para no perder un país hace falta algo más que análisis. Por supuesto que necesitamos comprender la realidad y lo que acontece, pero solo la acción, hechos certeros ante lo que sucede nos puede evitar perderlo.

Para romper esta espiral hay que ser valiente. En su Manual de instrucciones para combatir la extrema derecha, el historiador Steven Forti propone «forjar alianzas amplias con partidos y sectores de la sociedad políticamente lejanos para proteger el Estado de derecho y evitar la instauración de dictaduras iliberales, es decir, autoritarias».

La respuesta ha de ser poliédrica, en campos institucionales, políticos, sindicales, sociales, económicos y culturales. Frente a los Salvini, Bolsonaro, Le Pen, Abascal y Trump, la pureza autocomplaciente en las zonas de confort no sirve. Es imprescindible mancharse las manos, bajar al barro e interactuar con todo tipo de personas, allí donde estudias, trabajas y te relacionas. Como escribe el filósofo Daniel Innerarity, «las soluciones solo se alumbrarán compartiendo experiencias, es decir, emociones y razones».

Hace falta dinamismo y política útil para mejorar las condiciones materiales de la mayoría de la gente, atajar desigualdades, generar esperanzas y oportunidades, aportar certezas y seguridad en un momento social, sanitario, económico y ambiental complicado. No hay que inventar la rueda: transición ecológica, mundo rural vivo, políticas de vivienda y empleos dignos, mejora de los servicios públicos y avance, sin reblar, de derechos y libertades, en una batalla cultural permanente. Las acciones valientes en gobiernos y redes vecinales nos demuestran que es posible vivir de otra forma, con solidaridad y apoyo mutuo en vez de con individualismo y codicia. Toca arremangarse, vivir en la diversidad y dedicar tiempo a construir alternativas a la ley de la selva.

Hay que reconocer que la pandemia, su dolor humano, la tensión social y las restricciones de movimientos y libertades generan un ambiente propicio a populismos de derechas y a una política sucia de mentiras y ataques brutales al adversario. Escribía hace unos días el filósofo Santiago Alba que el problema es que los búfalos, en casi todos los países del mundo, están ya dentro del Capitolio.

Escuchaba a Carlos Cano, cuando era niño La murga de los currelantes: «El mecanismo, tira palante; de la manera más bonita y popular; se acabe el paro y haya trabajo; escuela gratis, medicina y hospital; pan y alegría, nunca nos falten; que vuelvan pronto los emigrantes; haya cultura y prosperidad». En eso estamos.

 
 
19 Comentarios
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Por José S. 1 16:02 - 23.01.2021

Siendo que el consumo de narcóticos ilegales ocasiona el trastorno mental de muchas personas y de ello tenemos abundantes estudios médicos: ¿qué razón hay para legalizar estos sicotrópicos si podríamos evitar la muerte de otras personas incluidos los niños inocentes endureciendo su prohibición en vez de allanar irresponsablemente el camino hacia su peligrosa legalización? Discrepo, referirse a este asunto no es una «pesadez». Es una obligación moral, ética y de solidaridad social. Un cordial saludo.

18

Por José S. 1 16:01 - 23.01.2021

A 14 Don Minervo 9:31 - 23.01.2021 y 15 Don Minervo 9:36 - 23.01.202. Don Minervo, amigo, muchas gracias por sus aportaciones que entiendo y respeto. Ya le he explicado en numerosas ocasiones todo lo referente a la marihuana --un terrible narcótico, más aún en su versión actual con altísimos niveles de THC o tetrahidrocannabinol, su compuesto psicoactivo-- así que no le aburriré de nuevo, además ¿de qué iba a servir? Cada cual es libre de pensar lo que desee, naturalmente. El artículo del señor Nacho Escartín versa, y versa muy bien, sobre los peligros que acechan a los sistemas democráticos. El artículista hace hincapié en el carácter antidemocrático de los autoritarios y lo incómodos que se encuentran en democracia a juzgar por sus acciones, particularmente si las circunstancias sociopolíticas son otras que no las que ellos verían acorde a su forma de pensar. Por eso me pareció oportuno mencionar la seguridad ciudadana que como han mencionado otros lectores de «El Periódico de Aragón» refiriéndose a Zaragoza capital, por ejemplo, se ve afectada por el tráfico y consumo de narcóticos legales e ilegales. En este punto, recuerde el uso que políticos populistas hacen del miedo de los ciudadanos en momentos de crisis económicas al objeto de atraer votantes. A propósito, mencioné antes que semanas atrás moría una niña --de cuatro años concretamente, si mal no recuerdo-- en la capital de Aragón a manos de su padre consumidor de grifa entre, aparentemente, otras sustancias. El progenitor, como informaba «El Periódico de Aragón» tenía perturbadas sus facultades mentales según los informes profesionales correspondientes.

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Por Mi nombre es Otro 11:27 - 23.01.2021

La política está llena de Trumposos, sino mira a esos que entraron diciéndo que no iban a cobrar mas que tres veces el salario mínimo, y iban a luchar contra las puertas giratorias, y han colocado a la familia y amiguetes, o se han ido a vivir a chalets con piscina, o aquel que se fue de Aragón diciendo que había que crear empleo de calidad y tenía a un empleado sin pagarle la Seguridad Social.

16

Por Esloquehay 11:24 - 23.01.2021

Para earagon59, Trump es un sinverguenza, eso no lo cambia los millones que le voten y sí es extrema derecha aunque los que le voten no lo sean... que le voten porque se atrincheren contra otros dirigentes no es muy diferente de lo que pasa aquí. Tenemos a algo peor que un presidente de extrema izquierda, tenemos a un Sánchez blanqueador de etarras y separatistas antidemocraticos al que votan millones de españoles que aunque no lo sean, se ven en la sagrada misión de seguir en la trinchera para detener el advenimiento de la momia de Franco... y VOX le hace el juego a su amigo Sánchez. PODEMOS, VOX el Psoe sanchista... tenemos lo que la mayoría de la población se merece. Hasta que acaben de arruinar el país y cambiemos, como pasa siempre. Mientras, lo dicho, guarde dinero.

15

Por Don Minervo 9:36 - 23.01.2021

Pues yo he conocido a mucha gente que fumaba marihuana o hachís y no solo no han matado a nadie sino que han formado una familia, son unos honrados trabajadores y no han creado ningún problema a nadie en su vida. Ahora va a resultar que cualquiera que tenga un problema en la parte de arriba o de cualquier otro tipo va a ser por culpa de la marihuana. Que pesadez, con todo los respetos.

14

Por Don Minervo 9:31 - 23.01.2021

Resumiendo, la extrema derecha es cojonuda y la marihuana es malísima y culpable de los males del mundo. Todos tranquilos. El energúmeno del trompetas se va pero quedan otros y no muy lejos de nosotros, algunos hasta escriben cartas al rey llamando al golpismo y fusilando a 26 millones de españoles hijos de puta.

13

Por José S. 1 20:17 - 22.01.2021

La marihuana, por ejemplo, es peligrosísima tanto desde el punto de vista de la salud pública como de la seguridad ciudadana. Su erradicación nos evitaría muchos disgustos. En cambio hay personas que aparentemente desearían legalizarla. No hace mucho tiempo en Zaragoza capital moría una niña a manos de su padre cuyas facultades mentales podrían bien haber sido causadas por el consumo de marihuana según se informaba al respecto en el «Periódico de Aragón», véase más aquí https://www.elperiodicodearagon.com/noticias/aragon/hombre-degollo-hija-4-anos-delicias-tiene-mermadas-sus-capacidades-cognitivas-volitivas_1448949.html . La democracia hay que cuidarla, seguro. Los dictadores son indeseables, de acuerdo. En nuestra mano está mantenerlos a raya y hay muchas formas de hacerlo. Un saludo.

12

Por José S. 1 20:16 - 22.01.2021

En los Estados Unidos de América es de preocupar que 74.216.722 de electores votasen en favor de Donald Trump. Además, opino que de no haber sido por la pandemia de COVID-19 donde la economía estadounidense se ha resentido de manera notable el señor Trump muy probablemente habría salido reelegido presidente de los EE. UU., pero cualquiera sabe. En fin, comparto la preocupación general del señor Escartín resumida en su afirmación «… la democracia se puede perder muy rápidamente…». Véase, en efecto, el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan. Muchos periodistas turcos, por ejemplo, han dado con sus huesos en prisión --otros han desaparecido en misteriosas circunstancias-- por haber osado informar criticando la labor del señor Erdogan quien poco menos se ha autoproclamado sultán de su país ¡ay si Mustafá Kemal levantara la cabeza! No cabe duda que en muchos sitios hay personas que dadas las condiciones oportunas aprovecharían para darle un puntapié a la democracia, la historia universal está repleta de ejemplos. Por eso es importante hacernos un poco de autocrítica de vez en cuando. Después de todo nadie es perfecto. Los Salvinis, Bolsonaros, Le Pens, Abascales, Trumps, Erdoganes u Orbans de este mundo no tendrían nada que hacer si el resto de la sociedad no les allanáramos el camino. Lo que no significa que un dictador necesite excusa alguna para desear imponer su autoridad a los demás, por su puesto. Pero por eso mismo debemos evitar darles pretextos con los que justifiquen sus acciones. Un ejemplo, Antonio Ibáñez publicaba un artículo titulado «El Gancho» de 13/12/2020 en este rotativo y una persona comentaba: «El gancho llevaba tiempo siendo unas calles sin ley, no se puede hablar de trapicheo cuando es trafico de drogas, no se puede hablar de pequeños delitos cuando hay disparos y robos con tecnicas mataleon... Los vecinos tenemos miedo y queremos que la policia detenga a los delincuentes [sic]».

11

Por el manchonero 19:24 - 22.01.2021

Vale tertulianos acepto Felón como animal de compañía. Pero estos día he estado husmeando por la cúpula de Silicon-Vox y la verdad no he visto a mucha lumbrera. Y en cuanto a lo de Tejero no sé que cuota de valor se le presupone a alguien con una pistola en la mano, espero que no fuera una obra del "Espìritu Santo". Hay algunos que no les gustan las cartas que tienen en la mano y quieren romper la baraja.

10

Por Don Pantuflo 17:24 - 22.01.2021

Esos patriotas que entraron al Capitolio no son tan buenos como los nuestros, el teniente coronel don Antonio Tejero es mucho mas viril que el yankee de las pieles y los cuernos