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LA CRÓNICA DE JORGE OTO

Eguaras hace magia

El mediocentro, clave en los tres goles, guía a un incómodo Zaragoza a la victoria ante un buen Extremadura

 

Eguaras y el resto de compañeros celebran el tanto de Dwamena. - ÁNGEL DE CASTRO

J. OTO
15/09/2019

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Partido Real Zaragoza - Extremadura 15 de septiembre.

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Decía Eguaras el pasado miércoles que no todo iban a ser alegrías. Advertía el mediocentro navarro del peligro del exceso de confianza y de separar los pies del suelo. «Algún días nos darán una hostia», decía con intención de rebajar la euforia. Tenía razón. De hecho, el Extremadura estuvo cerca de asestar un bofetón a mano abierta a un Zaragoza perdido e incómodo durante buena parte del partido. Pero fue él, precisamente, el que evitó el golpe. Su sobresaliente actuación sacó a su equipo de un lío mayúsculo y tres deliciosos pases suyos guiaron a la victoria a un conjunto aragonés atascado en numerosas fases de la contienda y superado en otras. Eguaras fue la hostia.


No fue un buen partido del Zaragoza, pero sí una gran victoria. La contradicción se argumenta en la importancia de tres puntos que mantienen a los de Víctor entre los mejores y el carácter inexpugnable de La Romareda, que ayer vio el primer gol marcado a su equipo en casa. Pero el Extremadura fue un buen rival. Se diría, incluso, que acumuló más merecimientos que su oponente para llevarse un suculento botín a Almendralejo. Hasta que Víctor cambió el dibujo y movió el banquillo. Ayer, el rombo no le sentó bien a un Zaragoza mejorado desde el banquillo justo en el momento adecuado.


Y eso que todo se puso de cara a los 12 minutos, cuando Eguaras dio comienzo a su recital. El navarro, que poco antes había perdido un peligroso balón que Clemente solventó ante Márquez, sacó el periscopio para ver el buen desmarque de Dwamena, que superó en el mano a mano a Casto. El gol debía hacerlo todo más fácil ante un rival expuesto en un 4-4-2 con las líneas muy juntas y con una presión alta que dificultaba la salida de balón de los aragoneses. Pero ese tanto que debía estirar al Extremadura y dejar huecos atrás para ser explotados por la velocidad de los puntas zaragocistas sentó mucho peor al cuadro local, que nunca se encontró a gusto.


Borja Granero y Márquez, de cabeza, gozaron de ocasiones para empatar, pero no ajustaron bien su remate. El Zaragoza, por su parte, disponía de esas contras que perseguía, pero, como viene siendo habitual, las malas elecciones y erróneas decisiones en el último pase daban al traste con cada una de ellas. Dwamena, Kagawa y especialmente Suárez desperdiciaron claras oportunidades para dejar la contienda finiquitada.


El Extremadura se crecía y Nono rozaba un empate que evitó Cristian y, aunque Atienza dispuso de una buena ocasión tras un centro de Guti, era el equipo visitante el que parecía tener las cosas más claras. A esas alturas, Víctor ya había mandado calentar a Ros. Había problemas

Los primeros minutos de la reanudación confirmaron los temores. El Zaragoza, siempre incómodo, no carburaba y era el Extremadura el que controlaba el partido. De hecho, Nono estuvo a punto de marcar con un gran disparo que se estrelló en el larguero. El aviso pareció despertar al Zaragoza, que reaccionó con una buena jugada que Kagawa culminó con un ajustado disparo que sacó Casto.

Sin embargo, el tesón del cuadro azulgrana obtuvo su merecida recompensa poco después, cuando Caballo encontró la escuadra con un brillante lanzamiento desde fuera del área que se coló sin remisión en el marco de un impotente Cristian. El golazo hacía justicia, pero lo peor estaba por venir.


Porque el Extremadura se creyó que podía ganar y, ante un Zaragoza más inseguro que nunca, se estiró en busca de la victoria. Víctor, que ya había recurrido a Ros, rescató para la causa a Pombo y cambió el dibujo a un 4-2-3-1 que liberó aún más a un Eguaras que no había tapado el tarro de las esencias. Otra genialidad del navarro la echó a perder Kagawa con la enésima mala decisión de un jugador zaragocista en el último pase justo antes de que el Extremadura malograra sus dos mejores ocasiones para remontar. La primera la salvó Cristian aunque el remate a bocajarro de Álex López no fue el mejor. La segunda estuvo en la bota izquierda de Nono, que cruzó demasiado el esférico.


El doble susto despertó a La Romareda y provocó la salida de Papu y el Zaragoza se enmendó. Kagawa no acertó a encontrar la red tras un rechace de Casto a disparo de Ros, pero sí poco después, cuando el enésimo truco de Eguaras habilitó a Suárez para que el colombiano asistiera al japonés. El gol desató al Zaragoza y a La Romareda, que respiraba aliviada. Suárez, en punta desde que Dwamena había cedido su lugar a Pombo, sentenció casi al final con una gran definición solo superada por otro gran servicio de Eguaras, que ayer dio el golpe. La hostia fue él. 

- Ficha técnica:

3 - R. Zaragoza: Cristian Álvarez; Vigaray, Atienza, Clemente, Nieto; Eguaras, Raúl Guti (Papunashvili, min.73), Soro (Javi Ros, min.55), Kagawa; Luis Suárez y Dwamena (Pombo, min.62).

1 - Extremadura: Casto; Alex Díez, Pardo, Borja Granero, Diego Caballo; Gio Zarfino, Sergio Gil (Lomotey, min.81); Pastrana (Valverde, min.73), Kike Márquez, Nono (Pinchi, min.83); y De Groot.

Goles: 1-0. min.12. Dwamena; 1-1. min.55. Diego Caballo; 2-1. min.80. Kagawa; 3-1. min.86. Luis Suárez.

Árbitro: González Esteban (Comité Vasco). Amonestó al local Dwamena y al visitante Márquez.

Incidencias: partido correspondiente a la quinta jornada disputado en el estadio La Romareda ante unos 25.000 espectadores.